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11.06.2026

Los miembros de la expedición, desde la izquierda, el capitán An Chi-young, Lee Eui-jun y Lee Sang-guk, a 5.850 m de altitud antes de alcanzar el pico Sato, el 2 de mayo. | An Chi-young

Los miembros de la expedición, desde la izquierda, el capitán An Chi-young, Lee Eui-jun y Lee Sang-guk, a 5.850 m de altitud antes de alcanzar el pico Sato, el 2 de mayo. | An Chi-young



Por Lee Jihae

Hay montañas en el mundo que nunca han permitido ser conquistadas por el ser humano. El pico Sato (6.220 m), situado en la región de Kangchenjunga, en el Himalaya nepalés, era una de ellas. Aunque más bajo que el Everest (8.849 m), nadie había logrado llegar a su cima por su terreno extremadamente hostil: paredes verticales de nieve, aristas de hielo, paredes rocosas y de hielo entrelazadas. En 2022, una expedición italiana tuvo que dar media vuelta a los 6.100 m.

Fue una expedición coreana la que derribó finalmente esta barrera infranqueable. El equipo de la Federación Coreana de Alpinismo, liderado por el capitán An Chi-young, alcanzó el 2 de mayo (hora local) la cima del pico Sato por primera vez en la historia, tan solo cuatro días después de partir del campamento base el 28 de abril.

La hazaña cobró especial relevancia por haberse realizado en "estilo alpino": sin cuerdas fijas, sin bombonas de oxígeno y sin la ayuda de sherpas, ascendiendo y descendiendo rápidamente con el mínimo equipo y personal posibles.

Korea.net se reunió el 29 de mayo con el capitán An en Pyeongtaek, provincia de Gyeonggi-do, para escuchar su relato de primera mano sobre una ascensión que lo llevó al límite entre la vida y la muerte.

El capitán An Chi-young posa tras la entrevista con Korea.net el 29 de mayo en Pyeongtaek, provincia de Gyeonggi-do. | Lee Jihae

El capitán An Chi-young posa tras la entrevista con Korea.net el 29 de mayo en Pyeongtaek, provincia de Gyeonggi-do. | Lee Jihae



¿Hubo algún momento en que pensó que podía morir?

"Fue cuando escalábamos una pared de nieve a 6.000 m de altitud. En el momento en que clavé el piolet, un trozo de la ladera adyacente se derrumbó con un estruendo ensordecedor. Era una avalancha. En ese momento, los tres miembros del equipo estábamos atados con una sola cuerda y dependíamos de un anclaje para escalar.

Por suerte, estábamos en el borde de la trayectoria de la avalancha y logramos no ser arrastrados. Apoyé los pies en la pared de 70 grados de inclinación y apenas pude mantener la posición, con dos compañeros colgando de la misma cuerda por debajo de mí. Mientras esperábamos a que pasara la tormenta de nieve, aferrados a una sola cuerda, la idea de que realmente podía morir me invadió de golpe".

¿Cuál fue el momento más aterrador?

"Después de un día de escalada, cada uno descansaba en su tienda. De repente, el silencio de la oscuridad absoluta fue roto por el sonido de un enorme glaciar agrietándose y derrumbándose. Era un estruendo de destrucción abrumador e indescriptible. El terror de escuchar ese sonido tumbado e indefenso en una tienda es casi imposible de imaginar si no se ha vivido. En ese momento sentí hasta los huesos lo impotente que es el ser humano ante la naturaleza".

El capitán An Chi-young sube una arista de nieve a unos 6.100 m de altitud en el pico Sato el 2 de mayo (hora local). | An Chi-young

El capitán An Chi-young sube una arista de nieve a unos 6.100 m de altitud en el pico Sato el 2 de mayo (hora local). | An Chi-young



¿Cómo reacciona el cuerpo a 6.000 m de altitud?

"Es una lucha constante contra la hipotermia, las congelaciones y la ceguera de nieve. Hay que beber agua caliente continuamente durante todo el día para mantener la temperatura corporal. También hay que cambiar los calcetines y los guantes con frecuencia, porque cualquier descuido conduce directamente a las congelaciones.

La ceguera de nieve, es decir, las quemaduras corneales causadas por los rayos ultravioleta, es especialmente peligrosa. La atmósfera se adelgaza a mayor altitud, lo que intensifica los rayos UV. Además, la nieve en zonas de alta montaña refleja entre el 80 y el 90 por ciento de los rayos UV, muy por encima del hormigón, que refleja entre el 10 y el 20 por ciento. Por eso hay que llevar siempre gafas diseñadas para alta montaña o glaciares. Até las mías firmemente a la cuerda del gorro para no perderlas".

¿Cómo se alimentaron?

"Comíamos principalmente arroz y sopa liofilizados, con toda la humedad eliminada para reducir el peso al mínimo. Bastaba con añadir agua caliente para comerlos al instante. No había acompañamientos, ya que teníamos que cargar lo menos posible. Para beber, recogíamos nieve y la derretíamos con un hornillo de gas. Al fundirse, la nieve suelta pequeñas partículas de tierra o polvo de roca. Esperábamos a que se posaran en el fondo y bebíamos con cuidado solo el agua de arriba".

¿Por qué seguir escalando a pesar de los riesgos?

"En el fondo, porque amo las montañas. La euforia al alcanzar la cima y la sensación de logro al descender sano y salvo no tienen precio. Por mucho que me entrene y me prepare, cuando me enfrento a la ascensión me siento impotente ante la naturaleza. Pero precisamente esa impotencia y ese entorno extremo me impulsan a ser más fuerte y agudizan mi mente. Ese estímulo es lo que me lleva de vuelta a las montañas".


Vista de la montaña desde la cima del pico Sato (6.220 m) | An Chi-young

Vista de la montaña desde la cima del pico Sato (6.220 m) | An Chi-young



jihlee08@korea.kr