Por la reportera honoraria
Merit Mendoza de
México
Fotografías: National Film Board of Canada
Portada del documental 'The Apology'
El 14 de agosto de cada año, Corea conmemora a las víctimas de la esclavitud sexual por parte del Ejército japonés. Esta fecha recuerda el testimonio público que Kim Hak-sun ofreció en 1991 y que abrió un camino para que otras supervivientes pudieran contar también sus historias. Más de tres décadas después, aquellas voces continúan siendo necesarias, especialmente cuando cada vez quedan con vida menos mujeres que puedan narrar su experiencia en primera persona.
Es aquí donde el documental "The Apology", dirigido por Tiffany Hsiung y estrenado en 2016, toma gran relevancia. La película sigue a tres supervivientes: Gil Won-ok, de Corea; Cao Hei Mao, de China; y Adela Barroquillo, de Filipinas. Desde su estreno, "The Apology" ha sido reconocida con diversos premios y distinciones internacionales, de acuerdo con la página oficial de la National Film Board of Canada, productora y distribuidora de la película. Entre sus reconocimientos se encuentran el Busan Cinephile Award, obtenido en 2016, y el Peabody Award en 2018, mientras que el más reciente registrado por la institución es el duPont-Columbia Award, otorgado en 2020. Para mí, más que una lista de galardones, estos reconocimientos hablan de la relevancia que ha tenido una película que decidió poner en el centro a tres mujeres y dejar que fueran ellas quienes contaran su propia historia.
Gil Won-ok, una exesclava sexual de los soldados japoneses -llamadas eufemísticamente 'mujeres de consuelo'-, participa en una actividad de memoria junto a la estatua de una niña.
Lo que más llamó mi atención es que el documental no comienza en la guerra. No necesita reconstruir los acontecimientos ni explicarnos durante minutos qué ocurrió. Comienza en las calles, entre protestas, cámaras y consignas. Gil Won-ok y Kim Bok-dong aparecen décadas después de lo sucedido, todavía viajando y manifestándose. Y quizá ahí está una de las razones por las que la película sigue siendo tan importante: para sus protagonistas, la historia nunca terminó.
Hay una escena que resume muy bien esa sensación. Gil viaja para pedir apoyo y, a través de una traductora, explica que ha pasado demasiado tiempo y que continúa siendo frustrante que todavía se niegue la verdad. Mientras la escuchaba, no pude evitar pensar en todos los años que pasaron antes de que pudiera contar lo que realmente vivió.
La película también se detiene en algo que me pareció especialmente doloroso: el silencio dentro de las propias familias. En una de las conversaciones se pregunta a Adela si su padre llegó a saber lo ocurrido y si algún día se lo contaría a sus hijos. La respuesta deja ver que el silencio no terminó con la guerra. Durante décadas, algunas de ellas tuvieron que convivir con aquello que les sucedió sin poder hablarlo siquiera con las personas más cercanas. Es una parte de la película que me hizo pensar que recordar no siempre significa hablar. A veces también significa haber pasado años intentando encontrar la manera de hacerlo.
Y es que la película no convierte a sus protagonistas únicamente en mujeres marcadas por el dolor. Hay momentos de celebración, de risa, de cumpleaños, de música y de convivencia. Las vemos cansadas, emocionadas, protestando, pero también disfrutando de pequeños momentos cotidianos. Para mí, eso es importante porque permite conocerlas más allá de aquello que les ocurrió. Antes que cualquier etiqueta histórica, son mujeres con una vida que continuó después de la violencia.
Gil Won-ok saluda a un grupo de estudiantes desde el interior de un automóvil durante una de sus visitas a Japón. El encuentro entre las supervivientes y las nuevas generaciones forma parte de la memoria que 'The Apology' busca conservar.
Hay otra escena que se quedó grabada en mi mente: una entrevistadora le explica a Adela que, al contar su historia, consigue que otras personas se sientan fuertes; que su disposición a hablar también ayuda a los demás. Ella responde simplemente: "Sí". Me parece una de las respuestas más sencillas y, al mismo tiempo, más importantes de toda la película. Porque entonces el testimonio deja de ser solamente una forma de mirar hacia atrás. También se convierte en una manera de acompañar a quienes todavía necesitan encontrar su propia voz.
Al investigar más acerca del documental, supe que Gil Won-ok falleció el 16 de febrero de 2025, a los 97 años, casi una década después de que "The Apology" fuera estrenada. En el filme, todavía podíamos verla hablar, protestar, viajar y pedir personalmente que su historia fuera escuchada. Hoy, esas imágenes son también un registro de una voz que ya no podemos escuchar directamente.
shong9412@korea.kr
Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.