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LA NACION SE DETUVO POR EL PARTIDO ENTRE COREA Y EE.UU.
Gran parte de Corea estuvo detenida el lunes 10 de junio por la tarde, cuando el equipo nacional enfrentó a Estados Unidos en Daegu, en el partido de la Copa del Mundo del grupo "D".
En todo el país, los ojos de la gente de todas las edades estuvieron dirigidos a los televisores.
Muchos empleados de oficina dejaron su trabajo de lado durante el partido, y la mayoría de las escuelas en toda la nación suspendieron las clases por la tarde.
Sólo unos pocos vehículos fueron vistos en las calles principales, y grupos de transeúntes se agolparon frente a los televisores de los negocios, buscando dar un vistazo al partido.
En otros lugares, la gente se aglomeró en torno a los negocios de comida rápida y fuera de los cafés donde había televisores mostrando el partido.
Los pubs y cafés estuvieron abarrotados de grupos de empleados de empresas, muchos de los cuales usaban corbatas rojas, tras haber terminado el trabajo más temprano con la aprobación de sus jefes.
Alrededor de un millón de personas se concentraron frente a las 81 pantallas gigantes instaladas en todo el país.
En Seúl, las áreas del centro estuvieron inundadas de rojo. A pesar de la lluvia, aproximadamente 200.000 fanáticos, la mayoría adolescentes y veinteañeros se apiñaron en el área de Gwanghwamun, y otros 100.000 frente al Ayuntamiento.
"Vine temprano porque quería tener una buena posición para ver la pantalla", dijo un adolescente de 15 años sentado en frente a una pantalla gigante al lado del edificio de un diario en Gwanghwamun.
"Mi escuela cerró por el día de hoy a causa del partido de fútbol, y mis compañeros de clase y yo decidimos venir aquí a alentar a Corea del Sur", añadió Park Sung-tae, que había venido desde la ciudad de Incheon.
Ya 5 o 6 horas antes del inicio del partido a las 3:30 de la tarde, olas de rojo se veían en varias partes de la capital.
Música estruendosa y cantos alentaban el espíritu festivo.
"Pienso que es la mayor concurrencia de público de la historia moderna de Seúl", comentó So Jae-choon, un funcionario de la ciudad de Seúl, "La multitud debe exceder a la del levantamiento del 10 de junio de 1987".
En aquel día, 15 años atrás, decenas de miles de activistas pro-democráticos marcharon a lo largo del área del centro para protestar contra el régimen autoritario, gritando consignas como "Abajo con la dictadura". En esta ocasión, en cambio, la multitud coreó "¡Victoria a Corea!".
"Korean Air" y "Asiana Airlines", las dos líneas aéreas nacionales, dieron a los pasajeros datos actualizados del partido, aprovechando los equipos de comunicación.
Para evitar cualquier clase de situaciones indeseables, la policía y las autoridades militares estuvieron en alerta.
Cientos de policías circundaron la Embajada de Estados Unidos en Seúl, y un masivo número de policías anti-motines se ubicaron en los puntos principales de reunión de los grupos de aficionados.
Más de 6.000 policías fueron movilizados para controlar a las multitudes en Seúl, mientras vehículos de emergencia médica y bomberos estuvieron preparados para dar apoyo, según informaron los funcionarios.
Mil efectivos adicionales fueron apostados en una montaña desde la que se veía el estadio, con un jet de la fuerza aérea y helicópteros patrullando el cielo.

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