Por la reportera honoraria Adriana Goncalves de Portugal
Fotografías: Korea.net DB
Llegué a Venezuela siendo niña y solo hablaba portugués. En la escuela me sentía un poco silenciada, incapaz de hacerme entender del todo, así que mis padres decidieron hablar únicamente español en casa para que pudiera comunicarme lo más rápido posible. Años después, ya adulta, volví a Portugal, y me pasó algo parecido, al revés: sentía que había perdido el portugués, y esa sensación me cohibía para hablar.
La foto, tomada el 8 de octubre de 2020, muestra la estatua del rey Sejong el Grande en la plaza de Gwanghwamun, en el distrito de Jongno-gu, en Seúl.
La imagen muestra una instalación interactiva exhibida el 1 de octubre de 2014 en el Museo Nacional del Hangeul, ubicado en el distrito de Yongsan-gu en Seúl, al cumplirse un año de su apertura.
Tazas y platos de porcelana coreana decorados con escritura tradicional coreana, diseñados por fabricantes locales para conmemorar el Día del Hangeul.
Corea no es el único país que ha hecho de esto una causa internacional. Desde 1989, la Unesco entrega el Premio Rey Sejong de Alfabetización a programas de alfabetización en lengua materna alrededor del mundo; entre los premiados de 2025 está una organización ecuatoriana, reconocida por su trabajo de alfabetización. El legado de un rey que quiso que su pueblo leyera en su propia lengua terminó, sin que él pudiera imaginarlo, ayudando a que otros pueblos leyeran en la suya.
Entiendo ahora que lo que viví en esas dos mudanzas no fue solo aprender o desaprender un idioma. Fue la sensación, dos veces, de quedarme en silencio hasta encontrar la lengua correcta para salir de nuevo. El hangeul nació precisamente para evitar eso, que un pueblo entero se quedara callado por no tener un alfabeto propio en el que nombrarse.
shong9412@korea.kr
Este artículo fue escrito por una reportera honoraria de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.