Reporteros Honorarios

20.04.2026

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Por la reportera honoraria Dayviana Díaz de Cuba

Corea tiene una manera muy peculiar de aclamar el amor a lo largo de todo el año. Es una práctica muy popular celebrar este sentimiento de manera mensual, los días 14, donde cada celebración tiene su propio tema específico, lo que permite a las parejas expresar su afecto de diferentes maneras de acuerdo al contexto y el significado de las fechas específicas.

Es así como surge el Black Day o Día Negro, que se celebra el 14 de abril donde, aquellos que no recibieron regalos durante el 14 de febrero, Día de San Valentín; o en respuesta al Día del Amor, el 14 de marzo, durante el Día Blanco, se reúnen en el cuarto mes del año para comer jjajangmyeon, conocidos como los fideos con salsa de frijol fermentado, llamada chunjang.

Con la ocasión como pretexto, el aula 2-1 de la Academia del Institutito King Sejong del Centro Cultural y Escuela de Idioma Coreano de La Habana, Academia KSI en lo adelante, decidió celebrar por primera vez esta tradición coreana en la tarde del pasado 14 de abril, hora local.

Desde varias semanas antes, durante una clase mientras nuestra profesora nos explicaba sobre comida coreana, surgió el tema del jjajangmyeon y el Black Day. A propuesta de los estudiantes le sugerimos a nuestra profesora el celebrar esta festividad entre los estudiantes, la cual decidimos llamar “Solo Party” o “Fiesta de solteros”, a lo cual estuvo de acuerdo para ayudarnos a crear esta divertida experiencia todos en conjunto.

Desde el primer momento tuve muchísimas expectativas de participar en la Solo Party, ya que como todos, esta era mi primera vez en una fiesta de este tipo.

La celebración del Black Day el 14 de abril se convirtió en la fiesta Solo Party, donde desde en el atuendo hasta en la comida el color negro se volvió el protagonista del evento. | Dayviana Díaz

La celebración del Black Day el 14 de abril se convirtió en la fiesta Solo Party, donde desde en el atuendo hasta en la comida el color negro se volvió el protagonista del evento. | Dayviana Díaz




Expectativas vs Realidad

Como había comentado anteriormente, desde hacía varias semanas junto a los estudiantes de mi aula y mi profesora de idioma coreano planeábamos observar la festividad del Black Day celebrando la Solo Party en nuestra Escuela.

Aun cuando tenía grandes expectativas del evento, no sabía mucho que esperar, ya que lo único que conocía sobre el tema era que se comía jjajangmyeon durante la celebración, por lo que pensé que junto a mis compañeros solo nos reuniríamos para comer.
La expectativa comenzó a crecer cuando días antes comenzaron los preparativos para la fiesta y nos pusimos de acuerdo sobre quién iba a traer qué. Tuvimos en cuenta desde juegos tradicionales de mesa; platos y postres populares de ambas culturas; hasta un código de vestimenta, que para este caso sería el color negro, haciendo alusión al Black Day, por lo que pude sentir que la actividad realmente iba en serio.

Las imágenes capturan diversos momentos en que los estudiantes junto a la profesora aprenden a cocinar chapagetti en la Academia KSI. | Dayviana Díaz

Las imágenes capturan diversos momentos en que los estudiantes junto a la profesora aprenden a cocinar chapagetti en la Academia KSI. | Dayviana Díaz



Compartiendo en el Centro Cultural y Escuela de Idioma Coreano

Para la actividad nos salimos del marco del aula y utilizamos la cocina comedor del Centro Cultural, ya que necesitábamos de un área común que nos permitiera compartir en grupo y a la vez preparar el plato principal, que al no contar con todos los ingredientes para hacer la receta original, la sustituimos por ramyeon negro, el famoso plato conocido como chapagetti. De fondo nos acompañaban los éxitos más sonados del momento de K-Pop, como “Swim” de BTS o “GO” de BLACKPINK.

Debido a los tiempos tan difíciles por los que está atravesando el país actualmente, con una crisis recrudecida para el acceso al combustible, lo cual afecta la movilidad de la población e impide a la gran mayoría de los estudiantes trasladarse regularmente a la Academia KSI para recibir clases, que el Centro se vuelva un espacio de disfrute y abra sus puertas para realizar actividades educativo-recreativas como esta, representa para nosotros, el colectivo de educandos, un soplo de alegría y energía positiva, muy en consonancia con la celebración del Black Day, donde el espíritu es lo que importa. Esta fue una ocasión para juntarnos, comer algo negro, y reírnos de estar "solos, pero acompañados".

De gran apoyo fue nuestra profesora Lee Bodeum, quien dirigió la actividad y nos hizo sentir como en familia, nos animó a trabajar en equipo, a divertirnos mientras jugábamos los juegos tradicionales coreanos y disfrutábamos de la culinaria, a la vez que practicábamos el idioma de una forma didáctica y diferente.

Las imágenes muestran momentos en que los estudiantes disfrutan de la culinaria coreana y cubana durante la Solo Party. | Dayviana Díaz, Lee Bodeum

Las imágenes muestran momentos en que los estudiantes disfrutan de la culinaria coreana y cubana durante la Solo Party. | Dayviana Díaz, Lee Bodeum



El plato estrella: el Chapagetti

El plato principal de la tarde fue el delicioso Chapagetti, una versión más fácil de preparar en el Escuela que el jjajangmyeon tradicional. El Chapagetti no es un ramyeon cualquiera. Al abrir el paquete, encuentras fideos más gruesos y ondulados que los del ramyeon clásico, y dos sobres: uno de polvo negro (la salsa base), y otro con trocitos de verduras deshidratadas.

Durante la preparación nos dividimos en dos grupos, los que ayudaron a preparar los ingredientes del Chapagetti, que se preparó para 12 unidades, y el grupo que cocinaron el plato, liderados por nuestra profesora Bodeum. Mediante una cadena de trabajo todos ayudamos a que se terminará la tarea de manera rápida y sencilla para poder degustar cuanto antes nuestros fideos negros.

Aunque esta es la segunda vez que como chapagetti, confieso que al ver la salsa negra pensé: “¿Qué será esa salsa oscura tan impresionante?”. Pero un bocado más tarde, el sabor a frijol negro tostado con un toque dulzón me conquistó. Lo describiría como un sabor no sofisticado, pero sí delicioso y adictivo. A diferencia del ramyeon picante, el chapagetti es un abrazo cálido que invita al paladar a degustarlo, ya que no pica, y no nos hace llorar. Y en mi opinión personal, en comparación con el jjajangmyeon original, su deje sutil dulce y su aroma a cebolla caramelizada hace al plato mucho más agradable.

Además del chapagetti, todos colaboramos con bebidas y aperitivos para la actividad, desde croquetas (albóndigas) de picadillo de pollo y rocitas de maíz, platos muy comunes en las festividades cubanas, así como postres tradicionales como tartaletas de guayaba, flan de leche, frutas frescas, Choco Pie, malta cubana Guajira y refrigerios OKF de Aloe Vera King. Todo en una mezcla perfecta de sabores entre lo coreano y lo cubano.

Más allá de celebrar un día triste entre solteros, el objetivo de la Solo Party fue crear un espacio común para celebrar la amistad entre estudiantes de diferentes edades, y que de una forma humorística y solidaria los alumnos celebraran su soltería, sin tristeza. De ahí que nuestra aula lo haya llamado Solo Party, un momento en que pudimos reírnos de nosotros mismos, y lo mejor: mientras comíamos, nadie se sintió solo.

Durante la Solo Party los estudiantes practicaron el idioma coreano mientras jugaban y se divertían con juegos tradicionales coreanos y cubanos como el gongginori, el jenga y el dominó. |  Dayviana Díaz, Ana Amalia Dorta

Durante la Solo Party los estudiantes practicaron el idioma coreano mientras jugaban y se divertían con juegos tradicionales coreanos y cubanos como el gongginori, el jenga y el dominó. | Dayviana Díaz, Ana Amalia Dorta



Dinámicas y juegos: el corazón de la Solo Party

Una vez concluido la parte culinaria de la actividad, dimos paso al segundo segmento, que consistió en disfrutar de juegos tradicionales coreanos y cubanos, algunos brindados por la Academia KSI y otros traídos por los propios estudiantes.

Momentos especiales fueron cuando nuestra profesora nos enseñó a jugar juegos tradicionales coreanos, que se realizan durante las festividades, pero también en reuniones familiares y fiestas escolares, como el gongginori, que se juega con 5 bolitas de plástico de colores pequeñas, el equivalente en Cuba al juego de los yakis o el juego de las bolas, donde de repente, mi compañera Daniela comenzó lanzando una bolita al aire y atrapó una tras otra hasta llegar a tener las 5 en el dorso de su mano, y al volverlas a lanzar, en un movimiento que pareció de magia, las atrapó todas como si hubiera nacido con las bolitas pegadas a los dedos. Luego lo intenté yo y terminé buscando bolitas debajo de la mesa.

Otro protagonista de la tarde fue un juego muy popular en Corea, el jenga, el que tenía muchas ganas de jugar por primera vez. Este consiste se retiran por turnos un bloque de madera de la parte inferior o media de una torre y se colocan en la parte superior, intentando que la torre no se derrumbe, con la variación de que nuestra profesora colocó preguntas en cada bloque que, una vez retirado por los estudiantes, debían contestar en coreano y de no saber, ayudar a sus compañeros a entender y adquirir vocabulario nuevo. A medida que los turnos pasaban la tensión iba creciendo con el “Jenga de preguntas” mientras que la torre de madera temblaba después de cada movida, luego cuando llegó mi turno, en tres segundos, sembré el caos. La torre cayó con un estruendo de madera y risas. En una fiesta de solteros, al menos el jenga nos unió en la derrota.

Pero sin temor a dudas, el momento más divertido llegó cuando nos dividimos en equipos para jugar al dominó. Como bien decimos en Cuba: “Sin dominó, no hay fiesta”. Y vaya que aquello se convirtió en fiesta. Las fichas chocaban contra la mesa con golpes secos y decididos, los compañeros reían al ver las jugadas inesperadas, y pronto se armó ese bullicio alegre que solo surge cuando hay confianza y complicidad. En medio del ajetreo, ocurrió algo especial: los estudiantes nos convertimos en profesores por un rato. Le explicamos a nuestra profesora Bodeum cómo se juega al dominó cubano con 10 fichas cada uno, esa variante que lleva el calor de la isla en cada regla. Ella aprendía con una sonrisa genuina, preguntaba, se equivocaba y reía de sus propios errores. Así, entre fichas mal colocadas y gritos de victoria, estrechamos la relación con ella de una forma que ninguna clase de coreano podría lograr. Porque al final, ese simple juego de mesa no solo nos divirtió: nos ayudó a tender puentes entre dos culturas, demostrando que el mejor idioma universal es, a veces, el de la risa compartida.

Más que un día triste, la Solo Party durante el Black Day se convirtió en un día lleno de alegría, donde los sabores, los aromas y la diversión invadieron la Academia KSI del Centro Cultural y Escuela de Idioma Coreano. | Dayviana Díaz

Más que un día triste, la Solo Party durante el Black Day se convirtió en un día lleno de alegría, donde los sabores, los aromas y la diversión invadieron la Academia KSI del Centro Cultural y Escuela de Idioma Coreano. | Dayviana Díaz



El aprendizaje más allá del coreano

Aunque la fiesta se llamó Solo Party, no hubo un momento en que me sintiera sola, al contrario, fue una de las veces que más acompañada me he sentido en la Academia KSI.

La Solo Party me sirvió para conocer e interactuar mejor con mis amigos, compañeros de estudio y mi profesora, más allá de las actividades educativas que cotidianamente realizamos cada semana en el aula, mientras pudimos aprender e intercambiar sobre nuestras culturas, practicar el idioma coreano, degustar de la culinaria popular y aprender sobre tradiciones de Corea como la celebración del Black Day.

La misión era celebrar que, aunque no tuviéramos pareja, teníamos fideos y una razón para divertirnos en otro idioma, y la fiesta cumplió con creces las expectativas de todos. Esa noche en el chat grupal todos compartimos mensajes como: “fue un día hermoso”; “muy divertido y emotivo”; “muchas gracias a todos por ayudar, participar y el esfuerzo compartido”, demostrando que cuando se disfruta tanto con amigos, uno se recarga de buenas vibras y energías, por lo que de antemano ya deseo poder repetir la experiencia.

El 14 de abril ya no será para mí un día cualquiera, sino el día en que entendí que estar solo no significa estar aislado, al menos no cuando estudias coreano en la Academia KSI.

kimhyelin211@korea.kr

Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.