Política

29.01.2018

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El presidente del Comité Organizador de PyeongChang, Lee Hee-beom -izquierda-, el ministro de Deportes de Corea del Norte, Kim Il-guk -segundo desde la izquierda-, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Bach -centro-, el ministro de Cultura, Deportes y Turismo de Corea del Sur, Do Jong-hwan -cuarto desde la izquierda-, y el presidente del Comité Olímpico Nacional de Corea del Sur, Lee Kee-Heung, posan para una foto después de la firma de la Declaración Olímpica de la Península de Corea, en Lausana, Suiza, el 20 de enero. | Agencia de Noticias Yonhap



Por Lee Hana y Hur SomEe
31 de enero de 2018

Antes de la toma de posesión, el presidente surcoreano Moon Jae-in abogó por el lanzamiento de unas "Olimpiadas de Paz" en la península coreana.

Como candidato presidencial, expresó su convicción de que la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de PyeongChang 2018 podría poner en marcha una serie de iniciativas para mejorar las relaciones intercoreanas.

Incluso durante sus días como representante del Partido Democrático, Moon destacó sobre la necesidad de resaltar la paz en los Juegos de Invierno.

En su visita a la provincia de Gangwon, telón de fondo para las Olimpiadas, el 25 de enero de 2017, Moon enfatizó que la participación de Corea del Norte en los Juegos daría el primer paso para aliviar las tensiones entre Seúl y Pyongyang.

“Podríamos celebrar una ceremonia especial en la montaña Geumgangsan de Corea del Norte, no muy lejos del lugar de apertura de PyeongChang. Tal iniciativa transformaría seguramente Gangwon en una provincia autónoma especial para la paz”, señaló.

Unos meses más tarde, el 10 de mayo, Moon Jae-in fue elegido como el 19º presidente de la República de Corea.

Apenas cuatro días después de su investidura, la política de Moon sobre Corea del Norte se encontraba con un desafío sorprendente. El 14 de mayo, Pyongyang lanzó un misil balístico que aterrizó en el Mar del Este.

Moon, que había asumido el cargo con una política de compromiso proactiva hacia el Norte, combinando el diálogo con una fuerte dosis de sanciones, se encontraba ante una situación complicada.

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El presidente Moon Jae-in habla en la Fundación Korber, donde describe las iniciativas de su administración para la constitución de la paz en la península coreana, el 6 de julio de 2017 en el Old City Hall de Berlín. | Cheong Wa Dae



En los siguientes meses Pyongyang llevó a cabo una serie de pruebas de misiles balísticos y armas nucleares. Tales provocaciones fueron fuertemente condenadas por Estados Unidos y la comunidad internacional. A medida que aumentaron las tensiones, se impusieron sanciones más fuertes al régimen norcoreano.

A pesar de ello, el presidente Moon no abandonó su proyecto de paz ni sus esperanzas de diálogo. Mientras se encontraba en Alemania para la cumbre del G20 en Hamburgo 2017, reveló su iniciativa de paz para la península coreana el 6 de julio en el Old City Hall de Berlín.

En el mismo lugar histórico donde se negoció el Tratado de Unificación de Alemania en 1990, Moon describió la dirección que tomaría para disolver la estructura de la Guerra Fría y establecer una paz duradera.

Con esto, señaló la desnuclearización en la península coreana con diálogo, garantizando una seguridad y un enfoque integral para desarraigar el problema de armas nucleares.

Además, describió medidas adicionales, como hacer que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de PyeongChang sea unas Olimpiadas de Paz con la participación activa del Norte, detener actos de hostilidad a lo largo de la Línea de Demarcación Militar y comenzar un diálogo intercoreano.

En el Norte, el desarrollo de misiles balísticos y armas nucleares se forjó en adelante. En respuesta, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos condenó las acciones y las amenazas de Corea del Norte y exigió a Pyongyang que abandone todos sus programas de armas nucleares.

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El presidente Moon Jae-in habla sobre los objetivos de su Gobierno para la política intercoreana orientada a la paz en su discurso de apertura de la 72ª Asamblea General de la ONU en la sede de Nueva York el 21 de septiembre de 2017. | Cheong Wa Dae



En medio de presiones adicionales, el Gobierno de Corea del Sur instó resueltamente tanto al diálogo como a las sanciones.

El 21 de septiembre de 2017, el presidente Moon pronunció un discurso ante la 72ª Asamblea General de la ONU en la que habló sobre las políticas intercoreanas de Seúl que enfatizan la paz y la diplomacia.

El presidente subrayó que los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang fueron una oportunidad para que el noreste de Asia impulse la cooperación y tome un giro hacia la paz.

“Me lleno de alegría cuando me imagino a jugadores norcoreanos entrando al estadio durante la Ceremonia de Apertura, animados por partidarios intercoreanos y por el mundo entero. Para convertir este sueño en realidad, trabajaré con el Comité Olímpico Internacional (COI) en todas las formas posibles”, dijo.

Entrando en el nuevo año, Corea del Norte finalmente respondió a las persistentes propuestas del vecino del sur para una diplomacia pacífica.

En un discurso transmitido el 1 de enero, el líder norcoreano Kim Jong-un declaró su deseo de una “resolución pacífica con la frontera Sur” y ofreció conversaciones sobre el envío de una delegación a PyeongChang el próximo mes.

Como respuesta, el presidente Moon dijo que estaba complacido de que Corea del Norte haya aceptado la oferta del Sur de convertir los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang en una plataforma de lanzamiento para mejores relaciones intercoreanas.

El 2 de enero, el Gobierno surcoreano hizo una propuesta formal para mantener conversaciones de alto nivel con Corea del Norte en la aldea de tregua de Panmunjom el 9 de enero. Así, el canal de comunicaciones en la aldea fronteriza de Panmunjom fue reabierto por primera vez en más de dos años.

Mientras tanto, el 5 de enero, Moon y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron detener temporalmente los simulacros militares conjuntos durante los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang. Además, Trump deseaba un resultado fructífero para las conversaciones de alto nivel entre las dos Coreas, diciendo: “Estados Unidos está detrás del presidente Moon al 100 por ciento”.

Ese día, Corea del Norte aceptó la proposición de Corea del Sur. Después, la oficina presidencial de Seúl, Cheong Wa Dae, emitió un comunicado que decía: “La participación de Pyongyang en los Juegos Olímpicos de PyeongChang es la prioridad número uno”.

Además, hizo hincapié en que la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos debe ser confirmada antes de que las dos partes puedan comenzar el diálogo sobre la mejora de las relaciones intercoreanas, entre otras cuestiones relacionadas.

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El presidente Moon Jae-in posa para una foto con los jugadores de hockey sobre hielo del equipo Corea con un uniforme firmado por miembros nacionales masculinos y femeninos durante una visita al Centro Nacional de Entrenamiento de Jincheon el 17 de enero. | Estudio Hyoja-dong



En medio de las especulaciones, las conversaciones de alto nivel entre las dos Coreas tuvieron lugar el 9 de enero con desarrollos alentadores.

En primer lugar, se acordó que los jugadores norcoreanos, los miembros del Comité Olímpico y los animadores participarían en PyeongChang.

Las dos Coreas sostuvieron conversaciones en Panmunjom el 17 de enero y acordaron marchar juntas en la Ceremonia de Apertura bajo la bandera de unificación de Corea.

Unos días más tarde, el 20 de enero, el COI anunció la Declaración Olímpica de la península coreana, otorgando la acreditación a Corea del Norte para participar en los Juegos PyeongChang. Como tal, PyeongChang dará la bienvenida a 22 jugadores de Corea del Norte en eventos que cubrirán hockey sobre hielo, patinaje artístico, patinaje de velocidad en pista corta, esquí de fondo y esquí alpino.

Además, los dos comités olímpicos coreanos acordaron formar un solo equipo femenino de hockey sobre hielo, formado por jugadores de las dos Coreas. El equipo combinado usará la bandera de unificación coreana y la canción popular “Arirang” como su himno.

En PyeongChang, la cooperación entre las dos Coreas se extenderá más allá de la arena deportiva.

Corea del Norte aceptó enviar a su orquestra Samjiyon de 140 miembros para actuar en Seúl y Gangneung durante la celebración de los Juegos Olímpicos. El grupo presentará un espectáculo en el Centro de Artes de Gangneung el 8 de febrero, un día antes de la Inauguración y otro en el Teatro Nacional de Corea en Seúl el 11 de febrero.

Estos acuerdos entre las dos Coreas, realizados bajo los auspicios de PyeongChang, van encaminadas hacia unas Olimpiadas de la Paz.

Al confirmar la participación de Corea del Norte, el presidente del COI, Thomas Bach, dijo: “Los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018 nos mostrarán cómo sería el mundo si nos guiamos por el espíritu olímpico de respeto, diálogo y comprensión. Este es el mensaje dará el evento al mundo”.

La esperanza está en que PyeongChang brille como símbolo de paz y que esta paz irradie a través de la península coreana, el noreste de Asia y el mundo en días, meses y años venideros.

hlee10@korea.kr