Reporteros Honorarios

03.09.2026

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Por la reportera honoraria Yaneth López de Venezuela
Fotografías: Yaneth López

 La imagen muestra la Campana de la Amistad Corea–Venezuela, ubicada en el Mirador Boyacá en Caracas. Al frente destaca el madero percutor suspendido, que recrea el sistema tradicional empleado en las grandes campanas de los templos coreanos, cuyo tañido simboliza paz, armonía y reflexión.

La imagen muestra la Campana de la Amistad Corea–Venezuela, ubicada en el Mirador Boyacá en Caracas. Al frente destaca el madero percutor suspendido, que recrea el sistema tradicional empleado en las grandes campanas de los templos coreanos, cuyo tañido simboliza paz, armonía y reflexión.


Caracas es una ciudad llena de movimiento que aún guarda rincones capaces de sorprender a sus propios habitantes. A miles de kilómetros de la península asiática, un tributo a uno de los mayores tesoros de Corea reposa en silencio en un mirador caraqueño.

Muchos visitan el Mirador Boyacá —conocido popularmente como el Mirador de la Cota Mil— para contemplar una de las vistas más icónicas del valle de Caracas. Sin embargo, pocos saben que allí reposa un monumento que enlaza a Venezuela con una tradición milenaria: la Campana de la Amistad Corea–Venezuela, obsequiada por la Embajada de la República de Corea para conmemorar el Bicentenario de la Independencia venezolana el 5 de julio de 2011.

Resguardada bajo un pabellón de madera de arquitectura tradicional coreana, la obra es una réplica inspirada en la Campana Sagrada del Gran Rey Seongdeok. Fundida en el año 771 durante el periodo de Silla Unificada, la pieza original mide 3,75 metros de altura, pesa cerca de 18,9 toneladas y fue declarada Tesoro Nacional N.º 29; hoy se exhibe en el Museo Nacional de Gyeongju como la campana de bronce más grande que se conserva en Corea.

En la tradición coreana, las campanas budistas cumplían una función práctica y sagrada: marcaban el ritmo de la comunidad y transmitían votos de paz, armonía y bienestar mediante una acústica reverenciada por siglos. Replicar un símbolo de semejante envergadura en Caracas trasciende el protocolo diplomático; representa un puente tangible que acerca el patrimonio milenario coreano al público venezolano.

Más de una década después de su inauguración, el monumento en la Cota Mil demuestra cómo el patrimonio cultural es capaz de viajar. En ocasiones, basta la silueta de una campana para recordar que los lazos entre dos pueblos pueden salvar el tiempo, la distancia y las fronteras.

La reportera honoraria de Korea.net Yaneth López posa frente a la Campana de la Amistad Corea–Venezuela durante su visita al Mirador Boyacá, en Caracas.

La reportera honoraria de Korea.net Yaneth López posa frente a la Campana de la Amistad Corea–Venezuela durante su visita al Mirador Boyacá, en Caracas.



shong9412@korea.kr

Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.