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Cuando los
coreanos hablan de las tres necesidades humanas básicas -vestimenta,
alimentación y vivienda -, la vestimenta suele ser mencionada en primer lugar.
En la sociedad coreana tradicional, la habilidad tanto para la costura como para
el tejido, era imprescindible para las mujeres. Durante el reinado del Rey
Yuri del Reino de Silla ( 57 a.C. - 935 d.C. ), a las niñas se les enseñaba a
coser desde temprana edad. De acuerdo con "Yeosaseo-eonhae", un libro publicado
durante el reino del Rey Yeongjo de la Dinastía Joseon ( 1392-1910 ), mientras
que los niños debían jugar en una mesa con canicas, las niñas debían jugar
debajo de la mesa con carretes. Esto demuestra la importancia de la costura para
las mujeres en esa época. Agujas, hilo y carretes han sido utilizados desde
que la gente empezó a coser en tiempos antiguos. Los carretes empezaron a ser
utilizados para evitar que el hilo se enredara o formara nudos. Originariamente
se hacían con ramitas, ramas de árboles o huesos de animales, tallados en forma
de simples rectángulos con extremos que sobresalían, o bien con lados cóncavos.
Según las creencias shamanistas, el hilo, que puede parecer interminable, es
un símbolo de buena salud y longevidad. Este simbolismo era tan significativo
para los antiguos coreanos, que a veces colocaban carretes en la mesa en el
primer cumpleaños de un bebé y los utilizaban como ataduras en la ropa del
pequeño. Los primeros carretes rectangulares se volvieron más elaborados en
forma y diseño a fines de la Dinastía Joseon. Durante este período, los carretes
para las mujeres de la clase alta fueron embellecidos con diseños florales
tallados e incrustaciones de nácar. Las mujeres coreanas convirtieron a los
carretes en algo más que un objeto útil, transformándolos artísticamente en
objetos bellos.

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