A medida que cambia la percepción social sobre el matrimonio, tanto las tradiciones culturales como los apoyos estatales han ido evolucionando. Ante esta tendencia, Korea.net presenta "¿Qué tanto conoce sobre los matrimonios en Corea?", una serie especial donde se exploran las transformaciones que han surgido, desde lo tradicional hasta lo contemporáneo.
La foto, tomada el 23 de mayo de 2026, muestra una nota periodística sobre una boda comunitaria de empleados corporativos, exhibida en la exposición temporal 'Guía del Matrimonio en Ulsan', en el Museo de Ulsan. La exposición estará abierta al público hasta el 26 de julio.
Por Angie Hong
Fotografías: Angie Hong
Más allá de una simple elección individual, los matrimonios en Corea se han reinventado al ritmo de cada época, trazando una línea continua desde los antiguos rituales comunitarios hasta las ceremonias personalizadas. Conozca las costumbres que han evolucionado sin perder su esencia.
Solemnidad de los rituales tradicionales: el sinrang darugi y el pyebaek
La foto muestra una colección fotográfica que recoge dos de los rituales tradicionales más representativos de Corea: el sinrang darugi y el pyebaek.
Las bodas tradicionales de antaño eran auténticas fiestas comunitarias que congregaban a familiares y a todo el pueblo. Un ejemplo de ello era el
sinrang darugi, un jocoso ritual de iniciación previo a la noche de bodas en el que los vecinos ponían a prueba al recién casado mediante bromas y desafíos. Este rito se realizaba con el fin de evaluar al nuevo cónyuge antes de aceptarlo formalmente en el círculo social.
Otro pilar de estas costumbres es el
pyebaek, un saludo dirigido a los padres. Lejos de ser un simple formalismo, este acto constituía una ceremonia solemne que ratificaba la unión de la pareja como la conexión oficial y la armonía entre dos linajes. Una vez concluida la ceremonia principal, los novios se vestían con el
hanbok (traje tradicional coreano) para llevar a cabo este ritual. Durante el mismo, los padres arrojaban azufaifas (dátiles coreanos) y castañas sobre la falda de la novia para augurarles prosperidad y descendencia. Aunque en el pasado era un ritual obligatorio, en la actualidad es opcional, dependiendo exclusivamente de los valores de los contrayentes.
El Yin y el Yang impregnado en la vestimenta de las madres
Colección de fotografías matrimoniales que ilustra la tradición del uso del hanbok (traje tradicional). Como símbolo representativo del yin y el yang, la madre del novio vestía en tonos azules (azul, marino, menta, etc.), mientras que la de la novia optaba por tonos rojizos (rosa, rojo, coral, etc.).
Existe una tradición que mantiene una presencia firme incluso en los salones de bodas más modernos: el uso del
hanbok por parte de las madres de la pareja. Inspirada en el concepto de la armonía del yin y el yang, la madre del novio viste un
hanbok de tonos azules, mientras que la madre de la novia opta por la gama de los rojos. Otra tradición que aún se puede presenciar en las bodas es la ceremonia del hwachok jeomhwa, en la cual ambas madres entran al salón tomadas de la mano para encender las velas al inicio del evento. Este ritual es único, ya que solo puede presenciarse en los matrimonios coreanos.
De bodas colectivas y ollas arroceras a sobres de felicitación en efectivo
La foto muestra una arrocera eléctrica y una libreta de ahorros, dos de los regalos más comunes que las empresas otorgaban a los recién casados durante el período de rápida industrialización en Corea.
Durante el periodo de la industrialización (1970-1980), emergió un panorama completamente nuevo. Como parte de sus programas de bienestar corporativo, las grandes empresas financiaban "bodas colectivas empresariales" en las que decenas de parejas contraían matrimonio simultáneamente en espacios públicos como gimnasios. En aquella época, los invitados obsequiaban ollas arroceras eléctricas y libretas de cuentas de ahorro para apoyar de forma práctica la independencia económica de los recién casados. En la actualidad, las bodas son tomadas como un evento familiar, en el que se invita a la familia y a los conocidos, como los amigos y compañeros de trabajo. De igual forma, el sistema de apoyo material ha cambiado radicalmente: ahora los invitados entregan un sobre con dinero en efectivo, cuyo monto se calcula según el grado de cercanía con la pareja y el costo del banquete del lugar.
Bodas contemporáneas: el paquete matrimonial "todo incluido" y la guerra de las reservas
Hoy en día, las bodas en Corea tienden a reconfigurarse estrictamente como un "contenido personalizado", donde las parejas diseñan su ceremonia a la medida de sus gustos. Una de las alternativas que más cautiva la atención de los extranjeros es el sistema Seudeme, un paquete matrimonial integral que incluye la sesión fotográfica en estudio, el alquiler del vestido de novia y el maquillaje. El valor de este servicio varía considerablemente según las preferencias, el número de cambios de vestuario, el concepto del estudio, la localización (interiores o exteriores) e incluso el renombre del fotógrafo principal. Este paquete puede contratarse solo para la sesión fotográfica previa al enlace —destinada a las tarjetas de invitación móviles— o incluir también la cobertura completa de la ceremonia formal, adaptándose de manera flexible al presupuesto de la pareja.
Otro rasgo distintivo de la cultura nupcial de la Corea contemporánea es la popularidad de los salones de bodas en centros de convenciones es tal, que los lugares deben reservarse con un mínimo de seis meses de anticipación. De hecho, para asegurar las locaciones más cotizadas, las parejas suelen librar una auténtica "guerra de reservas" hasta con un año de antelación.
shong9412@korea.kr