Reporteros Honorarios

10.09.2026

Ver este artículo en otro idioma
  • 한국어
  • English
  • 日本語
  • 中文
  • العربية
  • Español
  • Français
  • Deutsch
  • Pусский
  • Tiếng Việt
  • Indonesian
Por la reportera honoraria Carmen Elena Toloza de Venezuela

La ilustración muestra un plato de bibimbap, una de las elaboraciones tradicionales coreanas que representa la filosofía de los cinco colores cardinales, conocida en coreano como obangsaek. | Generada por inteligencia artificial (I

La ilustración muestra un plato de bibimbap, una de las elaboraciones tradicionales coreanas que representa la filosofía de los cinco colores cardinales, conocida en coreano como obangsaek. | Generada por inteligencia artificial (IA) 


Una alimentación adecuada es la base sobre la que se construye la salud integral. Los alimentos que consumimos a diario actúan como el combustible que permite a nuestro cuerpo y mente funcionar con plenitud. Nutrirse de manera balanceada implica suministrar al organismo la energía, las vitaminas y los minerales indispensables para fortalecer el sistema inmunológico, prevenir enfermedades y garantizar el desarrollo óptimo. Comer bien representa, en definitiva, la decisión diaria más poderosa para cultivar el bienestar y asegurar una mejor calidad de vida a largo plazo.

En mi labor como médico pediatra, compruebo a diario la importancia de educar el paladar infantil con alternativas de alto valor nutritivo que favorezcan un crecimiento pleno y saludable. Cuando un niño da el paso hacia la alimentación complementaria e integrada al menú del hogar, el compromiso con una buena nutrición se extiende a todo el núcleo familiar: sentarse a la mesa deja de ser un simple acto biológico o placentero y se transforma en un espacio compartido de salud y bienestar.

Partiendo de esta premisa, quiero invitarlos a descubrir un pilar fascinante de la gastronomía coreana: el obangsaek, el espectro de los cinco colores cardinales (blanco, negro, verde/azul, rojo y amarillo) fundamentado en la teoría del Yin y el Yang y los cinco elementos. Más que un criterio estético, esta sabiduría milenaria encarna una filosofía de vida que alinea la salud física, la claridad mental y la armonía con la naturaleza.

El diagrama, elaborado por la reportera honoraria Carmen Toloza con asistencia de Canva, detalla la filosofía tradicional coreana del obangsaek en relación con la salud, la naturaleza y la alimentación.

El diagrama detalla la filosofía tradicional coreana del obangsaek en relación con la salud, la naturaleza y la alimentación. | Elaborado por la reportera honoraria Carmen Toloza con asistencia de Canva


Comer en Corea no es solo nutrir el cuerpo: es equilibrar el universo en un cuenco

El obangsaek constituye la verdadera arquitectura cromática de la mesa coreana. En ella, cada tonalidad funciona como un código visual y, a la vez, como un mapa nutricional diseñado para armonizar los órganos vitales y la mente. De acuerdo con esta tradición, cada color no solo aporta una textura y sabor únicos, sino que se vincula con un elemento natural, un punto cardinal y un sistema orgánico específico:

Verde/Azul: representa el elemento madera, el este y la renovación primaveral. Presente en ingredientes como las espinacas, el pepino o el cebollín, actúa como un tónico natural para el hígado y la vesícula biliar.

Rojo: encarnado en el gochujang (pasta de chile fermentada), los pimientos o el tomate, simboliza el fuego, el sur y la vitalidad del verano, estimulando la salud cardiovascular y la circulación sanguínea.

Amarillo: aportado por la yema de huevo, la calabaza o el danmuji (rábano encurtido amarillo). Ocupa el centro de la paleta y personifica la tierra, fortaleciendo el sistema digestivo (bazo y estómago) y brindando sensación de estabilidad y saciedad.

Blanco: representado por el arroz, el ajo, la cebolla y el rábano blanco. Asociado al metal, al oeste y al otoño, refuerza el sistema inmunitario y protege las vías respiratorias y los pulmones.

Negro: visible en los hongos shiitake, las algas marinas o el sésamo negro. Vinculado al agua, al norte y a la profundidad del invierno, favorece la función renal, la vitalidad ósea y la longevidad.

Al confluir en un mismo plato -como en el emblemático bibimbap-, estos cinco colores convierten cada comida en una experiencia integral de bienestar. El verdadero valor del obangsaek reside en su precisión intuitiva: siglos antes de que la nutrición moderna definiera los fitoquímicos, flavonoides y antioxidantes según las tonalidades de los alimentos, la cultura coreana ya comprendía que llenar el plato de color era la forma más pura de nutrir el cuerpo y armonizar la mente.

El gujeolpan, plato emblemático de la cocina coreana, muestra un contraste visual de texturas y colores basado en el obangsaek. | Korea.net DB

El gujeolpan, plato emblemático de la cocina coreana, muestra un contraste visual de texturas y colores basado en el obangsaek. | Korea.net DB


Del ritual ancestral al plato moderno: cómo aplicar el obangsaek hoy

En una época marcada por el conteo obsesivo de calorías y las dietas restrictivas, el obangsaek ofrece una perspectiva fresca y reconfortante: nutrir a través del equilibrio visual y la variedad genuina. Incorporar esta filosofía milenaria a la cocina cotidiana no exige dominar técnicas complejas ni depender exclusivamente de ingredientes asiáticos; basta con concebir el plato como un lienzo donde cada color cumple una función biológica y nutricional específica.

Cuando aprendemos a educar la mirada para buscar el contraste y la diversidad cromática en cada comida familiar, el organismo recibe de forma casi instintiva la variedad de nutrientes indispensables para prosperar.



shong9412@korea.kr

Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.