La hermana Hwang Kyung Soon Mateo, de la congregación religiosa coreana Hermanos y Hermanas de Jesús de Kkottongnae, habla tras recibir la mención presidencial, el máximo honor del Premio de Voluntariado Internacional de Corea, en la ceremonia de entrega organizada el 5 de diciembre de 2024, por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), en Seongnam, provincia de Gyeonggi-do.
Por Kim Hyelin
Fotografías: Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA)
"La experiencia de ver y sentir a Dios vivo en los pobres y los enfermos me dio la fuerza para enfrentar cada día".
La hermana Hwang Kyung Soon Mateo ha dedicado los últimos 17 años a cuidar niños afectados por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) en Uganda, en la Casa del Amor, una filial internacional del grupo coreano de asistencia social Kkotdongnae. Por su labor, recibió en 2024 la mención presidencial, el mayor reconocimiento del Premio de Voluntariado Internacional de Corea.
Su vocación comenzó cuando, a los 18 años, vio en un periódico al que estaba suscrito su padre la imagen de unos niños desnutridos, con cuerpos huesudos y estómagos hinchados. Esa fotografía dejó una marca indeleble en ella, llevándola a decidirse por cuidar de los más vulnerables.
Hwang tuvo su primera experiencia de servicio comunitario con Kkotdongnae en el condado de Eumseong-gun, provincia de Chungcheongbuk-do. Inspirada por la dedicación de los religiosos que cuidaban a personas abandonadas, encontró el propósito de su vida y se unió a la congregación religiosa coreana Hermanos y Hermanas de Jesús de Kkottongnae. En 2007, fue enviada a Uganda para iniciar su labor en el extranjero.
La hermana Hwang Kyung Soon visita diferentes comunidades en Uganda para brindar ayuda directa a quienes más lo necesitan.
En Uganda, ha proporcionado asistencia médica y educativa básica a huérfanos afectados por la pobreza extrema y enfermedades. Su trabajo se concentra principalmente en las localidades de Kiruhura y Karama, en la región de Mbarara, al oeste del país.
En estas comunidades, junto con otros miembros del clero, cuida a unas 280 personas, incluyendo niños, personas sin hogar y con discapacidades. Además, ha visitado más de 5.000 hogares, esforzándose por mejorar las condiciones de vida de los residentes.
"No ayudamos incondicionalmente a los enfermos y pobres", dijo Hwang. "Evaluamos cuidadosamente su situación para apoyar a quienes realmente lo necesitan, fomentando que logren una vida independiente", subrayó.
Entre sus iniciativas, destaca el apoyo económico para cubrir gastos educativos y médicos, la construcción de viviendas de ladrillo para personas sin hogar y la distribución de material escolar.
En 2019, durante una sequía de año y medio que dejó a cinco familias sin vida, Hwang recuerda haber distribuido harina de maíz con el respaldo de la sede de Kkotdongnae.
Aunque ha presenciado la pérdida de muchos niños debido al sida, también ha vivido momentos milagrosos, como la recuperación de una niña enferma. "Somos una comunidad que acompaña tanto en despedidas como en salvaciones", comentó. "Cada instante ha sido valioso, lleno de emociones y lágrimas", recordó.
La hermana Hwang Kyung Soon posa con unos niños ugandeses.
El trabajo de Kkotdongnae en Uganda ha generado un impacto transformador en la región. Hwang se emocionó al ver a una pareja sin hogar que donaba la mitad de sus ingresos diarios para alimentar a otros y a residentes que ofrecieron parte de sus tierras para construir casas de ladrillo.
"Estoy profundamente agradecida al ver cómo el amor que sembramos ha dado frutos en los últimos años", expresó.
Su próximo objetivo es establecer un programa en Uganda que promueva valores de servicio y amor. "Quiero transformar el corazón de quienes, debido a las dificultades, mienten o roban para sobrevivir", dijo. "Aspiro a fundar aquí una institución similar al Instituto de Formación del Amor de Kkotdongnae", añadió.
Aunque tiene más de 73 años, Hwang desea pasar el resto de su vida en Uganda. "Mi pasión por esta misión sigue siendo mi mayor fuerza", señaló con una sonrisa.
kimhyelin211@korea.kr