PINTURA


INFLUENCIAS Y TRADICIONES

La cultura de una nación le da un gran ímpetu a las bellas artes que produce. Estas fuerzas tienden a ser fuerzas vitales, enriqueciendo la vida en el presente y fertilizando el terreno para futuras innovaciones. Consecuentemente, si la herencia artística de un país es rica y positiva, se alimentará el avance en las artes y se obtendrá un mayor crecimiento. Por el contrario, si las tradiciones no son transmitidas de una generación a la siguiente, si las tradiciones no son bien comprendidas, ni bien utilizadas, hay menos posibilidades de desarrollo cultural.
Por su misma naturaleza, la tradición le da consistencia a un grupo particular, diferenciando a sus miembros de los demás. Es lógico, por lo tanto, que la cultura coreana posea atributos y características tradicionales distintas a los de otras naciones. Ninguna cultura, no obstante, puede avanzar sin contacto con influencias externas. Sólo puede haber crecimiento y desarrollo cuando los artistas aceptan únicamente los mejores elementos de otras culturas, manteniendo los más elevados estándares de la propia. Así, una cultura demuestra típicamente tanto su propia originalidad única, como su universalidad internacional.
Puede decirse, por ende, que los artistas nativos producen obras que reflejan la inventiva y la colectividad, ya que estas son las fuerzas que interactúan para dar forma al carácter de una cultura particular. El crecimiento de la cultura de una nación bien puede ser detenido si sus artesanos se aferran obstinadamente a sus propios estilos y rechazan unilateralmente toda influencia extranjera. Por otra parte, la tradición originada localmente se verá denigrada si se busca ciegamente la universalidad a costas de la innovación propia. Un firme desarrollo de la tradición cultural sólo se logra a través de la armonización de estos dos elementos simbióticos. La armonía debe por ello ser activamente buscada en todos los ámbitos culturales.
La tradición cambia de acuerdo a factores regionales y temporales, siendo algunos aspectos efímeros y otros permanentes. La tradición, en suma, es una compleja interacción de diversos factores culturales. No comienza ni termina en ningún punto específico del tiempo. Algunas características se desarrollan y cambian, crecen y disminuyen en algún momento determinado, mientras que otros aspectos permanecen fijos, ofreciendo un criterio de referencia por el cual los artesanos pueden juzgar su propia obra y las de otros.
El interés en la cultura tradicional ha estado creciendo notablemente en Corea en los últimos años, pero ello no significa necesariamente que su significado sea comprendido en general. Esto resulta especialmente cierto en las bellas artes en las que prevalecen dos tendencias contrastantes en la comunidad artística coreana de la actualidad. Una escuela se ha convertido en esclava de la tradición y no considera cómo prácticas generalmente aceptadas pueden adecuarse mejor a una perspectiva más contemporánea, mientras que la otra rechaza indiscriminadamente la tradición sin siquiera intentar entenderla. Ambas tendencias constituyen desventajas desde la perspectiva del desarrollo de una base cultural más amplia. Una comprensión de la tradición en su contexto apropiado es así extremadamente importante.
Se debe considerar la relación entre la tradición y las artes creativas, ya que la tradición y las actividades creativas son obviamente inseparables. Toda nueva tendencia artística, por más radical que sea, se halla enraizada en las artes tradicionales que existen desde antes de su llegada. Esta afirmación se ve confirmada a través de la historia por grandes maestros artistas cuyas obras prueban que la creatividad brota de una exhaustiva comprensión del arte tradicional; por lo tanto, esta fuerza no constituye un obstáculo para la creatividad, sino más bien un mentor y un estímulo, un paciente sabio dispuesto a comunicar conocimiento y experiencia, toda vez que alguien desee volverse a ella en busca de ayuda. Una comprensión insuficiente de la misma o de las propias tradiciones culturales del artista, pueden reducir su obra a la superficialidad.
Dados estos factores, se debe evaluar y considerar el papel que la tradición ha desempeñado en la pintura coreana desde los tiempos antiguos hasta los modernos.

El período de los Tres Reinos, Silla Unificado, Gaya y Balhae.

A pesar de las frecuentes crisis políticas e invasiones que la península sufrió, los pintores coreanos pudieron absorber selectivas influencias extranjeras y desarrollar sus propios estilos y técnicas independientes. Estas fuerzas externas ayudaron al arte a continuar creciendo y desarrollándose a través del período de los Tres Reinos hasta los tiempos modernos. Los maestros chinos fueron en gran medida responsables del aumento de las formas autóctonas, las cuales, a su vez, fueron transmitidas e influyeron enormemente en el desarrollo de la pintura japonesa.
Sin duda, la pintura china ha tenido una gran influencia en Corea debido al frecuente y activo contacto que los pintores coreanos han tenido con las artes y los artistas chinos. Si bien no cabe duda de que este contacto ha estimulado el desarrollo de la pintura coreana, hay que tener en mente varios puntos a fin de poder comprender la relación entre las artes de estos dos países y cómo se desarrolló la pintura en la península.
Primero, la pintura china no apareció en Corea a través del proceso nacional de influencia cultural, sino más bien a través de los esfuerzos deliberados que fueron hechos desde el período de los Tres Reinos hasta la Dinastía Joseon para absorber los progresos artísticos que China realizaba. Durante este largo período de tiempo, se tornó habitual enviar a un pintor profesional junto con los enviados del gobierno que viajaban a China. A este artista se le asignaba la misión de absorber las nuevas tendencias en la pintura china y comprar obras chinas, sin importar su precio. Segundo, los artistas coreanos solían aceptar solamente aquellos elementos que consideraban beneficiosos para su arte y que agradaban al gusto local. El sentido estético coreano siempre estuvo muy activo en la aceptación selectiva de las tendencias extranjeras.
Esta consideración cultural nos conduce al tercer y más importante punto. A saber, los coreanos no se limitaron sólo a imitar los elementos chinos sino que, con gran mérito de su parte, siempre los asimilaron y desarrollaron para crear sus propios estilos artísticos. A veces crearon una nueva obra, que podía ser considerada como un avance en comparación al original chino, tal como quedara ejemplificado en las pinturas budistas del período Goryeo, y en los retratos, paisajes y pinturas de género del período Joseon.
En gran medida, así como los modernos coreanos incorporan el arte occidental para crear obras propias únicas, sus antepasados desarrollaron sus propios estándares estéticos con la ayuda del arte y la pintura chinos, considerados el estándar internacional en esa época.
La pintura en el verdadero sentido de la palabra fue realizada por primera vez en el período de los Tres Reinos, cuando la península estaba dividida en Goguryeo, Silla y Baekje. Estas tres naciones separadas produjeron cada una obras que reflejaban estilos artísticos diferentes, manteniendo a la vez una estrecha interrelación.

   

El estilo de pintura de Goguryeo, que gobernó la parte norte de la Península Coreana, está marcado por la vitalidad y el movimiento rítmico, como puede observarse en los murales encontrados en las tumbas cerca de Tong-gou en Manchuria y en Pyeongyang. Este vivaz estilo está muy bien representado en la escena de cacería en la "Tumba de los Bailarines", y en los murales en la "Tumba de las Cuatro Deidades Cardinales" en Donggou, y los de la Tumba Nº1 de Jinpari son también buenos ejemplos del estilo enérgico y rítmico de Goguryeo. A juzgar por estos murales, la pintura comenzó a desarrollarse en Goguryeo alrededor del siglo cuarto; para el siglo sexto, las tradiciones se habían establecido firmemente, haciendo que el arte madurara plenamente para principios del siglo séptimo.
El estilo de pintura de Goguryeo fue transmitido al Reino de Baekje. Influenciado artísticamente por Goguryeo y las Dinastías del Sur de China, especialmente la de Liang (502-557), Baekje desarrolló estilos elegantes y refinados bastante originales para su propia cultura. Como muestran el mural del techo de "Lotus y Nube" en la Tumba de Neungsan-ri y los azulejos decorativos con diseños de paisajes en relieve que han sido excavados de Gyuamri, la obra artística de Baekje es elegante y serena, en marcado contraste con el estilo mucho más dinámico de Goguryeo.
El estilo de pintura de Silla resulta evidente en un cierto número de pinturas folklóricas, incluyendo
Cheonmado, la "Pintura del Caballo Celestial", excavada en Gyeongju. Obviamente influenciado por Goguryeo y Baekje, estas pinturas, aunque inferiores, muestran cualidades bastante diferentes a las de las otras dos regiones. Mientras que la pintura de Goguryeo es dinámica y rítmica, y la de Baekje elegante y refinada, la pintura de Silla es de alguna manera especulativa y meticulosa.
Las flores de loto encontradas en una antigua tumba en Koadong, Goguryeo, representan las obras que eran producidas por el Reino Gaya. Aunque están seriamente dañadas, los colores distintivos de estas flores de ocho pétalos, en doble hilera, reflejan la tradición de pintura indudablemente brillante y refinada que la nación Gaya tenía cuando estaba en auge.
Se cree que la integración de estos diversos estilos de pintura comenzó luego de la unificación de Corea de Silla en el 668, como sucedió también con la escultura budista y las artesanías. Documentos antiguos, de los que se conservan sólo fragmentos, indican que los retratos para entretener a la corte real, los paisajes coloreados en azul verdoso y las pinturas budistas, prevalecían en esa época como resultado del activo intercambio cultural con la China Tang. "Cielo e Infierno", el frontispicio de un rollo de pergamino del
Avatamsaka Sutra, muestra figuras humanas bien equilibradas, dibujadas con líneas elaboradas. Es un testimonio elocuente del alto nivel alcanzado en la pintura budista durante el período de Silla Unificado.
La mayoría de los arqueólogos están bastante seguros ahora de que Balhae, establecida en Manchuria por refugiados de Goguryeo tras la caída de su reino, pudo desarrollar una fina tradición de pintura. A juzgar por las figuras retratadas en la tumba de la Princesa Jeonghyo, Balhae desarrolló un estilo de pintura que se asemejó mucho a la excelencia de la tradición de Goguryeo, con algunos otros elementos tomados de la pintura Tang. Cabe destacar especialmente el espléndido retrato de figuras humanas, las líneas fluídas y los bellos colores.

El período Goryeo

La pintura floreció con gran variedad durante el período Goryeo. Una nueva tradición se desarrolló cuando las pinturas empezaron a ser realizadas no sólo para fines prácticos, sino también para la apreciación y la formación espiritual por parte de los artistas, para quienes la pintura no fue más un pasatiempo sino una profesión. A diferencia de períodos anteriores, miembros de la nobleza y budistas ordenados comenzaron a disfrutar de la pintura y así contribuyeron al panorama artístico.
La pintura de paisajes basada en bosquejos literales y una tendencia general a observar la naturaleza para buscar inspiración surgieron en este período. Los archivos históricos señalan que el pintor más grande de Goryeo, Yi Nyeong, que estuvo activo a comienzos del siglo 12, pintó la "Vista del Río Yeseong" y la Entrada del Sur del Templo de Cheonsu. Además, trabajos anónimos, tales como "Montaña Geumgang", "Paisaje de Jinyang", y "Ochos Vistas de Songdo", de los cuales sólo quedan registros en la actualidad, testimonian el predominio de esta tendencia.
Aunque esta escuela estaba directamente vinculada a la escuela de Jeong Seon (1676-1759) de la era Joseon, quien pintara paisajes en base a escenarios y temas coreanos reales, la nueva tendencia estableció, no obstante, un precedente para la descripción en la pintura de paisajes coreanos reales. Entre otras cosas, la tendencia indica que los pintores estaban buscando una tradición independiente a comienzos del siglo 12, cuando Yi Neong comenzó a trabajar.
Las pinturas budistas de Goryeo, como puede verse en varias docenas de obras existentes actualmente albergadas en Japón, eran extremadamente elaboradas y, así como las piezas de celadon del mismo período, muestran una inclinación al arte aristocrático. Todas ellas presentan la misma idiosincrasia estilística en la composición, la postura de las figuras y la inclusión de pliegues y estampados en la tapicería.

El período Joseon

Fue durante el período Joseon que la pintura coreana floreció plenamente y estableció una firme tradición. Talentosos pintores de Dohwaseo, la Academia Real de Pintura y destacados pintores-intelectuales contribuyeron en gran medida al desarrollo de estilos tradicionales. La pintura se tornó más diversa y los elementos coreanos más prominentes que en el período precedente, especialmente en términos de composición, manejo del pincel, tratamiento del espacio y descripción de árboles.
Absorbiendo selectivamente los estilos de los maestros chinos de los períodos Song, Yuan, Ming y Qing, los pintores coreanos pudieron cultivar estilos más individualistas. Asimismo, desempeñaron un papel importante en el desarrollo de la pintura con tinta en Japón. En este sentido, la tradición de la pintura de Joseon se volvió internacional y al mismo tiempo muy distintiva.
Fue durante el reinado del Rey Sejong que la tradición coreana en el arte se estableció firmemente gracias a grandes maestros como An Gyeon, Gang Heui-an y el Príncipe Anpyeong. Estos primeros pintores de Joseon basaron su trabajo en la tradición de la pintura de Goryeo, absorbiendo y asimilando al mismo tiempo las mejores cualidades del arte chino contemporáneo para desarrollar sus propios estilos.
An Gyeon fue especialmente exitoso en desarrollar una técnica individual basada en el estilo de Guo Xi de la China Song del Norte. El estilo de An se caracterizaba por una composición desbalanceada pero aun así armoniosa, un concepto del espacio que valoraba los vacíos, una aplicación eficiente del movimiento diagonal y un estilo de pincelada altamente distintivo. Dado que su genio fue ampliamente reconocido, ejerció una gran influencia en los pintores que le siguieron.
Los pintores del siglo 16 mostraron una fuerte tendencia hacia lo convencional y adhirieron al estilo del siglo anterior, un hecho que reafirma la creencia generalmente sostenida de que las raíces de la tradición de la pintura coreana se habían afianzado con firmeza a principios del período Joseon.
El estilo coreano de pintura pudo mantener su carácter único a pesar de las cuatro destructivas invasiones extranjeras que arrasaron al país a mediados del período Joseon (c. 1550-1700), principalmente debido a que estas tradiciones estaban tan firmemente establecidas en el período anterior.
Durante esta era políticamente turbulenta, la tradición de la primera parte de Joseon fue transmitida a través de la perpetuación de la escuela de An Gyeon, el surgimiento de la escuela de Zhen y el desarrollo de numerosos lenguajes artísticos distintivamente coreanos, como puede observarse en el retrato de pájaros, animales y en las pinturas con tinta de flores y pájaros, ciruelas y uvas. Kim Je, Yi Gyeong-yun, Kim Myeong-guk y Jo Sok estuvieron activos durante este período.
Este estilo únicamente coreano se volvió aun más pronunciado en las pinturas del último período Joseon (c. 1700-1850), que eran comparables a las pinturas del primer período Joseon en términos de estándares artísticos. Los primeros pintores desarrollaron un estilo autóctono mediante la continuación de la tradición de Goryeo y la absorción de influencias de la China Song y Ming; los estilos del período posterior manifestaron una evidente consciencia de esta tradición cultural, incluso cuando los artistas del período abrazaron la moda de Ming y de Qing.
Esta consciencia nacional creció durante los reinados de Yeongjo y de Jeongjo y desempeñó un papel vital en la sociedad y la cultura en general durante el último período Joseon. Así como muchos intelectuales de esa época se alejaron de los pedantes preceptos neoconfucianos en favor de los ideales progresistas del Silhak, la "Escuela del Aprendizaje Práctico" ("Practical Learning School"), los pintores empezaron a basar su trabajo en escenas de su propio país.
Nuevos movimientos sociales llevaron adelante una serie de nuevas tendencias artísticas, que podrían resumirse como sigue: el estilo de la escuela Zhe china, favorecido durante mediados del período Joseon, fue reemplazado por el estilo de la Escuela del Sur China ("Chinese Southern School"); Jeong Seon y sus seguidores adoptaron y transformaron las técnicas de la Escuela del Sur China y las aplicaron al pintar paisajes coreanos; Kim Hong-do y Sin Yun-bok y sus seguidores realizaron un gran número de pinturas de género retratando escenas de la vida diaria con sentido del humor y afecto.
Utilizando los movimientos de la era previa como trampolín y reflejando la afluencia de nuevas tendencias artísticas internacionales, los pintores del último período Joseon pudieron desarrollar una nueva escuela de pensamiento y llevar a la pintura coreana en una nueva dirección. Como resultado de ello, las pinturas de este período están marcadas por una mayor personalidad individual y sabor nacional.
Otra notable influencia de estas pinturas provino de la introducción de métodos occidentales procedentes de China. Las técnicas occidentales del sombreado y la perspectiva fueron traídas a Qing por los misioneros jesuitas y fueron, a su vez, introducidas en Corea por miembros de la misión coreana a Yenjing.
Las técnicas occidentales comenzaron a ser adoptadas por pintores del siglo 18 tales como Kim Tu-ryang, Kang Se-hwang y Yi Heui-yeong. Estos nuevos estilos también se difundieron en las representaciones de pintores de academia de ceremonias reales y pinturas folklóricas, tales como
chaeggori, pinturas de libros y utensilios de los académicos.
Los métodos que fueron absorbidos por los pintores coreanos de esa época, sin embargo, eran muy diferentes de las pinturas al óleo de la actualidad. El sombreado y la perspectiva, que los artistas integraron a sus pinturas con tinta, fueron los únicos elementos occidentales introducidos. La nueva técnica no se volvió predominante, pero se difundió en forma suficientemente amplia como para convertirse en un momento crucial para el desarrollo de un estilo totalmente único en el siglo 19.
Entretanto, durante los últimos años de Joseon (c. 1850-1910), los estilos de paisajes y de género del período anterior declinaron, dando lugar al
Namjonghwa, la "Escuela del Sur China", estilo que era promovido por Kim Jeong-hui y sus seguidores. Además de ello, un nuevo e inusual estilo fue iniciado por algunos artistas marcadamente individualistas, incluyendo a Kim jeong-hui y sus estudiantes, Cho Heui-ryong, Heo Ryeo, Jeon Gi y Kim Su-cheo. Mientras que Kim Jeong-heui mantuvo vivo el estilo erudito de la Escuela del Sur China, Kim Su-cheol y Kim Chang-su orientaron los trabajos basados en ese estilo en nuevas direcciones. Estos artistas presagiaron el predominio de la influencia china en la pintura con tinta coreana moderna. A pesar de la amplia presencia de los estilos de finales de Qing, las pinturas de este período estuvieron marcadas por una fuerte individualidad y se convirtieron en la base para la moderna pintura coreana.
Los trastornos sociales y políticos a fines del siglo 19 hicieron que la pintura declinara, aunque pintores de la clase culta tales como Yi Haung, Min Yeong-ik y otros seguidores de Kim Jeong-heui continuaron siendo bastante prolíficos en sus representaciones de orquídeas realizadas con pincel y tinta, así como lo fue Jeong Hak-gyo con sus descripciones de rocas con formas extrañas.
Una figura que se destacó en este período de relativo estancamiento artístico fue Jang Seung-eop. Sobresaliendo en una amplia gama de temas, incluyendo paisajes y flores, Jang ejerció una profunda influencia en los pintores posteriores. Su estilo fue transmitido a los artistas coreanos modernos por sus dos estudiantes, An Chung-sik y Jo Seok-jin. Junto con Heo Ryeon, Jang claramente jugó un rol importante en la influencia de la pintura coreana moderna.
Aunque estaba dotado de un gran talento, Jang sin embargo carecía del espíritu noble de un hombre educado. En su juventud, no había podido estudiar las teorías de eruditos eminentes tales como el Príncipe Anpyeong y Gang Se-hwang, con los cuales los maestros anteriores, como An Gyeon, Jeong Seon y Kim Hong-do estaban bastante familiarizados. Un poderoso estilo de pincelada y vívidos colores caracterizaron el estilo de Jang, pero sus pinturas fueron inferiores en espíritu a aquellas de los anteriores maestros. Otro punto a lamentar fue que su obra estaba impregnada por un fuerte ambiente chino, tanto en estilo como en contenido.

Un período difícil para la pintura tradicional

Tras el desorden político ocasionado por la anexación de Corea por parte de Japón en 1910, los estilos tradicionales de la pintura coreana comenzaron a deteriorarse, ya que el embate de las políticas colonialistas de Japón estaba destinado a la eliminación sistemática de las tradiciones culturales de Corea. Los historiadores coreanos que colaboraron con los japoneses exageraron deliberadamente la influencia china en la cultura coreana como un medio para menospreciar la individualidad de Corea, así como para justificar el dominio japonés. Esta así llamada "visión colonial de la historia" se infiltró en todas las esferas culturales. No pasó mucho tiempo antes de que el público estuviese inseguro acerca de, o incluso no tuviese presente, la propia tradición cultural de Corea. El impacto en la pintura coreana es extremadamente dañino. Las cicatrices aún permanecen hoy en día. La pintura tradicional coreana fue deliberadamente excluída de los estudios académicos y los programas educativos, y fue menoscabada por un aumento en la influencia de la pintura japonesa durante el período colonial.
La predilección japonesa por los estilos muy cuidados, como los de la escuela de Ma-Xia, establecidos durante el período Song del Sur, hicieron que la pintura coreana fuera condenada como tosca y considerada como una mera imitación de la pintura china. Habiendo sido victimizada por la visión colonialista de la historia durante tan largo tiempo, la tradición de la pintura coreana se marchitó, dejando un vacío que fue llenado con notable facilidad por los estilos japoneses. Los prejuicios hacia la pintura coreana y la influencia japonesa persistieron mucho tiempo después de que la ocupación terminara en 1945.
La pintura al óleo occidental fue introducida en esta época y creció hasta ser extremadamente influyente. La Exhibición de Arte de Joseon ("Joseon Art Exhibition") fue lanzada en 1921 como un ejemplo de la "administración ilustrada" del régimen colonial japonés. Celebrada anualmente hasta 1944, esta exhibición desempeñó un papel decisivo en sofocar la pintura coreana con la influencia japonesa. Innumerables artistas coreanos fueron adoctrinados en el estilo japonés en escuelas de arte japonesas y no tuvieron otra opción que aceptar estas filosofías foráneas para poder tener éxito.
Como resultado de ello, la comunidad de la pintura coreana experimentó un proceso de volverse japonesa, lo cual, a su vez, causó un deterioro a la tradición de la pintura coreana. El proceso de convertir en japonesa a la Península Coreana no se refirió simplemente a la introducción de estilos de pintura extranjeros, sino también a la contaminación de la estética coreana. Los estilos y estándares estéticos japoneses, que se afianzaron tan profundamente en el arte coreano durante estos años, permanecen aún vivos en las mentes de muchos artistas y, a través de ellos, han sido transmitidos a generaciones más jóvenes de artistas.

           

En muchos sentidos, la pintura coreana le debe su supervivencia a la Sociedad de Caligrafía y Pintura ("Calligraphy and Painting Society") liderada por An Jung-sik y Cho Seok-jin. Fundada en 1918, la sociedad fue la respuesta de los pintores coreanos para combatir la Exhibición de Arte de Joseon japonesa. Siendo un movimiento de arte nacionalista, logró organizar 15 exhibiciones anuales desde 1921 hasta que los japoneses la clausuraran en 1935. Sin embargo, la calidad de las obras de los pintores participantes era ya muy inferior a la de las obras de los artistas del período Joseon.
La disminución de la influencia china, que actuó como un incentivo al desarrollo de la pintura coreana durante tanto tiempo, el deterioro de la pintura coreana en general desde los días de Jang Seung-eup y una combinación de factores sociales y políticos causados por la política colonial japonesa, se unieron para sumergir a la pintura tradicional coreana en su más seria crisis. Sin embargo, estas tradiciones lograron sobrevivir, aunque por poco, gracias a un puñado de artistas nacionalistas. Luego de la liberación de Corea de Japón, la tradición de la pintura coreana fue reavivada por algunos destacados artistas, que pudieron introducir nuevas ideas en el medio.
La pintura tradicional merece un estudio más intensivo. En este punto, la nación necesita un clima artístico que aliente una profunda comprensión de la tradición coreana a fin de formar la base para el desarrollo de nuevos estilos. La tradición no es una reliquia obsoleta del pasado sino un elemento orgánico que está enriqueciendo el presente y confiriéndole inspiración al futuro.

PINTURA BUDISTA DE GORYEO

En todo el Este de Asia, los contemporáneos del período de Goryeo produjeron altamente preciadas pinturas budistas con brillantes colores, formas elegantes, rica ornamentación, lúcido trabajo del pincel y fuerte simbolismo religioso. Dado que el pensamiento y la expresión budistas florecieron allí por siglos, una gran cantidad de estas obras religiosas existen hoy en día, dándoles a los estudiosos del período una mirada a la vida cultural del pueblo coreano durante esta era.
Más de 100 rollos de pergamino y murales han sido localizados tanto en Corea como en el exterior (la gran mayoría están en Japón). Los arqueólogos tienen muchas esperanzas de que se descubran aun más pinturas de este período en el futuro.
Una comprensión de los cambiantes temas y características estilísticas de las pinturas budistas de Goryeo es vital para entender la historia del arte coreano.

Temas y estilos

Las pinturas budistas de Goryeo se distinguen por varias características. Primero, pueden ser denominadas "pinturas aristocráticas" ya que fueron creadas para adecuarse al gusto de la clase alta. Los hogares de la realeza y de la nobleza de Goryeo favorecían el Budismo y sus ricos miembros auspiciaban la producción de muchas pinturas rituales de sobresaliente calidad. Estas pinturas naturalmente reflejaban los lujosos gustos de sus benefactores que en los primeros días de la dinastía, solían ser la pequeña aristocracia local, pero que luego incluyó a aristócratas en la capital que se apresuraron a apoyar proyectos piadosos. Las pinturas eran frecuentemente producidas como un gesto de oración por la paz en el reino y la prosperidad para la casa real. A medida que pasó el tiempo, sin embargo, se realizaron más pinturas para implorar el bienestar y el poder de benefactores individuales y sus familias.
Esta tendencia creció en importancia durante la última mitad de Goryeo, particularmente bajo el gobierno militar de facto. En consecuencia, las pinturas budistas que satisfacían a la nobleza llegaron a representar la tendencia estética general de la época.
Segundo, las pinturas que ilustran los contenidos de dos importantes textos - el Avatamsaka Sutra y el Lotus Sutra (Saddharma Pundarika Sutra) - prevalecieron dado que la mayoría de los budistas coreanos a comienzos de Goryeo siguieron la Escuela Doctrinal, que enfatizaba la Escuela de la Lectura más que la de la Meditación, centrándose la primera en el cultivo de la esencia espiritual de la mente humana para la iluminación repentina. Portadas adornadas meticulosamente realizadas ilustraban estos textos.
Entre las pinturas de iconos derivadas de la Secta Hwaeom, una tríada de bodhisattva de Vairocana (Birojana-bul), Manjusri (Munsu) y Samanta-dhadra (Bohyeon), guardada como reliquia en el Templo de Beopwang, merece gran atención. Ambos Templos de Beopwang y de Buseok albergan retratos de grandes monjes que enseñaron hwaeom en Corea. Otra pintura de un tema popular de Avatamsaka Sutra es el episodio que involucra a Sudhana. En una peregrinación para lograr iluminación, el muchacho Sudhana visita a 55 maestros diferentes, recibiendo eventualmente la mayor ayuda de Avalokitesvara, el Bodhisattva de la Compasión.
Las Tríadas de Maitreya en los Templos de Geumjang y Geumsan, así como el frontispicio para la Maitreya Sutra atestiguan las enseñanzas de la Secta Yogacara, que se apoya principalmente en el Lotus Sutra para su fuente doctrinal.

     

Es natural entonces que muchas pinturas budistas que datan de la segunda mitad del período Goryeo muestren temas de la Escuela de Meditación ya que su filosofía fue la principal guía para el pensamiento budista durante este tiempo. Retratos de Bodhidharma y de venerados maestros Zen, así como diagramas de las diversas sectas se hallaban entre los temas más populares para las pinturas.
Tercero, numerosas pinturas de Amitabha (el Buda del Paraíso Occidental), Avalokitesvara y Ksitigarbha (los bodhisattvas que ayudan a los que están atormentados) fueron producidas bajo el patrocinio de familias de la realeza y la aristocracia que deseaban perpetuar su poder y riqueza, tanto en este mundo como en el del más allá. Estas pinturas eran iconos populares entre los budistas coreanos durante el período de Silla Unificado, pero recién llegaron a distribuirse ampliamente en la era Goryeo.
La pintura de Amitabha de Goryeo retrataba varias imágenes: un solo Buda sentado sobre un elaborado trono arquitectónico, una tríada de figuras de pie o sentadas, o Amitabha sentado en un trono con sus dos bodhisattvas asistentes de pie a cada lado. Una prominente pieza de este género es un rollo de pergamino colgante que retrata a Amitabha acompañado por sus dos asistentes principales, Avalokitesvara (representando el principio de la compasión) y Mahathana (representando la conceptualización del poder). La pintura se guarda como una reliquia en la Ermita de Paegun en la Montaña Powol. También dignos de mención son un retrato de Amitabha, dedicado al Príncipe Sohyeon, un cuadro de Amitabha con ocho bodhisattvas en la Ermita de Sujeong en la Montaña Odae y un retrato de Avalokitesvara en un traje blanco que actualmente se encuentra en el Templo de Gukcheong.
Otros tipos populares de pinturas budistas de este período incluyen: Naeyeongdo, un retrato de Amitabha guiando a seguidores al Paraíso Occidental; el Avalokitesvara de Agua-Luna, que muestra a Avalokitesvara en una postura meditativa, y el Ksitigarbha Bodhisattva mirando el agua a la luz de la luna.
A través del período Goryeo, un enorme número de pinturas rituales fueron producidas para ser usadas en ceremonias de templos a gran escala dedicadas a Vajradhara y a Sakradevanam Indra. Se ofrecían plegarias a estas deidades pidiendo su ayuda para repeler invasiones extranjeras y controlar revueltas internas. Estas pinturas también fueron pintadas en las puertas de varias estructuras de templos.
Cuarto, la escritura de sutras a mano y el tallado de bloques de madera eran ambos considerados actos sagrados por los budistas en el Este de Asia en esta era. Aparte de la promulgación del Budismo, sus devotos creen que a través de estas prácticas meritorias tendrán garantizado el renacer en un estado superior o en el paraíso, y por eso, se verán librados de todos los males del mundo, tales como las enfermedades y el sufrimiento.
La escritura e ilustración de manuscritos budistas alcanzaron un nivel artístico notablemente alto durante Goryeo. Sutras ilustrados fueron lujosamente embellecidos con los más preciosos materiales disponibles, oro y plata, y papel de morera teñido en oscuro índigo azul o púrpura. Documentos históricos indican que el Real Scriptorium de Sutras empleó a talentosos calígrafos profesionales para producir valiosos manuscritos. Es scriptorium estaba dividido en dos secciones: el Scriptorium de Letras de Oro y el Scriptorium de Letras de Plata. Familias del palacio y de la aristocracia encargaban estos suntuosos manuscritos como plegarias por la prosperidad del reino y por su propia felicidad personal y longevidad. La cantidad y calidad de los manuscritos de sutras del período Goryeo son considerables. Ni esta habilidad ni este volumen han sido nunca duplicados.
La escritura de textos fue eventualmente reemplazada por abultadas tiradas luego de la invención de la imprenta con tablas de madera que solía estar compuesta de dos secciones: un dibujo llenaba la mitad superior, ilustrando el contenido del texto en la mitad inferior. En el caso de textos importantes, tales como el Avatamsaka Sutra, una portada adornada adicional ilustra cada sección del texto. Planchas de impresión de metal reemplazaron a las tablas de madera después de la invención de los tipos de metal. Esta técnica se volvió más popular, superando finalmente los cuadros dibujados a mano durante el período Joseon.
Quinto, la gran mayoría de pinturas budistas de Goryeo fueron producidas en forma de murales. De hecho, la mayoría de las obras que fueron reconocidas como obras maestras y objetos de culto por la clase elite fueron realizadas en las paredes de templos. Sin embargo, la producción de rollos de pergamino colgantes para uso ritual en el palacio y en las casas aristocráticas fue introducida pronto y se tornó popular rápidamente.
En particular, la corte del Rey Euijong encomendó a artistas producir un gran número de retratos de Avalokitesvara y Sakradevanam Indra para ser distribuidos en templos fuera de la capital. Al mismo tiempo, pinturas del Bodhisattva de la Compasión fueron producidas en sets de 40 piezas pequeñas para ser distribuidas a templos y fieles individuales con la convicción de que se lograría una "infinita caridad" haciendo eso. Gracias quizás a esta moda de producción y distribución masivas de pequeñas pinturas de iconos, en la actualidad son relativamente abundantes los pergaminos colgantes de Bodhisattvas Avalokitesvara o Ksitigarbha que datan del período Goryeo. Durante el período Joseon que le siguió, los pergaminos colgantes constituyeron la mayor parte de las pinturas budistas.

Transiciones en estilo y técnica

La división de la historia del arte de la era Goryeo en períodos específicos puede variar según el punto de vista que se adopte y el área de foco. Sin embargo, un estudio de los estilos y temas encontrados en los trabajos existentes sugiere que la historia general de Goryeo, así como la historia de la pintura de Goryeo, pueden ser divididas en cuatro eras distintas. Primero, tanto la historia general como la historia del arte de Goryeo deben ser divididas en dos períodos básicos, que pueden a su vez ser divididos en períodos temprano y posterior. El primer período cubre los años desde la fundación de la dinastía en 918 hasta la gran revuelta militar de 1170; el segundo se extiende desde 1170, cuando los militares tomaron el poder, hasta la caída de la dinastía en 1392. El primer período (918-1170) puede luego ser dividido en dos partes separadas. La primera abarca desde 918 hasta alrededor de 1046, y la segunda desde 1046 hasta 1170. El segundo período también puede ser dividido en dos partes, 1170-1270 y 1270-1392.
Estas divisiones deben ser consideradas en vista de una serie de factores, el más importante de los cuales es el cambio social. La sociedad de Goryeo suele ser descripta como una sociedad aristocrática basada en un sistema burocrático. Generalmente se acepta que el Rey Seongjong sentó las bases para el orden aristocrático debido a que bajo Seongjong, los funcionarios fueron, por primera vez, enviados desde la capital a las cabezas de unidades administrativas en las provincias. Seongjong reformó, asimismo, la estructura del gobierno local, inaugurando el sistema de gobierno provincial del reino, y causando en consecuencia que la posición de la aristocracia local desmejorara. Así, el sistema de gobierno de Goryeo basado en un orden aristocrático fue completado antes de que Munjong, el rey que haría tanto por nutrir el desarrollo de la sociedad aristocrática de Goryeo, llegara al trono en 1046.
El gobierno aristocrático en Goryeo estuvo basado en el principio de la supremacía civil, y, como resultado de ello, los oficiales militares fueron relegados a una posición inferior en el gobierno y en la sociedad. El maltrato a los militares aumentó más bajo el gobierno del hedonista Rey Euijong. En 1170, el 24º año del gobierno de Euijong, descontentos oficiales y soldados se unieron en un intento por poner fin a esta humillación.
Esta revuelta militar, que estableción un gobierno militar, alteró en gran medida la sociedad de Goryeo. La resultante lucha por el poder entre los militares y los frecuentes levantamientos por parte de los esclavos causaron un considerable desorden. El General Choe Chung-heon finalmente puso la situación bajo control y triunfó en establecer una dictadura personal. La monarquía gobernó como títeres bajo el control de Choe y su familia por las siguientes ocho décadas.
El gobierno militar de facto fue debilitado por las extensas luchas contra los invasores de Mongolia y la aparición de una nueva clase burocrática que surgió como resultado de la desintegración del gobierno aristocrático durante el período del control militar. Esta clase de intelectuales neo-confucianos, o
sadaebu, no sólo era bien educada sino que además era experta en la administración de los asuntos de gobierno. Estos eruditos-burócratas obtuvieron mayor importancia luego del colapso del régimen militar.
Interesantemente, las transiciones sociales de Goryeo coincidieron en gran medida con cambios en el pensamiento religioso; más específicamente, la principal corriente filosófica en la fe del Budismo cambió su curso. Durante los primeros años de la dinastía, las escuelas Doctrinal y de Meditación existieron en un estado de equilibrio, mientras que el Confucianismo influyó en el sistema gobernante de Goryeo como una ideología política práctica. Gradualmente, sin embargo, se hicieron intentos para unir las dos escuelas budistas bajo la doctrina de la secta
Cheontae, una rama de la Escuela Doctrinal, en un esfuerzo por construir una base fuerte de poder central para la administración de la comunidad budista a través de la nación.Durante este período de declinación del poder aristocrático, el Confucianismo también hizo notables progresos, con academias nacionales y privadas convirtiéndose en importantes instituciones educativas.
La Escuela de Meditación llegó a dominar la filosofía budista en los primeros años de la segunda mitad de la dinastía, y no pasó mucho tiempo antes de que toda la comunidad budista estuviera embarcada en un esfuerzo por unirse bajo la Escuela de Meditación. Al mismo tiempo, el Neo-Confucianismo emergió como la ideología guía para la nueva elite de eruditos-burócratas, que pronto jugaría el rol central en la aparición de la Dinastía Joseon.
Estos cambios en la estructura política, social y religiosa estuvieron acompañados por cambios en las bellas artes. Inmediatamente después de la llegada de Goryeo, las búsquedas artísticas de la nación estuvieron marcadas por la coexistencia armoniosa de tres elementos: el estilo realista de Silla, el estilo paisajista de Goryeo que simbolizaba el poder ascendente de una nueva monarquía y los dinámicos estilos autóctonos originales que había en el arte provincial. Estos elementos se fusionaron gradualmente bajo un nuevo idealismo y se desarrollaron más, dando origen a un nuevo movimiento que se distinguía por gustos aristocráticos elegantes y lujosos en la segunda mitad de la dinastía. El estilo aristocrático se tornó firmemente arraigado en el arte de Goryeo y se difundió a través de todas las clases sociales hacia el final de la dinastía.

Síntesis de la pintura budista de Goryeo

Una típica pintura de un icono budista de Goryeo presenta la figura principal como una forma abrumadora y gigante. Las figuras secundarias, tales como asistentes y devotos, están casi siempre amontonadas en la mitad inferior de la obra, por debajo de las rodillas de la figura principal. A veces, los halos alrededor de sus cabezas parecen sostener a la figura principal, que suele ser un Buda o bodhisattva.
No está claro si esta composición particular existía en el período Silla, pero la China Tang evidentemente no tenía una tradición comparable en su iconografía budista. Los pintores budistas rara vez usaron este estilo durante el período Joseon.
La composición única de la pintura budista de Goryeo refleja la amplia brecha entre la poderosa aristocracia y los plebeyos, así como la distinción entre los funcionarios civiles y militares y las condiciones miserables de los esclavos. La falta de armonía entre estas clases naturalmente dió lugar a una constante fuente de luchas y revueltas.

     

Otro aspecto a destacar es la tendencia a presentar las figuras principales tanto enormes como impresionantes en el centro de las portadas de textos tan ampliamente leídos como el Avatamsaka Sutra y el Maitreya Sutra. Este estilo formó la base para los iconos budistas de la era Joseon.
Los Budas y bodhisattvas eran retratados en posturas reales serenas como figuras majestuosas y atractivas, con elegantes rostros y cuerpos. Los pintores de Goryeo no adoptaron el paisajismo como su guía, sino que más bien tomaron descripciones ortodoxas como base de sus obras. Los bodhisattvas hindúes eran famosos por sus joyas, y los artistas de Goryeo obviamente disfrutaban adornando a sus figuras con elaborados broches, esclavas, brazaletes, ornamentos para los brazos y aros. Los cortinajes retratados en estas obras recuerdan a las largas y graciosas curvas del celadón de Goryeo y parecen eclipsar incluso a las joyas por su riqueza. No obstante ello, la transparencia que les da a las figuras un misterioso sentido de claridad es lo que hace a estas obras verdaderamente magníficas. Las pinturas fueron realizadas en brillantes colores minerales, tales como rojo, azul y verde y terminadas con intrincados contornos dorados.
Los artistas de Goryeo dotaron a sus figuras budistas de poder, gracia y delicadeza. Sus obras no sólo evocaron reverencia religiosa y admiración en los que las observaban, sino que expresaron también vivamente los refinados gustos y la concepción de la belleza de la nobleza de Goryeo.

 
 


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