El presidente Lee Jae Myung preside una reunión del Gabinete el 11 de noviembre en la oficina presidencial, en el distrito de Yongsan-gu, Seúl. | Oficina presidencial
Por Lee Jihae
El presidente Lee Jae Myung declaró el 11 de noviembre que el racismo, la discriminación y la difusión de información falsa o manipulada que distorsiona los hechos constituyen delitos que amenazan la democracia y la vida cotidiana, y deben ser erradicados.
Durante la reunión del Gabinete celebrada el mismo día, el mandatario señaló que en ciertos sectores de la sociedad coreana persisten expresiones anacrónicas de odio y discriminación basadas en la raza, el origen o la nacionalidad, y afirmó que estos actos serán castigados con severidad.
Lee advirtió que, en un contexto de creciente polarización social, las expresiones extremas están amplificando la inseguridad y el malestar público. “En las redes sociales, en particular, se difunden de manera indiscriminada expresiones de odio dirigidas contra determinados grupos, junto con una avalancha de informaciones falsas o manipuladas”, añadió.
El presidente calificó tales comportamientos como actos delictivos que exceden los límites de la libertad de expresión, y subrayó la necesidad de establecer con rapidez mecanismos legales para sancionar el discurso de odio y castigar con firmeza la difusión de desinformación.
En una reunión del Gabinete celebrada en septiembre, Lee ya había cuestionado las manifestaciones antichinas en el país, afirmando que las mismas “no pueden considerarse libertad de expresión”, e instó a las autoridades co mpetentes a responder con firmeza ante las concentraciones que fomentan el odio.