HA SEONG-NAN

Con una mirada perceptiva y sensible calidez, Ha Seong-nan describe vivamente lascircunstancias reales en las que se encuentra la gente en la sociedad contemporánea. Sus perspicaces observaciones provienen de su profundo interés por las peculiaridades de la vida diaria.


Una lucha desesperada por ser comprendidos


Desde 1990, Corea quedo inmersa en un torbellino de cambios, con acontecimientos lejanos teniendo lugar fuera del país, tales como el colapso del socialismo y la expansión del capitalismo de tipo estadounidense. Dentro de Corea también, hubo un cambio drástico centrado en torno al establecimiento de un gobierno civil, junto con el surgimiento de nuevas direcciones para los esfuerzos culturales, incluyendo la literatura. A la luz de este tumulto, la gente empezó a cuestionar la validez de la "literatura folklórica" y del realismo, y al recordar las intenciones distorsionadas del activismo político, los deseos personales de los seres humanos, anteriormente ocultos detrás de la ilustración colectiva del pueblo, pasaron a un primer plano como un nuevo tema literario. Además, dado que surgió una confrontación debido al paso de la ideología al deseo, de la historia a la vida cotidiana, y de la realidad a la fantasía, la última fue defendida más agresivamente que la primera. Así, podría decirse que la década
de 1990 fue una época en la que los valores literarios que prevalecieron en la década de 1980 fueron arrolladoramente refutados, dejados delado y reemplazados.


Para mediados de la década de 1990, la literatura coreana había ido más allá de las corrientes principales de la década de 1980 y de principios de la década de 1990, que eran similares en su tratamiento de la confrontación, ahondando en diversos terrenos no explorados. Este movimiento, liderado por Ha Seong-nan y Cho Gyeong-ran, ha continuado en la presente década, con escritoras mujeres como Cheon Woon-young, Yoon Sung-hee, Kang Young-sook, y Pyeon Hye-yeong, que son conocidas por su individualismo y técnica apasionada. Estas escritoras representan un pilar clave de la literatura coreana en la década del 2000, y aunque no tratan sobre ningún punto de vista en particular, ni forman una nueva escuela literaria, su estilo único las distingue claramente de la generación precedente de escritores, particularmente en términos de temas, método de expresión, y pensamiento literario.


El enfoque literario de las nuevas escritoras mujeres fue similar a las novelas introspectivas de principios de la década de 1990, ya que su obra también enfatizó los deseos internos por encima de una ideología colectiva más amplia. Mientras que los escritores introspectivos representativos de principios de la década de 1990, tales como Shin Kyong-suk y Yoon Dae-nyeong, promovieron fuertemente el romanticismo con su penetrante mirada poética y la atención puesta en la propia introspección, estas nuevas escritoras comparten la inclinación común de un naturalista, en su atención prestada a la perspicaz observación de la realidad, tal como se la ve desde afuera, y a llevar un registro detallado. Como se ve en el movimiento desde el romanticismo hasta el naturalismo en el desarrollo del pensamiento literario moderno en Occidente, el surgimiento de estas escritoras está estrechamente relacionado al declive del idealismo en la década de 1980, así como también a la desilusión colectiva de la década de 1990. Pero visto desde otra perspectiva, la obra de ellas es audazmente expresiva y constituye una importante exploración de una nueva metodología literaria durante una época en la que la pérdida del ideal parecía inevitable.


La autora Ha Seong-nan reconoció claramente este cambio y lo asumió conscientemente.
Su primer libro de cuentos cortos, "La copa de Rubin" ("Rubinui Suljan", "Rubin’s Glass"), es digno de elogio por su descripción perceptiva y meticulosa. Marca un distanciamiento radical que va en contra de la convención de considerar la descripción detallada como un adorno innecesario, y crea en cambio una categoría independiente. Aunque la descripción detallada es uno de los dos elementos fundamentales de una novela, junto con una narrativa plausible, generalmente no es considerada como una categoría separada, sino más bien como un elemento complementario que ayuda a reforzar la credibilidad de la narración.


En términos de literatura coreana, su deficiencia en utilizar descripciones está vinculada a una práctica de evitar la función estética de la descripción, utilizándose en cambio la descripción paracrear modelos y retratar situaciones. Ha desafía la relevancia de este principio literario profundamente arraigado con una incesante acumulación de descripciones, aparte del curso principal de la narración. Como señala uno de los personajes de Ha: "Todas las formas de existencia se expresan a sí mismas como fenómenos". Desde el hedor de una bolsa de basura hasta la monotonía de un hombre que camina alrededor de un lote vacío, Ha describe escenas y objetos familiares desde una nueva perspectiva, como si viera las cosas por primera vez. Semejante descripción, por supuesto, no está destinada a re-crear perfectamente la realidad, lo cual no es posible ni apropiado para el arte dellenguaje. El apego y la obsesión de Ha con los pequeños detalles son un intento de hacer que se vuelvan "poco familiares" las expresiones usuales que sirven para hacer desaparecer lo insignificante en el olvido. Mediante una reorganización de la estructura jerárquica de la novela, Ha cuestiona las formas convencionales de percibir la realidad.


"La mujer de al lado" ("The Woman Next Door", "Yeopjip Yeoja"), un cuento corto sobre la vida de una ama de casa, revela claramente cómo Ha ha ampliado su horizonte, desde una obsesión por los detalles a una inspección de la vida diaria urbana de nuestra sociedad contemporánea. Su habilidad para transmitir agudas imágenes visuales a través de minuciosas descripciones de objetos y acciones de la vida cotidiana continúa siendo evidente, pero ella ha agregado un elemento de intriga, pasando de la realidad a la fantasía.


El aspecto más interesante de esta historia es su perspectiva única, en la cual una ama de casa, que está experimentando lapsus de memoria, es la narradora en primera persona. Debido a la memoria poco confiable de la narradora, sus pensamientos se mezclan, confundiendo al lector sobre qué pensar de su historia. Si lo que la narradora dice es verdad, entonces esta es una historia de una ama de casa que está siendo presentada injustamente como una paciente mental, a través del complot de su esposo y de la "mujer de al lado". Pero, por otra parte, la historia puede ser un discurso sin sentido de una persona con un desorden obsesivo-compulsivo, que sospecha erróneamente de su inocente esposo y vecina. ¿Es la mujer de al lado una vecina preocupada o una retorcida tramposa? ¿Es la narradora una mujer común con lapsus de memoria o sufre ella de una neurosis obsesivo-compulsiva? ¿Está la narradora luchando por ser comprendida por los otros o se trata de su hábito de hablar sola?


Para el final de la historia, la autora no ofrece ningún juicio, pero este tipo de narración ambigua sirve para subrayar la soledad de la gente en la ciudad, cuán fácilmente los que viven en ciudades pueden experimentar una pérdida de la identidad, y una lucha desesperada por ser comprendidos. El tema en sí puede no ser nuevo. Pero si el concepto de "nuevo" en literatura no es "sobre qué" trata la historia, sino más bien "cómo" es contada la misma, entonces, "La mujer de al lado" ("The Woman Next Door") puede ser reconocida como una importante obra de la literatura coreana, que no se apoya enla descripción para expresar con fuerza la lucha cotidiana de los que residen en centros urbanos por vivir humanamente hoy en día.


Premios literarios


Ha Seong-nam nació en Seúl en 1967 e hizo su debut literario en 1996, luego de graduarse del Instituto de Artes de Seúl ("Seoul Institute of the Arts"). En los siguientes diez años, ella publicó cuatro antologías – "La copa de Rubin" ("Rubin’s Glass"), "La mujer de al lado" ("The Woman Next Door"), "La primera esposa con barba azul" ("First Wife with the Blue Beard"), y "Barquillos" ("Wafers") -, además de tres novelas: "El gozo de comer" ("The Joy of Eating"), "Hospedería Sapporo" ("Sapporo Inn"), y "El héroe de mi película" ("The Hero of My Movie"). Ella ha recibido varios prestigiosos premios, incluyendo el Premio de Literatura Donginen 1999, el Premio de Literatura Hankook Ilbo en 2000, y el Premio de Literatura Isu en 2004.

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