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EL ARTE DE LAS PINCELADAS Y EL ESPACIO
La caligrafía posee una larga y rica tradición y todavía en la actualidad es considerada una forma de arte, no sólo en Corea, sino también en Japón y en China. Los coreanos cultos utilizaban caracteres chinos para escribir todos los documentos oficiales, historias, poesía y correspondencia desde el 2º y 3º siglo d. de C. hasta el comienzo del siglo 20, cuando finalizó la Dinastía Joseon. Incluso después de la invención del Hangeul, el alfabeto coreano, en 1446, los de la clase yangban, los grupos de elite de la sociedad coreana, preferían este estilo de escritura extranjera al que estaba diseñado específicamente para expresar su lengua nativa. Sin embargo, dado que los dos idiomas estaban basados en sistemas lingüísticos completamente diferentes, los caracteres chinos fueron alterados ligeramente para adaptarse al estilo de expresión coreano. La caligrafía coreana tradicional, por lo tanto, deriva naturalmente de la forma escrita del idioma chino, en el cual cada caracter está compuesto de un cierto número de líneas modeladas de forma diferente dentro de un cuadrado imaginario y es utilizado para transmitir un significado específico. Como resultado de esta poderosa influencia china en la cultura coreana, los diversos aspectos de la caligrafía y la pintura se entrelazaron, con la vitalidad y el ritmo de las líneas caligráficas y la economía de las pinceladas, en algún sentido, formando la base de la pintura asiática. Una obra de caligrafía solía colgar de una pared como una gran obra de arte occidental y era admirada de la misma forma, siendo elogiado cada trazo del pincel por sus atributos propios: la tinta para su tono, y la entera composición para su fuerza, individualidad o vitalidad. Una pieza de buena caligrafía puede ser considerada por su impetuosidad, movimiento, equilibrio momentáneo o por el juego de fuerzas que se combinan activamente para formar una totalidad balanceada; es una danza coreografiada hábilmente con movimientos coordinados y formas técnicas.

El arte caligráfico cobra vida a través de una combinación de ambas, la habilidad y la imaginación del erudito-artista, que le da un movimiento único a sus pinceladas, mientras crea belleza a través de la forma. Esto es logrado sin ningún retoque o sombreado y, lo que es más importante de todo, con espacios bien equilibrados y proporcionados siendo logrados entre las pinceladas. Tal perfección en el espaciado es adquirida sólo a través de años de práctica y entrenamiento, pero la destreza en el propio trabajo con el pincel y el cultivo de la sensibilidad estética no constituyen los únicos elementos esenciales en la comprensión de la naturaleza básica del arte. El arte fue generalmente considerado como un proceso necesario de disciplina mental para un caballero culto en medio de la sociedad coreana de moda. La función práctica de la caligrafía como escritura a mano o medio de comunicación fue por ende frecuentemente eclipsada por las implicancias filosóficas unidas al acto de realizarla.
La inspiración fundamental de la caligrafía, como de todas las otras artes que florecieron en la sociedad coreana tradicional, fue la naturaleza. Cada trazo usado para formar un caracter, incluso cada punto, sugería la forma de un objeto natural. Como los antiguos maestros chinos, los calígrafos coreanos reconocían que así como cada ramita de un árbol vivo estaba viva, cada pequeño trazo usado para crear una pieza de bella caligrafía debía ser hecho para que viviera también. Esta es la propiedad peculiar de la caligrafía que distingue sus trazos de aquellos de una palabra impresa. Los ideogramas chinos poseen una cualidad abstracta, pictórica que añaden mucho a su atracción visual, permitiéndole a un escritor de lograda habilidad artística disfrutar de posibilidades casi ilimitadas de expresión, en forma muy parecida a un gran maestro que crea una pintura.
Como las herramientas de un pintor tradicional de tinta y pincel, el calígrafo necesita pocas herramientas para crear su arte - sólo buena tinta, una piedra para la tinta, un buen pincel y buen papel (algunos prefieren seda). Estos elementos son denominados afectuosamente como los "cuatro tesoros de escritorio", o a veces como los "cuatro amigos de un intelectual". Se toma siempre un gran cuidado en seleccionarlos y mantenerlos porque ellos suelen servir como una medida del gusto estético y el ojo para la belleza de su propietario.
Corea puede rastrear su tradición caligráfica remontándose hasta el tiempo en que la literatura china fue enseñada por primera vez en las academias reales y las instituciones estatales para la educación superior. A pesar de una historia tan larga y de los importantes esfuerzos dedicados por numerosos aristcráticos nobles y artistas para promover el arte a través de muchos siglos, muy pocas piezas de trabajos caligráficos antiguos han sobrevivido a las numerosas invasiones extranjeras y conflictos internos. La guerra de siete años con el ejército del jefe militar de Japón Toyotomi Hideyoshi a fines del siglo 16, en particular, causó serios daños a los monumentos históricos y objetos culturales en toda la península. Por ello las piezas de caligrafía existentes que datan de los años anteriores a esta guerra son extremadamente poco comunes.
Muchos trabajos en piedra, sin embargo, han sobrevivido a las vicisitudes de la historia y al destructivo fuego de la guerra. Entre los numerosos monumentos de piedra grabados del antiguo período de los Tres Reinos, un objeto de insuperable significado histórico es un enorme monumento de piedra, erigido en el año 414 a. de C. en el sur de Manchuria en honor de los grandes éxitos militares del Rey Gwanggaeto del Reino de Goguryeo.
Este monumento de piedra, que mide 6,4 m de alto, posee un epitafio de alrededor de 1.800 caracteres chinos que se encuentran grabados en un estilo anguloso, epigráfico. La mayoría de los epigrafistas y especialistas en caligrafía coreana antigua destacan que el estilo expresa la valentía y el vigor de la gente del antiguo estado militar que gobernó una considerable porción de Manchuria y la mitad norte de la península. La estela ha llamado vivamente la atención de círculos académicos por otra razón: Muchos historiadores sostienen que los colonialistas japoneses alteraron la inscripción para fabricar una conquista japonesa de la parte sur de Corea en el siglo 4 en un esfuerzo por dar una justificación histórica a su ocupación de Corea a principios del siglo 20.
Más escasas aun son las referencias al estándar del arte caligráfico que se obtienen en el reino de Baekje (18 a. de C. - 660 d. de C.) del sudoeste. En vistas de su alto nivel de erudición y refinados logros artísticos, es muy probable que este reino gozara de un notable nivel de madurez tambié en la caligrafía. Una rara pieza fue descubierta en la tumba del Rey Muryeong y su reina en la antigua capital de Baekje, Gongju, en el centro de Corea en 1972, que también contenía muchas otras importantes reliquias arqueológicas. Situada en la entrada a la cámara sepulcral del siglo sexto, la tabla de piedra cuadrada es una especie de certificado que proclama que una parcela de tierra ha sido comprada a deidades subterráneas a fin de construir la tumba. Los caracteres chinos grabados en la losa de piedra son de un estilo elegante que muestra habilidad de técnica, una aparente influencia del entonces contemporáneo estilo chino de escritura no cursiva.
En el período de Silla Unificado (668-935), la devoción y adhesión a la cultura Tang de China produjo maestros de caligrafía tan grandes como Kim Saeng y Choe Chi-won. Sus estilos de escritura seguían básicamente aquellos de los famosos maestros chinos Ou Yang-hsun y Yu Sin-nan. Wang Hsi-chih, otro maestro chino, también fue muy admirado y su estilo semi-cursivo fue ampliamente copiado. El estilo de forma cuadrada, regular de Ou Yang-hsun continuó prevaleciendo en el período Goryeo (918-1392) hasta cerca de 1350. El estilo ágil y elegante del calígrafo chino Chao Meng-fu, de la Dinastía Yuan, fue introducido alrededor de esta época y estuvo de moda. El estilo Chao ha permanecido siendo la corriente oculta básica en la caligrafía coreana desde entonces.
Los primeros gobernantes de Goryeo adoptaron el ejemplo chino de emplear un examen de servicio civil para reclutar funcionarios, que requería que los aspirantes compusieran versos sobre determinados temas. La escritura a mano estaba naturalmente incluida en el criterio de evaluación, y tal sistema dio un gran impulso al arte de la caligrafía entre las clases altas. La corte también organizaba un examen separado para notarios para servir en puestos más bajos. De este período, durante el cual el Budismo floreció como la religión del estado, proceden muchos ejemplos a través de los cuales puede entenderse el estándar de la caligrafía. Los objetos existentes incluyen lápidas sepulcrales, impresiones con bloques de madera y copias escritas a mano de manuscritos budistas, epitafios en estupas memoriales para sacerdotes venerados y monumentos de templos. Yi Am, Yi Je-hyeon y Han Yun se encuentran entre los maestros calígrafos de renombrada fama de este período.
La caligrafía de la Dinastía Joseon (1392-1910) siguió primero el estilo de Chao Meng-fu de elegancia con un toque ágil. El Príncipe Anpyeong (1418-1453), el tercer hijo del Rey Sejong, no tenía rival por su habilidosa mano en este estilo. El escribió un comentario sobre la famosa pintura "Una visita de ensueño al país de los duraznos en flor" ("A Dream Visit to Peach Blossom Land"), de An Gyeon (1418?), uno de los más grandes pintores de su tiempo. La pintura se halla ahora en la colección de la Universidad de Tenri en Japón. Han Ho (1543-1605), que es mejor conocido por su seudónimo "Seokbong", es otro nombre importante en la historia de la caligrafía coreana, pero él permaneció siendo meramente un fiel alumno de Wang Hsi-chih, dominando completamente su estilo pero sin desarrollar una técnica distintiva propia. A principios del siglo 16, un estilo débil, poco imaginativo se volvió evidente y la caligrafía coreana entró en un período de esterilidad.
El siglo 19, sin embargo, vio surgir estilos individuales relacionados a aquellos de los calígrafos chinos Wen Cheng-ming del siglo 16 y Tung Chi-chang de fines del siglo 16 a comienzos del siglo 17. La nueva tendencia se debió a los estrechos contactos culturales de Corea con la China Ching. Tales contactos eran perseguidos ardientemente por un grupo de silhak, académicos de "aprendizaje práctico". Ellos eran intelectuales ansiosos por buscar enfoques prácticos para mejorar la vida de la gente y para construir un estado moderno.

El mayor maestro del período Joseon fue Kim Jeong-hui, un miembro de la escuela. Este distinguido calígrafo y erudito creó un extraordinario sentido de armonía pictórica dentro de la asimetría en sus composiciones; la animación llena de energía causada por sus fuertes trazos condujo a la creación de su dinámico estilo Chusa.
Unos pocos calígrafos han estado empleando el Hangeul, el alfabeto coreano, desde la década de 1960. Gungche, o el tipo de caligrafía usado para producir la literatura real, y el myongjoche, el tipo de caligrafía empleado para producir impresión básica, desarrollaron cada uno numerosas variaciones. Los calígrafos del Hangeul utilizan estilos modificados de caligrafía china en su arte. En 1988, un salón de exhibición permanente fue inaugurado en el Centro de Artes de Seúl ("Seoul Arts Center"), reflejando el venerado estatus dado a la caligrafía por el mundo del arte de Corea.
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