Opinión

25.06.2020

Nam Sanggu
Por Nam Sanggu
Investigador de la Fundación de Historia del Nordeste Asiático


¿Qué prometió el Gobierno japonés?

El 5 de julio de 2015, el Comité del Patrimonio Mundial (WHC, por sus siglas en inglés) de la UNESCO designó a los 23 sitios de la Revolución Industrial de la era Meiji de Japón relacionados con la fabricación de hierro y acero, la construcción naval y la minería del carbón. En ese momento, el WHC recomendó a Japón que preparara "una estrategia interpretativa" para permitir una comprensión de la historia completa de cada sitio. Tokio aceptó este consejo y se comprometió a tomar medidas para permitir el entendimiento de que un gran número de coreanos y otros fueron movilizados contra su voluntad y obligados a trabajar en condiciones difíciles y honrar a las víctimas. El hecho que el Gobierno japonés reconoció no es nada nuevo, ya que este material se encuentra incluso en los libros de texto para estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria en Japón.

Este letrero se encuentra en la mina de carbón Hashima, uno de los sitios de la Revolución Industrial Meiji de Japón. | Nam Sanggu

Este letrero se encuentra en la mina de carbón Hashima, uno de los sitios de la Revolución Industrial Meiji de Japón. | Nam Sanggu



No obstante, tras cinco años posteriores a su promesa, el Gobierno japonés no ha cumplido su palabra. En los 23 sitios designados Patrimonio Industrial de Meiji se encuentra mismo letrero de información que no menciona nada de la movilización ni el trabajo forzado de Japón. Solo cuenta que Japón aceptó la ola de la Revolución Industrial de Occidente para sentar las bases para su entrada en la modernización, y habla de su éxito de ser el único país no occidental en lograr una industrialización de clase mundial.


La industrialización de Japón en la era moderna está profundamente relacionada con su guerra de agresión. Como resultado de su industrialización, Japón utilizó su tecnología de construcción naval para hacer acorazados y conocimientos de fabricación de hierro y acero para producir cañones, y utilizó el carbón como combustible, aprovechando todos estos recursos para invadir diversos países asiáticos. El Gobierno japonés en 1995 anunció una declaración del entonces primer ministro disculpándose y reflexionando sobre la agresión de Japón que dañó a muchas personas en los países vecinos en Asia. El actual primer ministro japonés, Shinzo Abe, también dijo que seguiría con dicha declaración. Sin embargo, después de que los 23 sitios industriales de Meiji fueron designados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Japón cambió sigilosamente su actitud hacia su pasado del remordimiento a una historia orgullosa.


A mediados de junio de este año, el Gobierno japonés abrió al público el Centro de Información del Patrimonio Industrial. La exposición del centro no muestra nada sobre cómo Japón movilizó a trabajadores de Corea, China u otros países o prisioneros de guerra de naciones aliadas atrapados en el Sudeste Asiático y los obligó a trabajar en minas de carbón en condiciones extremas. El centro solo muestra los testimonios de los ex residentes de la isla de Hashima (isla del Acorazado) que negaron cualquier discriminación contra tales trabajadores.


Un libro de texto de historia de la escuela secundaria publicado por Jikkyo Syuppan en Japón explica la movilización forzada de trabajadores extranjeros por parte de la nación. | Fundación de la Historia del Nordeste Asiático

Un libro de texto de historia de la escuela secundaria publicado por Jikkyo Syuppan en Japón explica la movilización forzada de trabajadores extranjeros por parte de la nación. | Fundación de la Historia del Nordeste Asiático



La indiferencia global estimula el cambio en la actitud de Japón

¿La falta de revisión de hechos históricos finalmente habría roto su promesa que había hecho por sí mismo en 2015? ¿O fue incapaz de encontrar testigos del daño? Como mencionado anteriormente, los hechos históricos están escritos en los libros de texto escolares japoneses. Exsite testimonios ya publicados y demandas presentadas por las víctimas contra empresas japonesas. Por lo tanto, esta información se puede encontrar fácilmente si se pone a buscar. Entonces, ¿por qué Japón rompió lo prometido? Los 21 países miembros del WHC en 2015 prestaron atención a la actitud de Japón. Cinco años después, sin embargo, parecen no tener interés en tal actitud hoy. Esta indiferencia permitió a Japón cambiar su postura.

La promesa rota es un desafío para la UNESCO

La UNESCO se estableció para reflexionar sobre la devastación causada por las dos guerras mundiales y evitar que se repita. El sistema del Patrimonio Mundial se creó para preservar el patrimonio de los valores universales como bienes comunes de la humanidad. Solo debido a que las instalaciones industriales de Japón están designadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este sistema no puede degradarse en herramientas para embellecer la historia de Japón. Esto es un reto para el significado de la existencia misma de la UNESCO.

Necesidad de escuchar hechos históricos y crear recuerdos comunes

La mejor arma contra el desafío de Japón es estar atento a los hechos históricos. La historia del patrimonio industrial de Japón también debe escribirse y recordarse entre todo. Si el Gobierno japonés no cumple su palabra, debemos obligarlo a hacerlo. Este es un derecho y una responsabilidad para todos nosotros.



Nam obtuvo su doctorado en la Universidad de Chiba de Japón en 2005 por su investigación sobre el recuerdo de las víctimas de tiempos de guerra en Japón. Desde 2007 ha estudiado conflictos históricos y reconciliación en el noreste de Asia en la Fundación de la Historia del Nordeste Asiático en Seúl.


Traducido por la redactora de Korea.net Kim Hyelin.