Por la reportera honoraria Leyali Zeraoui Sánchez de México
Fotografías: Leyali Zeraoui Sánchez
Integrantes del grupo KAYPA en una demostración de danza y música coreana
En una significativa celebración de lazos culturales, el Centro Cultural Coreano en México y el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM) se unieron para conmemorar dos hitos importantes: el 60 aniversario del museo y el 63 aniversario de las relaciones diplomáticas entre México y Corea. El resultado de esta colaboración es la esperada exposición temporal El encanto de Seúl, una ventana fascinante al corazón de la capital coreana.
Inaugurada el jueves 21 de agosto en la Sala Internacional del MNCM, esta exposición revela la riqueza de la vida durante la dinastía Joseon y su armoniosa coexistencia con la moderna metrópolis de hoy. Con el apoyo del Museo de Historia de Seúl, la muestra presenta más de 200 objetos emblemáticos y reliquias que ilustran la maestría de Seúl para unir tradición y modernidad.
Como señaló el embajador de Corea en México, Hu Tae Wan, la exposición se divide en tres secciones: La elegancia de lo cotidiano (
hanbok), El entorno de la vida diaria (
hanok) y La ciudad de la pasión. Cada una ofrece una perspectiva única que profundiza en la historia, la estética y el espíritu que definen a Seúl, consolidando su papel como epicentro de la cultura coreana y global.
Entre los miembros del presídium e invitados especiales se tuvo al embajador de Corea en México, Hu Tae Wan, al coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, Juan Manuel Garibay López, a la directora del Museo Nacional de las Culturas del Mundo, Alejandra Gómez Colorado, al subdirector del Museo de Historia de Seúl, Park Sang Bin, y se dio la cordial bienvenida a la primera directora del Centro Cultural Coreano en México, Soo Yi Min.
El embajador de Corea en México, Hu Tae Wan, el coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, Juan Manuel Garibay López, la directora del Museo Nacional de las Culturas del Mundo, Alejandra Gómez Colorado, el subdirector del Museo de Historia de Seúl, Park Sang Bin, y la primera directora del Centro Cultural Coreano en México, Soo Yi Min posan para una foto grupal.
Según Park, la capital coreana es un caso único. Con más de mil años de historia, Seúl ha logrado fusionar su profunda tradición cultural con el dinamismo de la modernidad. Es una urbe donde la elegancia y la historia se entrelazan con la innovación, convirtiéndola en el epicentro global de la ola coreana que hoy atrae la atención de todo el mundo.
Para dar inicio a la exposición, los asistentes disfrutaron de la cautivadora presentación artística de KAYPA, un grupo de artistas coreano-estadounidenses. Cuatro mujeres se apoderaron del escenario y demostraron cómo se puede conectar culturas a través del arte, ejecutando con maestría piezas tradicionales como la Danza de abanico de sanjo y la enérgica Danza de Jindo Buk, cuyos acelerados ritmos y vibrante coreografía crearon una poderosa sensación de unidad y entusiasmo entre el público.
Un viaje al corazón de Seúl
El encanto de Seúl es más que una simple exposición de objetos. La muestra retrata a Seúl, conocida como Hanyang en la antigüedad, como una ciudad central para el desarrollo cultural y político de Corea por más de un milenio. Al convertirse en la capital de la dinastía Joseon, esta metrópolis implementó un orden social basado en la filosofía del confucianismo, que marcó a la sociedad en todos sus aspectos. La exhibición explora la vida cotidiana de Seúl en el siglo XIX para revelar las bases del pensamiento, la sensibilidad y los valores estéticos de la sociedad coreana. Estos elementos, cultivados a lo largo de los siglos, han permeado la creatividad y las costumbres contemporáneas, demostrando que la tradición sigue más viva que nunca en la modernidad de la capital coreana.
Se muestra el sarangbang dentro de una casa tradicional coreana, que tiene función de cuarto de estudio para los hombres.
Retratos de la vida ideal
En la Sala Internacional, ubicada en el ala este del museo, los visitantes descubren una serie de pinturas conocidas como pyeongsaengdo. Estas obras de arte no retratan la vida real, sino la vida ideal a la que aspiraban los miembros de la clase letrada en la dinastía Joseon. Abarcan los momentos más importantes y anhelados en el camino de un erudito, desde su primer cumpleaños hasta su ascenso social y la celebración de las bodas de oro. Estas pinturas ilustran las metas más valoradas en esa sociedad confuciana: la realización moral, el ascenso en los cargos gubernamentales, la armonía familiar y la prosperidad para las siguientes generaciones.
Me sorprendió especialmente ver en la exposición los tocados para niñas del primer cumpleaños, que demuestran la importancia de esta celebración, así como las piezas que ilustran el casamiento, el festejo de las bodas y la aprobación del gwageo, el examen estatal de más alto nivel. Aunque la sociedad coreana actual está en constante cambio, es fascinante notar cómo muchas de estas aspiraciones aún resuenan en el estilo de vida de hoy.
La elegancia de la tradición en el vestuario
La exposición también nos regala una apreciación de la exquisita vestimenta tradicional de las clases altas de finales de la dinastía Joseon. Más allá de su funcionalidad, estas prendas condensaban una cosmovisión completa, reflejando símbolos culturales, jerarquías sociales y la aspiración a una vida digna.
Esto es evidente en los coloridos abrigos infantiles
kkachidurumagi, que se usaban en el Año Nuevo Lunar y simbolizaban deseos de prosperidad. La prenda, conocida como el “abrigo de urraca”, actualmente es un atuendo popular para la celebración del primer cumpleaños del bebé. También se pueden admirar los elaborados trajes reales de bodas, como el wonsam y el dangui, adoptados por las damas como símbolo de sofisticación. Por su parte, los trajes oficiales para funcionarios, conocidos como gwanbok, expresaban la jerarquía y la moralidad de quienes los portaban. Cada pieza de vestimenta es un capítulo en la historia visual de Corea, y esta exhibición nos permite leer cada uno de ellos.
Ropa utilizada por los niños en su festejo del primer año.
Finalmente, la muestra nos introduce en el hanok, el estilo arquitectónico tradicional de Corea. Estas viviendas, con sus estructuras de madera, techos de teja y sistemas de calefacción por suelo radiante (
ondol), están diseñadas para integrarse armoniosamente con la naturaleza. Más allá de su eficiencia y elegancia, los
hanok reflejaban los principios confucianos, dividiendo los espacios por género: el
anchae para las mujeres y el sarangchae para los hombres.
La exposición explora ambos mundos. En el
sarangbang, la habitación de los hombres para el estudio y las artes, se exhiben los munbangsau o “cuatro tesoros del estudio”: el pincel, el papel, el tintero y la piedra de tinta. Estos objetos eran símbolos de la virtud intelectual y ética que se esperaba de los eruditos.
Por otro lado, el
gyubang, el cuarto de las mujeres, muestra su papel en el cuidado del hogar y la expresión artística. Aquí se destacan las
gyujungchiru o “siete herramientas de costura”, que incluían la aguja, el hilo, la plancha, la tabla de planchar, el dedal, la cinta métrica y la tijera, esenciales para la confección del hanbok y que reflejaban la creatividad y las habilidades de las mujeres.
La muestra concluye con un video que ilustra la elegancia atemporal de Seúl, una metrópolis vibrante donde el pasado y el presente coexisten. La capital coreana, con sus avances tecnológicos y su ritmo de vida acelerado, sigue manteniendo vivas sus tradiciones, su elegancia y su profunda dignidad. La exposición El encanto de Seúl es un testimonio de la maestría con la que esta ciudad honra su historia mientras avanza hacia el futuro.
La exposición "El encanto de Seúl" no es solo un viaje al pasado; es un testimonio del legado que Corea comparte con México. Con esta muestra, ambos países reafirman la importancia de sus 63 años de relaciones diplomáticas, fortaleciendo la amistad y el entendimiento mutuo a través del arte y la historia.
Esta exposición temporal es un complemento perfecto para la Sala Permanente de Corea, la cual existe en el museo desde el 23 de noviembre del 2000. Esa sala, la primera de su tipo en América Latina, es un pilar fundamental que exhibe 110 piezas, desde el Neolítico hasta el siglo XX, y que ahora se ve enriquecida por la nueva muestra.
Exposiciones como esta demuestran el poder del intercambio cultural. Al compartir una muestra tan detallada de su historia y su estilo de vida, Corea no solo promueve su cultura, sino que también fomenta una conexión más profunda y significativa con el pueblo mexicano. Celebrar las costumbres del pasado de Corea, desde la nobleza del hanbok hasta la sencillez del hanok, en un espacio tan emblemático como el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, es un acto de diplomacia cultural que nutre la curiosidad y el respeto mutuo. Así, el arte se convierte en el lenguaje más efectivo para tender puentes y celebrar la amistad entre naciones.
El encanto de Seúl está abierta al público hasta el 19 de octubre de 2025 en la Sala Internacional del Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicada en la calle Moneda 13, en el Centro Histórico. La entrada es gratuita y el horario de visita es de martes a domingo, de las 10:00 a.m. a las 5:00 p.m.
Tigres en el arte coreano, parte de la exposición temporal.
kimhyelin211@korea.kr
Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.