Por la reportera honoraria
Farah Leyeli de
México
Las ganadoras del 'Desafío de Literatura K' se toman una foto conmemorativa, durante la ceremonia de premiación realizada el 28 de enero de 2026, en el Centro Cultural Coreano en México. | Cuenta oficial del Centro Cultural Coreano en México en Instagram
El pasado 28 de enero tuve el honor de recibir el primer lugar en el "Desafío de Literatura K", una iniciativa organizada por el Centro Cultural Coreano (KCC, por sus siglas en inglés) en México. Este reconocimiento no solo representó un logro personal, sino que fue el cierre de un mes de inmersión total en la literatura coreana contemporánea traducida al español. Como premio a esta constancia, recibí un kit de productos de belleza de la marca Cellimax.
Durante poco más de un mes, los participantes leímos y creamos contenido en torno a cuatro obras coreanas: "El taller de cerámica de Soyo" de Yeon Somin, "Bienvenidos a la librería de Hyunam-dong" de Hwang Bo-Reum, "La farmacia del amor de la familia Botero" de Lee Sun-Young y "La lavandería de almas de Marigold" de Jungeun Yun. La selección reunió títulos representativos de la llamada "healing fiction" (ficción sanadora) coreana centrada en los vínculos humanos, la sanación emocional y la vida cotidiana.
Pasaporte de Leyali Zeraoui con todos los sellos | Farah Leyeli
La dinámica del desafío combinó lectura, creatividad y presencia cultural. Cada semana estaba dedicada a un libro distinto y requería visitar el centro, tomarse una fotografía con la obra correspondiente y compartir una recomendación personal o un pasaje favorito. Con cada actividad se obtenía un sello en un pasaporte de lectura, y por cada tres sellos era posible elegir un libro. Al reunir los seis sellos, los participantes teníamos la posibilidad de obtener dos títulos; en mi caso, elegí "En un bonito día te encontraré" de Lee Do-Woo y "Ballena" de Cheon Myeong-kwan.
Además de las lecturas semanales, el desafío incluyó dos visitas extra, reforzando uno de los propósitos centrales de esta iniciativa: invitar al público a ver al centro como un espacio vivo y accesible, donde es posible compartir, aprender y profundizar en la cultura de Corea a través de sus libros.
La respuesta del público mexicano fue notable. Hubo una participación amplia y constante, con lectores que regresaban semana a semana para cumplir los retos y compartir sus impresiones. Paralelamente, se realizaron entre diciembre y enero dos clubes de lectura dedicados justamente a los dos libros que recibí por haber completado los sellos. Dirigidos por Héctor Lucío de Canto de Papel, estos clubes se convirtieron en un espacio de conversación colectiva y análisis guiado.
Además de los cuatro títulos base del desafío, durante el periodo de actividades también estuvieron en exhibición y consulta muchos otros libros de literatura coreana ya traducidos al español. Esta muestra permitió a los participantes dimensionar el crecimiento que ha tenido la presencia de autores coreanos en el mundo editorial hispanohablante.
Gracias a ello, la actividad no solo sirvió para descubrir este tipo de literatura, sino también para asomarse a otras vertientes de la narrativa coreana contemporánea, desde obras de gran intensidad literaria como las de Han Kang, hasta propuestas con tintes de humor negro y tragicomedia como las de Cheon Myeong-kwan, mostrando la diversidad de estilos, tonos y preocupaciones temáticas que atraviesan hoy la literatura de Corea.
Las fotografías dan constancia de la participación de la reportera honoraria Farah Leyeli en el 'Desafío de Literatura K', iniciativa organizada por el Centro Cultural Coreano (KCC) en México.
Leer, recomendar, fotografiar, comentar y dialogar alrededor de estas obras nos recordó que la literatura también es comunidad, intercambio y descubrimiento. Cada página que leí fue una forma de acercarme un poco más a la sensibilidad, las preocupaciones y la imaginación de los autores coreanos.
Me quedo con la alegría de haber participado, con los nuevos libros en mis manos, con el reconocimiento obtenido, pero sobre todo con la experiencia compartida y el crecimiento personal que me dejó este reto. Ojalá más iniciativas como esta sigan abriendo puertas para que nuevos lectores se animen a explorar la literatura coreana. Porque cuando un libro cruza idiomas y fronteras, deja de ser solo una lectura: se convierte en un encuentro.
shong9412@korea.kr
*Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.