LIM CHUL-WOO

Mitigando la violencia de la ideología con la pluma y el papel


Las obras literarias de Lim Chul-woo giran en torno a dos temas básicos: el Levantamiento de Gwangju a favor de la Democracia y la división de la Península Coreana. Durante los últimos 27 años, con su prosa lírica, ha ofrecido una visión perspicaz de los giros y cambios de la historia moderna y de la violencia ideológica en Corea.


En Corea, el comienzo de la década de 1980 estuvo marcado por el asesinato del Presidente Park Chung-hee, el 26 de octubre de 1979. Para la mayor parte del pueblo, y en especial para sus intelectuales, su muerte trajo la esperanza del fin del duro régimen dictatorial. Pero el 12 de diciembre, un golpe de estado militar encabezado por Chun Doo-hwan echó por tierra el sueño de democracia del pueblo, ya que el país se halló de nuevo bajo el control de otro régimen autoritario. Entonces, como la protesta pública en contra de la toma ilegal del poder crecía, el régimen de Chun declaró la ley marcial. Para mayo de 1980, la aplicación de la ley marcial había logrado apaciguar las manifestaciones públicas en toda la nación, con la notable excepción deGwangju.


El régimen militar, que buscaba un chivo expiatorio para demostrar su autoridad, desplegó a una unidad especial de la aviación militar para erradicar la resistencia antigubernamental de Gwangju. Esto dio lugar al estallido de lo quese conoce como el Levantamiento de Gwangju a favor de la Democracia del 18 de mayo de 1980. Los ciudadanos de esa ciudad, aislados de otras regiones, no pudieron resistir al ejército, armado con tanques y M16s, que había sido entrenado para un combate total.


En la madrugada del 27 de mayo, una brutal represión a las milicias civiles, conocidas como
el Ejército de los Ciudadanos, forzó a los manifestantes que quedaban a sumergirse en la clandestinidad. Durante diez días, la masacre causó la muerte de 2.000 residentes de Gwangju, que fueron sumariamente asesinados por tropas del gobierno, financiadas por los contribuyentes.Así, Gwangju fue testigo de la peor matanza de civiles de la historia contemporánea de Corea.


De allí en más, este trágico incidente sirvió como una fuente de inspiración para los intelectuales, activistas estudiantiles y ciudadanos de Corea, que anhelaban la democracia en el país, influyendo también notablemente en movimientos de reforma social después. Debido al Levantamiento de Gwangju a favor de la Democracia, el pueblo en general llegó a comprender mejor el significado de cuestiones tales como la reforma social, la lucha de clases, las relaciones entre Corea y Estados Unidos, y la división territorial del país. De este modo, los movimientos sociales se volvieron más organizados y tuvieron propósitos más firmes.


Aunque el régimen autoritario fue implacable en la represión de la oposición del pueblo, el deseo del pueblo de un gobierno democrático fue cada vez más ardiente. Entonces, estallaron violentas protestas el 10 de juniode 1987, que obligaron al gobierno a celebrar elecciones presidenciales directas. El pueblo coreano eligió a Kim Young-sam como el primer Presidente civil de Corea en 1992. Con este trasfondo, el punto de partida de la obra literaria de Lim Chul-woo es Gwangju, a principios de la década de 1980.


Todas las obras de Lim, especialmente las de su primera etapa, están relacionadas de alguna manera con el Levantamiento de Gwangju a favor de la Democracia de mayo de 1980. Aunque el escenario de las obras del Período infértil (Buringi) y de Verano mortecino (Susanhaneum yeorum) es alegórico, tienden sin duda a representar a Gwangju. Esto es bastante natural, dado que Lim eraun estudiante de Literatura Inglesa en la Universidad Nacional de Chonnam, en Gwangju, cuando tuvo lugar el levantamiento. Es un autor con una concienciamoral, que todavía sufre de remordimientos por todos aquellos que tuvieron ese trágico destino.


Resulta difícil comprender la profundidad del dolor y la ira sentidos por un individuo tan compasivo, que vio con sus propios ojos la injustificable matanza de sus hermanos, amigos y vecinos. Lim luchó durante largo tiempo contra esta culpa que lo consumía, que se manifestó en su saga de 1997, Día de primavera (Bomnal). Esta novela representa una hazaña que ayuda a reducir una deuda que varios escritores coreanos han sentido que tenían desde la década de 1980, en términos de una obligación profesional de hacer más ampliamente conocida la profunda tragedia del incidente de Gwangju.


Otra corriente subterránea de la narrativa de Lim es la división del país. Lim no pertenece a la generación que vivió la Guerra de Corea (1950-1953), sino que forma parte de lo que se llama la segunda generación, lo cual significa que Lim y los escritores de su generación supieron acerca de los horrores de la guerra a través de sus padres. Por ello, en comparación con los que experimentaron la guerra directamente, estos autores suelen adoptar un enfoque doble.


Ante todo, Lim y su generación son conscientes de que la Guerra de Corea y la divisiónnacional continúan ejerciendo una influencia significativa en la sociedad actual. En la historia contemporánea de Corea, el gobierno limitó la libertad ideológica, la libertad de prensa, y la libertad de reunión y asociación, con el pretexto de que ello era necesario para defender al Sur de una posible agresión por parte del régimen comunista del Norte.


Pero los intelectuales en el Sur piensan que mientras que la cuestión de la división
nacional sea politizada de esa manera, no será posible para Corea disfrutar de una democracia o libertad verdaderas. Por ello, los escritores de la segunda generación se sienten libres para expresar sus pensamientos sobre las consecuencias de largo alcance de la guerra y de la división nacional. Esto es también válido para Lim, que ofrece una profunda mirada personal sobre el Levantamiento de Gwangju a favor de la Democracia y su visión sobre Corea como un país dividido.


La segunda generación de escritores, incluyendo a Lim, prestan su voz a aquellos que experimentaron en forma directa la Guerra de Corea, en particular, a sus padres. Una de las primeras obras de Lim, La tierra de mi padre (Abeojieui Ttang), adopta este enfoque, pues la historia es contada desde el punto de vista de la generación de su madre. Lo que es más importante, aunque sus experiencias son diferentes, las cadenas que atan a la primera generación continúan afectando a la segunda, entremezclando el pasado y el presente.


En la obra, su madre no puede librarse de los recuerdos de su esposo, que había sido acusado
de comunista. Y, como el alambre de púa que rodea al cadáver, la división nacional es un yugo del cual Corea no puede librarse. A través de esta historia de doble nivel, Lim busca demostrar cómo la Guerra de Corea y la resultante división del país, del pasado, continúan influyendo en nuestro presente.

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