Política

01.04.2026

El modelo de gestión administrativa de Corea está captando el interés de la comunidad internacional, luego de que el Ministerio del Interior y Seguridad presentara en diciembre de 2025 diversos casos de innovación administrativa ante delegaciones diplomáticas de 93 países.

En esta serie especial, Korea.net analiza cinco de los proyectos más innovadores que consolidan este liderazgo: desde la identificación previa de desastres y el desarrollo de la agricultura inteligente, hasta la restauración forestal y el diseño de ciudades administrativas de vanguardia.


Unos senderistas disfrutan de un recorrido por el camino de circunvalación del monte Jirisan.

Unos senderistas disfrutan de un recorrido por el camino que rodea el monte Jirisan, que se extiende por las provincias de Gyeongsangnam-do y Jeollabuk-do.


Por Margareth Theresia 
Fotografías: Servicio Forestal de Corea


Hoy en día, la República de Corea es admirada internacionalmente por sus bosques frondosos y sus imponentes paisajes montañosos. En las principales metrópolis, incluida Seúl, las verdes laderas se entrelazan creando un espectáculo visual que los ciudadanos disfrutan en su vida cotidiana. Sin embargo, estos paisajes no son obra del azar; sino el resultado de la materialización de políticas públicas que, por décadas, se han destacado por su implacabilidad y sistematización.

Este éxito es aún más sorprendente si se considera que el camino no fue sencillo. El territorio quedó devastado tras la ocupación colonial japonesa y la Guerra de Corea, dejando para 1953 un paisaje de cerros áridos donde el volumen de reserva forestal cayó a 36 millones de metros cúbicos, su nivel histórico más bajo desde que se iniciaron las estadísticas forestales nacionales en 1927.

La foto muestra una vista panorámica de los alrededores de la estación de Munsan, en la ciudad de Paju, en la provincia de Gyeonggi-do, cuando la zona carecía casi por completo de vegetación en la década de 1960.

La foto muestra una vista panorámica de los alrededores de la estación de Munsan, en la ciudad de Paju, en la provincia de Gyeonggi-do, en la década de 1960, cuando la zona carecía casi por completo de vegetación. 


Para revertir esta crisis, el Gobierno impulsó en las décadas de 1970 y 1980 un cambio de paradigma: mientras la economía crecía y se sustituía la leña por combustibles fósiles, se implementaron proyectos de forestación a gran escala que marcaron un punto de inflexión.

La clave de esta transformación no fue solo técnica, sino también social. La participación ciudadana, articulada a través de asociaciones forestales locales, permitió que el volumen de árboles se multiplicara 15 veces en apenas medio siglo. Las cifras son contundentes: la reserva forestal se incrementó aproximadamente 29 veces y los recursos pasaron de 10 metros cúbicos por hectárea en 1972 a 165 metros cúbicos por hectárea en 2020.

Gracias a estos cimientos de gestión pública y compromiso civil, Corea se integra hoy al grupo de líderes en gestión forestal. Con un 63 por ciento de cobertura boscosa, el país no solo duplica la media mundial, sino que se posiciona en el cuarto lugar de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), consolidando su lugar como una potencia verde global.

La foto muestra el proceso de restauración forestal en el área de la bahía de Yeongilman, en la ciudad de Pohang (1973-1977). Estos registros se encuentran consolidados en los 'Archivos de la Reforestación de Corea', los cuales han sido reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La foto muestra el proceso de restauración forestal en el área de la bahía de Yeongilman, en la ciudad de Pohang (1973-1977). Estos registros se encuentran consolidados en los 'Archivos de la Reforestación de Corea', los cuales han sido reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


El éxito de estas políticas se ha consolidado en los "Archivos de la Reforestación de Corea", un acervo cuyo valor internacional es hoy indiscutible. Estos registros documentan la recuperación de un territorio devastado por la Guerra de Corea mediante una ejemplar cooperación entre el sector público y el civil. Gracias a su relevancia, fueron inscritos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en abril del año pasado, durante la 221ª sesión del Consejo Ejecutivo celebrada en Francia.

La colección reúne un total de 9.619 documentos originales, entre los que destacan bitácoras de plantación, documentos oficiales, registros de viveros del movimiento Saemaul, fotografías aéreas y datos sobre control de inundaciones. El archivo ha sido elogiado por su inmenso valor histórico y estratégico, ya que no solo narra la recuperación de los bosques, sino que detalla todo un sistema integral de gestión ambiental que incluye la respuesta ante incendios forestales y deslizamientos de tierra.

Estos archivos son el testimonio de una alianza emblemática entre el Gobierno y la ciudadanía. Actualmente, se perfilan como activos clave para la cooperación internacional, integrándose en programas de capacitación para funcionarios de países en vías de desarrollo y en proyectos de ayuda oficial al desarrollo (AOD). Más allá de su importancia histórica, estos registros se han convertido en una hoja de ruta global para enfrentar los grandes desafíos ambientales de nuestra era: el cambio climático, la desertificación y la restauración de los ecosistemas.

margareth@korea.kr