Opinión

10.08.2026

El presidente coreano, Lee Jae Myung (segundo en la fila de la dcha.), y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (segundo en la fila de la izda.) sostienen una cumbre bilateral el 27 de julio (hora local), en la oficina presidencial, en Brasilia.

El presidente coreano, Lee Jae Myung (segundo en la fila de la dcha.), y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (segundo en la fila de la izda.) sostienen una cumbre bilateral el 27 de julio (hora local), en la oficina presidencial, en Brasilia.




Por Hong Hyun-ik
Secretario general de la Comisión Nacional Coreana para la Unesco


Corea, un país que se encuentra en constante amenaza por el uso de las armas nucleares norcoreanas, se ve obligado a situar la seguridad nacional en el centro de sus prioridades. Este es el motivo por el cual la Administración Lee Jae Myung ha buscado restablecer las relaciones con Estados Unidos y normalizar los lazos con China —cuya influencia en la seguridad de la península coreana es determinante— a través del fortalecimiento de la confianza y la solidaridad tripartita (Corea, Estados Unidos y Japón). Por eso, para restaurar la asociación estratégica con China, que se había enfriado durante la Administración anterior, el presidente Lee realizó una visita de Estado a comienzos de año e inmediatamente después viajó a Japón. Asimismo, reforzó los lazos de confianza a múltiples niveles con su homólogo estadounidense, Donald Trump, a través de encuentros tanto bilaterales como multilaterales. De este modo, ha venido estableciendo como prioridad fundamental las bases diplomáticas para consolidar la seguridad nacional.

Sin embargo, la seguridad económica, el comercio y la industria son tan cruciales como la seguridad política y militar. En este terreno, donde la competencia es feroz incluso entre aliados, resulta imprescindible una diplomacia pragmática e integral. El presidente Trump desencadenó una guerra arancelaria impulsada por el proteccionismo, al tiempo que la rivalidad entre Estados Unidos y China fracturó las cadenas de suministro. A ello se sumaron los conflictos entre Rusia y Ucrania, y entre Estados Unidos e Irán, que interrumpieron el suministro de petróleo y materias primas y provocaron un drástico encarecimiento de los precios internacionales, sumiendo a la economía mundial en una gran incertidumbre. Para Corea, un país que importa la gran mayoría de su energía y materias primas y cuya economía presenta una elevada dependencia del comercio exterior, asegurar las cadenas de suministro y los mercados de exportación es una necesidad vital. En particular, garantizar el suministro estable de tierras raras, litio, cobre, petróleo y gas se convierte en uno de los pilares fundamentales para liderar las industrias del futuro: semiconductores, baterías y productos químicos.

Este es el trasfondo de la intensa gira diplomática de siete noches y once días que el presidente Lee realizó del 24 de julio al 3 de agosto. El periplo comenzó en San Francisco, Estados Unidos, continuó por Brasil, Chile y Argentina, y concluyó en Alemania, donde ofreció sus palabras de aliento a la comunidad coreana residente antes de regresar a su país.

Logros y significado de la gira presidencial


Como primera parada, el presidente Lee visitó San Francisco, la meca mundial de la inteligencia artificial (IA), donde se reunió con los máximos ejecutivos de las grandes empresas tecnológicas globales —Jensen Huang, cofundador, presidente y director ejecutivo de NVIDIA; Sam Altman, jefe ejecutivo de OpenAI; y Hock Tan, presidente y jefe ejecutivo de Broadcom— para solicitar inversiones en Corea. Al mismo tiempo, respaldó la creación de una red de cooperación simbiótica en IA entre Corea y Estados Unidos, impulsando una colaboración en semiconductores valorada en 950.000 millones de dólares entre los gigantes tecnológicos estadounidenses y los principales directivos coreanos: Lee Jae-yong, presidente del Grupo Samsung; Chey Tae-won, presidente del Grupo SK; Euisun Chung, presidente del Grupo Hyundai Motor; y Lee Hae-jin, director global de inversiones de Naver. Además, concretó alianzas de capital con representantes de firmas globales de capital de riesgo y proclamó mediante la Declaración de San Francisco la meta de "convertir a Corea en un actor clave e insustituible en las cadenas de suministro global de IA". De este modo, sentó las bases para las industrias del futuro y colocó un firme peldaño para elevar al país a la categoría de potencia en IA.

La posterior gira por Sudamérica se centró en la promoción comercial, el aseguramiento de las cadenas de suministro de recursos críticos y la expansión del alcance diplomático hacia el Sur Global.

En su visita de Estado a Brasil, el país de mayor superficie, población e influencia de América del Sur, el mandatario se reunió con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos mandatarios reafirmaron sus lazos de solidaridad y confianza fundamentados en visiones del mundo afines, forjadas por sus orígenes comunes como obreros juveniles. Con el compromiso de reanudar las negociaciones comerciales entre Corea y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), se estableció la base para acceder a un mercado sudamericano de 280 millones de personas. Asimismo, se firmaron siete memorandos de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) sobre cooperación energética y espacial, y se acordó fortalecer las cadenas de suministro y el desarrollo conjunto de minerales críticos, entre ellos níquel, hierro y tierras raras, sector en el que Brasil posee la segunda mayor reserva mundial. A ello se sumaron acuerdos en materia de defensa, como el desarrollo conjunto de aviones comerciales de última generación, y compromisos para facilitar la incursión de empresas coreanas en diversos sectores como los productos cosméticos. Asimismo, ambas naciones acordaron combinar la capacidad tecnológica e innovadora de Corea con la riqueza energética y de recursos de Brasil, con la meta de convertirse en socios óptimos para liderar las industrias del futuro mediante cadenas de suministro estables.

Con respecto a Chile, el primer país con el que Corea firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC), ambas partes acordaron modernizar dicho acuerdo tras 22 años de vigencia, reafirmando su alianza en favor del libre comercio internacional. Ambos países coincidieron en convertirse en socios estratégicos idóneos, uniendo a Corea —con competitividad global en sectores manufactureros avanzados como baterías, automoción, semiconductores e IA— con Chile, principal productor mundial de cobre y poseedor de la mayor reserva mundial de litio, consolidado como un centro clave de suministro para la industria limpia global. Se prevé, además, que Chile respalde la adhesión de Corea al Tratado Integrador y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).

Con Argentina, que alberga la cuarta mayor reserva mundial de litio y la segunda de gas de esquisto, se reanudó la diplomacia bilateral. Tras 22 años sin visitas de un jefe de Estado coreano a este país, el presidente Lee y su homólogo argentino, Javier Milei, firmaron el Convenio para Evitar la Doble Imposición y un MOU sobre minerales críticos que abarca todo el ciclo de las cadenas de suministro, desde la exploración y extracción hasta el procesamiento. Asimismo, se acordó consolidar a partir del próximo año la importación de crudo argentino, introducida de forma experimental este año.

En un contexto marcado por las turbulencias del proteccionismo y la inestabilidad en las cadenas globales de suministro, esta gira ha permitido desplegar una diplomacia pragmática en su máxima expresión: ha consolidado una red de coexistencia entre las empresas de vanguardia en IA de Corea y Estados Unidos como motor de crecimiento futuro, al tiempo que ha llevado a la práctica una estrategia de seguridad económica orientada a blindar las cadenas de suministro. El impulso a las industrias de alta tecnología y la garantía en el acceso a recursos fortalecen la competitividad industrial futura del país y aseguran su estabilidad económica.

Desafíos para la diplomacia coreana

Corea ha celebrado ya cumbres bilaterales con todos los miembros del G20, a excepción de Rusia, sentando con ello las bases para asumir la presidencia del grupo en 2028. Si el país logra actuar con la astucia necesaria para equilibrar con flexibilidad sus lazos entre Rusia y Occidente —aprovechando el interés de Moscú por normalizar las relaciones bilaterales—, podrá completar el círculo de una diplomacia pragmática e integral. En adelante, será preciso potenciar las capacidades propias para recuperar el control operativo (OPCON) en tiempos de guerra, de manos de Estados Unidos, y seguir transmitiendo con firmeza una voluntad de coexistencia pacífica y cooperación mutuamente beneficiosa. Solo manteniendo una línea diplomática cimentada en la autoconfianza se logrará que Corea del Norte regrese finalmente a la mesa de diálogo, consolidando así la paz en la península coreana.


※Hong Hyun-ik, actual secretario general de la Comisión Nacional Coreana para la Unesco, inició su labor de investigación en 1997 en el Instituto Sejong, donde se especializó en seguridad nacional y estrategia estatal, abordando la cuestión nuclear de Corea del Norte, la alianza Corea-EE. UU., las relaciones con Rusia y el sistema de paz peninsular. Asimismo, fungió como rector de la Academia Diplomática Nacional de Corea (KNDA) y lideró la división de seguridad y exteriores del Comité de Planificación Estatal.