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LEE IN-SE EJEMPLIFICA LA TRADICION DEL SOBAN
Estas versátiles mesas, que alguna vez estuvieron tan integradas a la vida diaria coreana, han estado luchando para sobrevivir a los tiempos cambiantes. Pero un artesano continúa trabajando en su producción, aun cuando se pregunta cuál será el destino final de la tradición del soban. Lee In-se (n. 1928), un maestro en el arte de hacer soban, por lo cual ha sido designado como Importante Bien Cultural Intangible Nº 99, ejemplifica el espíritu subyacente de la Corea tradicional. Arraigado en la tradición
La evidencia más temprana de un soban puede hallarse en los murales de las tumbas que datan del Reino de Goguryeo (37 a.C.-668 d.C.). El mural de Gakjeochong (Tumba de los Luchadores) muestra varios items dentro de una casa, mientras que un Muyongchong (Tumba de los Bailarines) presenta a un funcionario gubernamental y a un monje budista sentados, a quienes se les sirve comida en pequeñas mesas. Durante los períodos de Shilla Unificado (676-935), Goryeo (918-1392), y Joseon (1392-1910), el gobierno contrató con fondos del estado a artesanos que hacían soban, que se dedicaron a la producción y provisión de las mesas. Como el confucianismo pedía la segregación por género, edad y estatus social, durante la Dinastía Joseon la costumbre fue que a la gente se le sirviera la comida y comiera cada uno en un soban individual. Por lo tanto, era necesario que la mesa tuviera una tamaño compacto – en general, no más de 50 cm de largo por 30 cm de ancho y 30 cm de alto -, a fin de que pudiera ser manipulado fácilmente.
Bajo las Reformas de Gabo de 1894, que condujeron a la modernización de Corea de sus sistemas político, económico y social, las mesas con patas plegables se volvieron ampliamente disponibles. Con la introducción de influencias de estilo occidental, incluyendo muebles, los coreanos empezaron a sentarse en sillas y comer en mesas de comedor, haciendo que el soban cayera constantemente en desuso. No obstante ello, el arte de hacer soban ha sido mantenido vivo por un puñado de dedicados artesanos. Suma dedicación
"Uno tiene que empezar a hacer estas mesas conociendo la tradición. Mi padre tenía una tienda de soban, por eso empecé a ayudar cuando era un adolescente. En realidad no sabía lo que estaba haciendo por ese entonces. Fue recién cuando tenía más de 50 años que empecé a entender la tradición. Incluso el hacer un diseño simple es diferente si uno ha aprendido mucho sobre las cosas por la experiencia pasada o si uno en realidad no sabe lo que está haciendo. El saber lo que uno está haciendo le da a uno la libertad de no copiar simplemente el original, sino desarrollar nuevos diseños", señala Lee. El interés de Lee por los soban se desarrolló naturalmente a la edad de 16 años, cuando , cuando él empezó a ayudar en la tienda de mesas de su padre en Anseong, Gyeonggi-do (Provincia de Gyeonggi). Entretanto, tomó lecciones de arte de Kim Eun-ho (1892-1979), un distinguido artista que era muy conocido por sus pinturas de paisajes, escenas de la naturaleza, y retratos. Estas lecciones luego demostraronser inestimables cuando Lee necesitó crear diseños para el tallado del calado de los paneles laterales de las mesas de Haejuban. Lee probó otros empleos,como el trabajar en una fábrica de neumáticos y para una agencia ferroviaria, pero invariablemente retornaba a hacer soban. Finalmente, él se comprometiócon la artesanía cuando regresó a Seúl, siendo un veinteañero, y de allí en más ha canalizado su energía en el diseño de modelos decorativos. Armonía del conjunto Aunque él hace varios tipos de soban, el favorito de Lee es sin duda el estilo Haejuban. A diferencia de la mayoría de las mesas, en lugar de apoyarse en patas, usan paneles laterales de madera en los cuales se pueden tallar distintos diseños decorativos. Mediante el tallado de diseños únicos en los paneles laterales, el soban se convierte en una elegante obra de arte. Para hacer Haejuban, el primer paso es seleccionar madera de buena calidad. Madera con un veteado uniforme, tal como la "zelkova" o "senwood", es adecuada para la parte de arriba de la mesa, mientras que la madera del gingco, con un veteado fino que hace que sea fácil trabajarla, es ideal para los paneles laterales y los tallados decorativos. "La madera debe ser de un árbol que sea de un área húmeda y tenga un veteado fino. La madera debe ser secada, y cuanto más tiempo sea secada mejor – por lo general, de cinco a diez años. Tengo algunas maderas en mi taller que han estado secándose durante casi veinte años", indicó Lee. "Después de que la madera se ha secado, la corto con una forma con una proporción de cuatro a tres, largo a ancho. Luego, con un cepillo le quito raspando 7 mm para hacer un pedazo principal para la parte de arriba de la mesa, y luego tallo las esquinas, ya sea en ángulo o derechas. Cuando la parte de arriba está terminada, trabajo en los costados. Dibujo un diseño sobre la madera y después lo tallo con un serrucho", explicó. "El diseño es importante. Tomo diseños auspiciosos tradicionales, como el carácter de "man" (un símbolo de buena suerte), murciélagos y volutas, y los uso en combinación para desarrollar nuevos diseños. Por ejemplo, junto varios de los símbolos de "man" en una forma poco común, o agrego diseños de volutas a los símbolos de longevidad y felicidad", añadió. Lee crea los modelos teniendo en consideración el diseño, la proporción, y la composición de los paneles laterales. Su decidida dedicación, no sólo como técnico, sino también como artista, da como resultado mesas con detalles elaborados y elegantes. Cuando los lados están terminados, Lee hace las ménsulas para apoyar la parte de arriba de la mesa sobre las patas. El ensambla esa parte de arriba, los costados y las ménsulas, y después las patas. La mesa ensamblada, conocida como baekgol, es terminada con varias manos de laca, aplicadas durante un períodode varios meses. Fe en la tradición
Pero lo que le da aun más satisfacción que estos premios es cuando la gente escucha hablar sobre susmesas de boca en boca y viene a su casa para comprarlas. El les está particularmente agradecido a los visitantes japoneses que vienen a Corea y se dirigen hacia su taller situado en la cima de la colina, en Sanggye-dong. "He estado haciendo soban toda mi vida. He probado otros trabajos, pero al final he vuelto a esto. Y seguiré con esto. Lo que quiero hacer es una mesa con incrustaciones de madre perla". Los años de duro trabajo han dejado una huella en Lee, como lo demuestra su espalda encorvada, pero él se siente alentado por su profundo deseo de crear otra obra exquisita y por la inquebrantable fe en la tradición de la artesanía que ha elegido. |
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