Por la reportera honoraaria Laura López Velázquez de México
Fotografías: Laura López Velázquez
Viajar a Corea siempre representa la oportunidad de descubrir una región distinta, con su propia identidad y sus propias historias por contar. En octubre de 2025, tuve la oportunidad de visitar Yeosu, una ciudad costera ubicada en la provincia de Jeollanam-do, y lo que encontré allí superó mis expectativas. Sus paisajes marítimos, su profunda carga histórica vinculada al almirante Yi Sun-sin y la calidez de su ambiente me confirmaron que se trata de un destino que merece mucha más atención de la que recibe.
La reportera honoraria Laura López Velázquez posa en la entrada del Salón Jinnamgwan, en Yeosu, uno de los pabellones de madera más grandes de Corea.
Las huellas del almirante Yi Sun-sin
El primer lugar que visité fue el Salón Jinnamgwan, uno de los vestigios mejor conservados del almirante Yi Sun-sin y declarado Tesoro Nacional No. 304. Se trata de una de las estructuras de madera más grandes que existen en el país de esa época y, al verla de cerca se entiende por qué merece esa distinción. Sus 68 columnas de madera sostienen un techo imponente, decorado con los patrones
dancheong, una técnica tradicional de ornamentación, que convierte el edificio en un museo al aire libre.
Este salón funcionó originalmente como base de comando naval central de la provincia de Jeollanam-do; desde allí, el almirante Yi Sun-sin dirigió a sus tropas tras la invasión japonesa de 1592, algo que cobra sentido cuando uno contempla la vista estratégica que ofrece hacia el mar.
Fotografías antiguas y contemporáneas en exhibición permanente en el Museo de Jinnamgwan, en Yeosu, que documentan la historia del lugar y su legado militar.
Justo a la derecha de la entrada principal se encuentra el Museo de Jinnamgwan, un espacio modesto en tamaño, pero denso en contenido. Alberga mapas y fotografías antiguas, maquetas, armas históricas, documentos y artefactos relacionados con las batallas navales de la guerra Imjin, además de información detallada sobre las hazañas del almirante. Recomiendo entrar primero al museo y después visitar el salón, para que así puedan comprender el contexto histórico. La entrada tanto al museo como al salón es completamente gratuita.
A pocos metros de ahí, en dirección al puerto, se abre la Plaza Yi Sun-sin. Es un espacio que los locales frecuentan para disfrutar las tardes, especialmente en los días calurosos. En el centro de la plaza se erige la estatua del almirante con la mirada fija en el mar, como si su legado siguiera ejerciendo una especie de protección silenciosa sobre la región.
También puede verse una réplica a tamaño real del Geobukseon, el famoso barco tortuga que utilizó en la defensa naval coreana. La embarcación está abierta al público de manera gratuita y permite entender cómo operaba y cómo estaba organizada la tropa a bordo.
Las fotos muestran la escultura del almirante Yi Sun-sin (izda.) y la réplica del barco tortuga Geobukseon, dos de los símbolos más representativos de Yeosu, ubicados en la Plaza Yi Sun-sin.
Más allá de la historia: la isla de Dolsando y sus secretos
Más allá de su historia militar, Yeosu guarda espacios que invitan a la contemplación y al contacto con la naturaleza. Uno de los más memorables fue la ermita Hyangiram, situada sobre los acantilados del monte Geumo, en la isla de Dolsando. El acceso implica subir por empinadas escaleras, aunque la vegetación abundante y el paisaje que se va revelando en el camino hacen que el esfuerzo valga la pena.
Durante el trayecto, tres estatuas de piedra me acompañaron; estas representan una interpretación budista del proverbio “no ver el mal, no oír el mal, no decir el mal”. Otra experiencia interesante es que, para llegar al templo principal, es necesario atravesar una grieta estrecha en una roca enorme, una puerta natural que simboliza el camino hacia Buda.
La reportera honoraria Laura López Velázquez posa se toma fotos cerca de la estatua que representa el precepto budista “no decir el mal” (izda.) y en la puerta entre dos rocas que conduce al templo principal de la ermita Hyangiram, en Yeosu.
Lo que no esperaba descubrir fue que este templo también tuvo un papel en la guerra Imjin: los monjes que aquí residían combatieron junto al almirante Yi Sun-sin contra las fuerzas japonesas. Ese dato lo convierte en un lugar doblemente significativo. La recompensa al llegar a la cima es visual y espiritual al mismo tiempo: una panorámica de pequeñas islas que emergen de un mar color esmeralda, difícil de describir con palabras.
Las fotos muestran una vista panorámica del mar desde la ermita Hyangiram (izda.) y la fachada de la ermita, en Yeosu, considerada uno de los santuarios budistas más sagrados de Corea.
También en la isla se encuentra Yeosu Art Land, un complejo artístico que combina instalaciones interactivas, esculturas y atracciones visuales como el museo de ilusión óptica en 3D y un columpio gigante al borde del acantilado. De todas sus propuestas, la que más me impresionó fue “La mano de Midas”, una plataforma de observación que se proyecta sobre el acantilado hacia el mar. La vista que ofrece de las islas cercanas es espectacular. Conviene llegar con tiempo de anticipación, ya que el acceso se organiza por orden de llegada y la afluencia de turistas suele ser considerable.
La reportera honoraria Laura López Velázquez posa en 'La mano de Midas' (dcha.), una impresionante escultura y observatorio de instalación artística ubicada en Yeosu.
El cierre perfecto: los sabores del mar
Ningún viaje a una ciudad costera estaría completo sin explorar su gastronomía, y Yeosu, no es la excepción. Continuando por el bulevar que se extiende desde la Plaza Yi Sun-sin, se llega a una zona de
pojangmacha, los tradicionales puestos callejeros donde locales y visitantes se reúnen al caer la noche para disfrutar mariscos frescos y otros platillos típicos de la región. La variedad es tanta que lo verdaderamente difícil es decidir qué probar primero.
Ambiente nocturno en los puestos callejeros pojangmacha de Yeosu, donde locales y visitantes se reúnen a disfrutar de la comida típica.
Yeosu es de esas ciudades que no gritan su importancia, pero que la tienen. Su historia está presente en cada rincón, su naturaleza acompaña sin imponerse y su ambiente invita a tomarse el tiempo necesario para recorrerla bien.
shong9412@korea.kr
Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.