HEREDERAS DE SIGLOS FRENTE AL ESPEJO, LAS COREANAS SABEN DE BUEN MAQUILLAJE

Había una vez, en un país llamado “Yeo-yong-guk” (女容國, literalmente “Nación de Rostro de Mujer”), una reina que gobernaba su reino bien con la ayuda de sus fieles súbditos el espejo, el lápiz labial, el aceite, el perfume, las pinzas para el cabello y otros productos para el cuidado de la belleza personificados en su historia. Todos los días, la reina estaba con sus súbditos en su tocador, para que ellos pudieran atender a sus necesidades.
Sintiéndose tan orgullosa de su reino de rostro bello, la reina empezó a descuidar sus deberes de cuidarlo. El espejo estaba preocupado, pero no había nada que él pudiera hacer. Todos los demás súbditos se quedaron ociosos. Entonces llegó el día en que sucios ladrones empezaron a devastar el país, apoderándose de las cinco montañas de la frente, el mentón, la nariz y las dos mejillas. Horrendos piojos anidaron en el oscuro bosque del cabello y una mancha amarillenta cubrió la una vez blanca cordillera de dientes.
La historia termina con una feliz victoria, ya que valientes soldados – una palangana, tela, jabón, un cepillo de dientes y un peine – triunfan en expulsar a los enemigos. La reina promete mantener siempre cerca suyo al espejo, el polvo, el lápiz labial y el perfume, y nunca desatender sus deberes.
Ahn Young-bok (1712-1791) escribió este cuento corto para recordarles a las mujeres jóvenes la importancia de mantener un aspecto limpio y ordenado. Hoy en día, el mismo es considerado como una referencia importante para el número y los tipos de productos de belleza usados durante la última dinastía de Corea – Joseon (1392-1910).
Entonces, ¿qué estaba de moda en ese tiempo? El prejuicio común sostiene que probablemente había poco maquillaje en esa época debido al fuerte énfasis confuciano en la frugalidad y la modestia. En cambio, las mujeres de dinastías coreanas anteriores, como Goryeo (935-1392) y Shilla (57 a.C.-935 d.C.) fueron conocidas por su espeso maquillaje, extravagantes adornos de oro y plata y abierta participación en los ámbitos del gobierno y los negocios.
“Que los cosméticos se desarrollaron o no durante la Dinastía Joseon – uno puede verlo en un sentido u otro”, señaló Yang Jung-jin, curador del Museo de Cosmética Coreana (“Coreana Cosmetics Museum”) en Sinsa-dong, Seúl. El museo alberga alrededor de 300 productos de belleza de Joseon. “El maquillaje en tiempos de Joseon estaba destinado a verse lo más prolijo y natural posible; a veces al punto de lo impecable”.
Con algunos considerando la posibilidad de que el blanquear la piel muestre a los asiáticos conformándose a la idea occidental de belleza, resulta interesante saber a través del museo, que la moda es de hace más de 600 años. Las coreanas se han estado aplicando arroz blanco y pepinos sobre el rostro mucho antes del Almirante Perry, e incluso de Colón.
Y, si bien algunos hombres coreanos jóvenes hoy en día han empezado a seguir la tendencia metrosexual, el acicalarse y los cosméticos masculinos siempre estuvieron de moda durante la era Joseon. Yang explicó cómo los nobles pasaban tiempo extra frente al espejo para enderezar hacia arriba sus rodetes con pinzas para el cabello, a fin de que el mismo quedara centrado y para peinarse la barba y los bigotes.
Ellos usaban sombreros incluso en la casa para mantener la imagen de su clase. Las tijeras, las pinzas, los cuchillos y los peines ayudaban a los señores de las habitaciones de hombres, junto con pequeños bolsos con perfume para ocasiones especiales, cuando se recibía a invitados o se visitaba el palacio real.
Para las mujeres nobles, el “maquillaje natural” era el furor, ya que sólo las sirvientas del palacio y las “gisaeng” (mujeres profesionales en entretener a los hombres nobles) podían lucir joyas extravagantes y prístino maquillaje blanco. La típica mujer aristocrática sólo podía apoyarse en su semblante natural, por ello la mayoría de sus esfuerzos eran para hacer que su piel fuera más radiante y saludable.

Ingredientes naturales para tonificador, loción y esencias

“Mian-soo” (agua para un rostro hermoso) era el equivalente al tonificador de piel moderno. Consistía en agua mezclada con pepino, sandía, calabaza esponjosa y otra vegetación suculenta. La flor de lis, las hojas de durazno y plantas de estación de ese tipo eran añadidas según los gustos personales. El polvo de arroz mezclado con agua también era usado regularmente en ese entonces como jabón.
El polvo de arroz servía como polvo para el rostro; esta vez mezclado con semillas de “bunkkot” (maravilla-de-Perú) y unos pocos elementos minerales. Si bien el polvo blanco estaba bien para las gisaeng y las cortesanas de vida ligera, las damas respetables tenían que suavizar el “blanco-impactante”. Una mezcla extra de almidón de arrurruz y polvo de tierra amarilla daba un colorido más natural a sus rostros. Una piedra de albaricoque prometía una tez rosada. Al maquillarse, el polvo solía ser añadido al agua y untado delicadamente sobre el rostro con un bulto de algodón y lana.
En raras ocasiones, se utilizaba polvo de una piedra blanca brillante para producir un poco de efecto perlado. Pero nunca demasiado – en tiempos de Joseon, el maquillaje excesivo era considerado vulgar.
La única ocasión en que una mujer común podía volver su cara tan blanca como una máscara era en el día de su boda. Las cejas eran redibujadas con tinta negra y los labios pintados con pintura roja brillante para dar una apariencia de labios pequeños, de acuerdo con el concepto de Joseon del ideal de belleza.
Los paquetes para el rostro eran populares y unisex: “bun saesoo” (lavado con polvo de granos) era una mezcla de agua con polvo de arroz que se aplicaba sobre el rostro y se dejaba secar. Luego de enjuagar, el tono de la piel se tornaba un poco más luminoso. Esta era una forma en que los “yangban” (la clase noble) diferenciaban sus rostros de los de los toscos plebeyos de tez oscura, permanentemente curtidos por trabajar al aire libre.
Otros ejemplos de la generosidad de la naturaleza sirviendo a la vanidad incluyeron el lápiz labial hecho de cártamo (“safflower”) molido y hervido hasta que se volvía rojizo. El polvo era enrollado en pequeñas pelotas y guardado. Cuando se maquillaba, una mujer solía sacar un pedacito de una pelota roja, mezclarlo con algún aceite y aplicárselo sobre los labios y mejillas. El carbón vegetal u hollín de candelabros con un poco de aceite de sésamo cumplía el rol del lápiz para cejas medieval. Las camelias o el aceite de ricino eran conocidos como grandes gels para el cabello, satisfaciendo la eterna búsqueda de un producto para el cabello que le agregase brillo y mantuviese su forma, sin ser pegajoso o de olor extraño.
El perfume era el último toque – hecho en casa o comprago a los importadores, con China llenando la mayoría de los estantes de los precursores de las tiendas “duty-free” de la actualidad. Las fragancias debían rodear suavemente, nunca en forma dominante, una habitación. Pero algunas gisaeng preparaban poderosas pociones para atraer a los hombres de noche. El sándalo blanco, el albaricoque japonés y el almizcle eran los aromas más populares para las mujeres. La gente solía añadir el perfume al agua para bañarse o salpicarlo sobre su ropa.
Los hombres tenían colonia hecha con orquídeas o estróbilos (“pine nuts”) para ocasiones especiales, tales como el tomar té con invitados. El secretario de la corte siempre llevaba un pequeño bolso con perfume conocido como “hyang-nang”, para que el rey no fuera a percibir ningún olor desagradable.
Finalmente, ¿qué mejor forma de remover un maquillaje natural que con un limpiador de maquillaje orgánico? Para limpiar la piel luego de una noche afuera, se usaba una mezcla de porotos verdes y colorados con semillas de mijo, que según se dice tienen un elemento de burbujeante saponina. La saponina es todavía un ingrediente de los modernos jabones y emulsiones.
Otro vestigio de Joseon es la obsesión con la piel pura. El mercado local de cosméticos fue valuado en más de 5 billones de won en 2005. Veronique Delvigne, la directora de ciencia de Lancôme destacó que las coreanas eran clientas muy exigentes para los productos de tratamiento de la piel. Por ello, Corea es un gran lugar de prueba para productos de belleza globales, agregó.
Para una mirada más profunda a los equipos de belleza de la Dinastía Joseon, pendientes y otros accesorios, visite el Museo de Maquillaje Coreana (“Coreana Makeup Museum”) (www.spacec.co.kr). Aunque el sitio está en su mayor parte en coreano, hay suficiente contenido en inglés como para guiarlo a un mapa y contactar información. Una exhibición especial titulada: “Teatro de mujeres: Vida de las mujeres de Joseon” (“Women’s Theater: Life of Joseon Women”), presentará artículos de cocina, mamaderas y otros objetos de la vida diaria de las mujeres promedio de Joseon, hasta el 23 de junio. El laboratorio afiliado al museo también ha elaborado populares perfumes de Joseon para revivir el aroma de siglos pasados.

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