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18.09.2026

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Por el reportero honorario José Alirio Peña Zerpa de Venezuela
Fotografías: José Alirio Peña Zerpa

Desde que se anunció la primera visita de Stray Kids a la Argentina, Buenos Aires empezó a contagiarse de la estética, los símbolos y el fervor de su fandom STAY.

La expectativa creció desde mayo, cuando cientos de fanáticos se congregaron frente al Obelisco, dando paso a sucesivas fiestas temáticas en la escena K-pop porteña.

A las puertas del festival "STRAYCITY" en el Hipódromo de San Isidro, la "StrayKidsmanía" ya dominaba la ciudad. Justo antes de los dos conciertos, emprendí un recorrido por cuatro puntos estratégicos de la ciudad para documentar de primera mano las dimensiones de esta gran movida.

Las fotos, tomadas el 14 de septiembre (hora local), muestran la 'Stray Kids Global Pop-Up Store', una tienda emergente instalada en el primer piso del Abasto Shopping, en Balvanera, Buenos Aires. Arriba a la derecha y abajo a la izquierda, figuras de Skzoo en escenarios locales; arriba a la izquierda y abajo a la derecha, visitantes observando el espacio. style=

Las fotos, tomadas el 14 de septiembre (hora local), muestran la tienda emergente 'Stray Kids Global Pop-Up Store', instalada en el primer piso del Abasto Shopping, en Balvanera, Buenos Aires. Arriba a la derecha y abajo a la izquierda, figuras de Skzoo en escenarios locales; arriba a la izquierda y abajo a la derecha, visitantes observando la tienda.


La primera parada fue la mañana del 14 de septiembre (hora local) en la "Stray Kids Global Pop-Up Store", tienda temporal abierta durante once días en el primer piso del Abasto Shopping, en Balvanera. Bajo la consigna "SKZOO en todas partes del mundo", el espacio exhibía desde peluches, valijas y gorras hasta pegatinas y artículos de papelería inspirados en SKZOO, los personajes zoomorfos que representan a cada integrante de la banda. En los estantes destacaban también sus discos oficiales y el lightstick oficial del grupo: una vara coronada por una esfera luminosa que los fanáticos encienden en los recitales, convertida hoy en un emblema indiscutible de la cultura del K-pop.

Registro fotográfico en el barrio de Belgranom, en la ciudad de Buenos Aires. Los cuadrantes superiores muestran detalles de productos alusivos a Stray Kids. En el cuadrante inferior derecho se observa el mural alusivo a Stray Kids, mientras que en el inferior izquierdo se retrata la entrega de mercadería a los seguidores.

Registro fotográfico del 14 de septiembre (hora local) en el barrio de Belgranom, en la ciudad de Buenos Aires. Los cuadrantes superiores muestran detalles de productos alusivos a Stray Kids. En el cuadrante inferior derecho se observa el mural alusivo a Stray Kids, mientras que en el inferior izquierdo se retrata la entrega de mercadería a los seguidores.


Esa misma tarde continué la ruta por Belgrano, en las inmediaciones del tradicional Barrio Chino —más fielmente perfilado hoy como un polo comercial asiático—. Allí varias tiendas ofrecían objetos del grupo e incluso montaron puestos sobre la vereda para agilizar la entrega de pedidos. Luego me acerqué al Pasaje Echeverría, detrás de la estación Barrancas de Belgrano de la línea Mitre. A poco más de cien metros del icónico arco de entrada, había un mural alusivo al concierto, compartiendo espacio con afiches de otras figuras del género ante los que se congregaban decenas de curiosos.

Registro fotográfico sel 15 de septiembre (hora local) en el barrio de Puerto Madero de la ciudad de Buenos Aires: arriba se aprecian las promociones de dulces coreanos con la figura del grupo Stray Kids en una tienda de conveniencia; abajo, el grupo de fanes congregado en la Costanera Sur para conmemorar el cumpleaños de Yongbok.

Registro fotográfico sel 15 de septiembre (hora local) en el barrio de Puerto Madero de la ciudad de Buenos Aires: arriba se aprecian las promociones de dulces coreanos con la figura del grupo Stray Kids en una tienda de conveniencia; abajo, el grupo de fanes congregado en la Costanera Sur para conmemorar el cumpleaños de Yongbok.


A la mañana siguiente, el 15 de septiembre, me trasladé a Puerto Madero. Sobre la calle Mariquita Sánchez de Thompson me llamó la atención una tienda de conveniencia al estilo coreano, cuyo escaparate promocionaba con carteles gigantes una golosina de la que el grupo es embajador global. Muy cerca de allí, sobre la Costanera Sur, varios grupos de fanes se reunían para celebrar al aire libre el cumpleaños de Yongbok, nombre tradicional con el que la comunidad y sus compañeros llaman cariñosamente a Felix Lee.

Registro fotográfico del concierto Straycity, celebrado el 15 de septiembre en el Hipódromo de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Arriba, detalles de los diseños de las camisetas personalizadas para la ocasión. Abajo a la izquierda, una selfi entre las integrantes de Proyecto Han y los chicos de Corea con vos; a la derecha, una captura en directo del espectáculo sobre el escenario.

Registro fotográfico del concierto Straycity, celebrado el 15 de septiembre, en el Hipódromo de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Arriba, detalles de los diseños de las camisetas personalizadas para la ocasión. Abajo a la izquierda, una selfi entre las integrantes de Proyecto Han y los chicos de Corea con vos; a la derecha, una captura en directo del espectáculo sobre el escenario.


El clímax de la jornada llegó al caer la tarde, cuando tocó poner rumbo al Hipódromo de San Isidro, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Mientras hacía la fila junto a unos amigos y una chica que había viajado desde la provincia de Chaco, las inmediaciones parecían una auténtica pasarela al aire libre repleta de camisetas con los rostros de los integrantes y frases de sus canciones. Con el inicio del recital, entre el resplandor de los celulares, el destello coordinado de los lightsticks y el imponente despliegue sobre el escenario, el espectáculo desató toda su magia.

Más que un simple concierto, la "StrayKidsmanía" demostró ser un fenómeno global con pulso propio en el Cono Sur. En Buenos Aires, la devoción de STAY no solo dinamizó el comercio local y los puntos de encuentro urbano, sino que sumó guiños locales inolvidables: después de todo, la platea entera terminó coreando al unísono "pica el poncho, pica el poncho" para cantar el estribillo de "S-Class", reapropiándose con picardía porteña del verso coreano "bitkkal beonjjeok" que significa "estoy brillando" o "resplandeciendo".

shong9412@korea.kr

Este artículo fue escrito por un reportero honorario de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.