Reporteros Honorarios

08.09.2026

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Por la reportera honoraria Adriana Goncalves de Portugal
Fotografías: Adriana Goncalves

Fue durante una conversación con estudiantes en la Universidad de Aveiro cuando me di cuenta de que algo había cambiado. Tres jóvenes de tres países diferentes, todas escuchando el mismo grupo coreano. Ninguna lo había planeado. Simplemente había ocurrido.

Llevo meses descubriendo la cultura coreana como reportera honoraria de Korea.net, pero fue en ese momento cuando me replanteé la pregunta: ¿está llegando el hallyu al corazón de Portugal?

Interior del restaurante Momoda BBQ en Portugal, cuya ambientación evoca las tradicionales casas de comida coreanas con carteles en idioma coreano, tuberías de cobre a la vista y parrillas coreanas en cada mesa..

Interior del restaurante Momoda BBQ en Portugal, cuya ambientación evoca las tradicionales casas de comida coreanas con carteles en idioma coreano, tuberías de cobre a la vista y parrillas coreanas en cada mesa.


Lo que dicen los números

El hallyu, o ola cultural coreana, lleva años creciendo en Europa a un ritmo que los propios analistas definen como "un auge sin precedentes". Según el informe de la Fundación Coreana para el Intercambio Cultural Internacional (KOFICE, por sus siglas en inglés) publicado por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo de la República de Corea, la tasa de favorabilidad hacia la cultura coreana a nivel global se sitúa en un 69,7 por ciento, y Europa occidental registró uno de los índices más altos de recomendación e interés. El número de seguidores globales del hallyu ha crecido más de 13 veces en la última década. Más del 60 por ciento de los consumidores inician su contacto con la cultura coreana a través de redes sociales, para luego migrar a plataformas de streaming. El tiempo promedio dedicado mensualmente al consumo de contenido coreano ronda las 14,7 horas por usuario.

Aunque Portugal no figura habitualmente entre los países de mayor consumo individual en los informes del KOFICE, la tendencia en el contexto europeo es inequívoca. La música, las series y la gastronomía coreanas lideran el interés del público portugués, lo que ha impulsado la apertura de tiendas especializadas y nuevos espacios en grandes superficies como reflejo de esta demanda creciente.

La foto, tomada en agosto de 2026, muestra cómo se asan cortes de ternera, camarones y otras carnes sobre una parrilla circular en el restaurante Momoda BBQ en Portugal, servidos junto a una variedad de guarniciones tradicionales y arroz frito.

La foto, tomada en agosto de 2026, muestra cómo se asan cortes de ternera, camarones y otras carnes sobre una parrilla circular en el restaurante Momoda BBQ en Portugal, servidos junto a una variedad de guarniciones tradicionales y arroz frito.


Aveiro, ciudad de canales y ramyeon

Aveiro no es Lisboa (la capital) ni Porto (una de las ciudades más visitadas de Europa). Es una ciudad universitaria de tamaño medio, conocida por sus canales y su arquitectura Art Nouveau. No tiene barrio coreano. Tampoco un festival de K-pop. Sin embargo, en las últimas semanas recorrí sus tiendas, restaurantes y espacios universitarios con una pregunta concreta: ¿cuánta Corea hay aquí? La respuesta me sorprendió.

En varios supermercados encontré diversas referencias de comida instantánea coreana: ramyeon (fideos instantáneos), tteokbokki, helados, integrado en las estanterías de alimentación internacional sin ningún tipo de señalización especial, como si llevaran años allí. En otros, el soju (licor tradicional coreano) ocupa ya un espacio propio en la sección de bebidas. Y en tiendas de cosméticos, los productos coreanos compiten en lineal con marcas europeas consolidadas. Sin dejar atrás las mercancías de K-pop —photocards, álbumes, pósters— que ocupa una sección que hace varios años no existía.

Le pregunté al responsable de una tienda de productos asiáticos en el centro cuáles eran los artículos coreanos más demandados. Su respuesta fue directa: ramyeon y tteokbokki instantáneo, pero sobre todo el soju. "La gente lo pide por nombre", comentó.

En el centro de la ciudad abrió recientemente un restaurante de barbacoa coreana que tiene las reservas completas todos los fines de semana. El bubble tea, bebida de origen taiwanés pero profundamente asociada a la estética asiática que el K-pop popularizó en Europa, tiene ya varios puntos de venta en la ciudad.

La foto, tomada en agosto de 2026, muestra botellas de soju de la marca Jinro —en variedades como limón, ciruela, pomelo y uva verde— exhibidas en un supermercado Auchan en Aveiro, Portugal. Su presencia en las grandes superficies locales refleja cómo el Hallyu trasciende el entretenimiento para integrarse en el consumo cotidiano.

La foto, tomada en agosto de 2026, muestra botellas de soju de la marca Jinro —en variedades como limón, ciruela, pomelo y uva verde— exhibidas en un supermercado Auchan en Aveiro, Portugal. Su presencia en las grandes superficies locales refleja cómo el hallyu trasciende el entretenimiento para integrarse en el consumo cotidiano.


Las voces de quienes lo viven

Entrevisté en persona a tres estudiantes en Aveiro en agosto de 2026. Sus perfiles son distintos, pero sus respuestas convergen.

A. O., estudiante portuguesa, empezó viendo los dramas coreanos de niña y los retomó durante la pandemia. "Tenía mucho tiempo libre y de alguna forma me distraía", cuenta. Hoy sigue la moda y los productos cosméticos coreanos con la misma atención con que antes seguía los dramas, y se está formando en dermatología. "El interés por Corea en Europa es cada vez más exponencial", afirmó.

A. M. creció entre Brasil y Portugal con abuelos asiáticos. Para ella, el interés por Corea llegó a través de la moda y la música: "Lo veo en mis amigos de secundaria, aunque algunos aún son discretos".

I. S. comenzó en 2020. Lo primero que la atrapó fue la música, pero pronto llegaron la moda, la estética y los webttoons coreanos. "Sí, está creciendo y mucho", dice cuando le pregunto por su entorno.

En la Universidad de Aveiro, una docente del Departamento de Lenguas, Literaturas y Culturas señala que los estudiantes manifiestan creciente interés por incluir el coreano en su formación, aunque este sea como materia optativa.

La foto, tomada en agosto de 2026, muestra mascarillas faciales de la marca coreana Lumiha —en variedades de baya de asaí, té verde, manteca de karité y arroz— a la venta en los estantes de un supermercado en Aveiro, Portugal.

La foto, tomada en agosto de 2026, muestra mascarillas faciales de la marca coreana Lumiha —en variedades de baya de asaí, té verde, manteca de karité y arroz— a la venta en los estantes de un supermercado en Aveiro, Portugal.



Por qué conecta: una lectura psicológica

Como psicóloga, la pregunta que más me interesa no es cuánto crece el hallyu, sino por qué conecta con tanta intensidad con los jóvenes europeos.

Parte de la respuesta está en la fase vital. La adolescencia y la juventud son períodos de búsqueda activa de identidad. La cultura coreana ofrece algo que pocas industrias culturales combinan con tanta eficacia: una estética muy definida, una comunidad global de fans con rituales propios, y una narrativa de esfuerzo y autenticidad que resulta creíble. Esa percepción de autenticidad es psicológicamente poderosa.

A eso se suma el factor pandemia. El confinamiento aceleró el consumo de contenido digital y abrió a millones de jóvenes europeos la puerta a culturas que antes no habrían explorado. Corea estaba al otro lado de esa puerta, y tenía mucho que ofrecer.

Aveiro, en voz baja

Aveiro no tiene todavía un barrio coreano ni un festival de K-pop. Pero si se presta atención, Corea ya hace parte del lugar: en los auriculares de los estudiantes, en los estantes de las tiendas, en las conversaciones de los cafés, en las reservas del fin de semana de un restaurante de barbacoa en el centro.

Y es que el hallyu no llega con estruendo. Llega despacio, y se queda.

shong9412@korea.kr

Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.