BUDA DE SEOKGURAM

Cuando el sol matutino atraviesa la oscuridad y llega hasta la Montaña Toham en Gyeongju, ilumina el Buda del santuario de la gruta de Seokguram. El Buda, con sus ojos entrecerrados que lucen como delgadas ranuras, parece emerger de una profunda contemplación para volver su mirada hacia los seres vivos del mundo y ejercer su influencia para traer la salvación.
La dignidad que emana de la estatua, que se eleva hasta una altura superior a los 3 m, refleja la confianza del pueblo de Silla, que tuvo éxito en unificar una Península Coreana que había estado gobernada por tres reinos separados. En particular, el rostro del Buda es el de un hombre de Silla ideal.
Kim Dae-seong, un primer ministro de Silla, inició la construcción de Seokguram, pero no vivió para verlo completado, lo cual requirió un período de alrededor de 30 años. Los gobernantes de Silla buscaron que Seokguram sirviera como un símbolo espiritual de la plebe de Silla, así como reforzar los fundamentos políticos de la nación unificada con la bendición de Buda.
Creado con este trasfondo histórico, el aspecto más distintivo de este Buda de Seokguram es su imponente presencia. El poder majestuoso que subyace bajo su compasivo carácter es una manifestación de la inquebrantable fe del pueblo de Silla. Las manos de Buda reflejan el mudra de Bhumisparsha, tocando la tierra y llamándola a dar testimonio. Es una expresión artística ideal del estado de iluminación de Buda.  
más anired06_next.gif

blue29_back.gif

© Copyright 2001. COREA HOY tiene todos los derechos reservados.
webmaster@coreahoy.net