Política

23.09.2026

El presidente Lee Jae Myung pronuncia un discurso en la  81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada el 22 de septiembre (hora local) en Nueva York, EE.UU. | Agencia de Noticias Yonhap

El presidente Lee Jae Myung pronuncia un discurso en la 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada el 22 de septiembre (hora local) en Nueva York, EE.UU. | Agencia de Noticias Yonhap



Por Jeong Euiseok

El presidente Lee Jae Myung pronunció el 22 de septiembre (hora local) su discurso de apertura en la 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta es la segunda vez que el mandatario pronuncia un discurso ante la asamblea desde que asumió el cargo.

Durante su intervención, el mandatario presentó la "Iniciativa K", una propuesta orientada a ofrecer soluciones basadas en la experiencia y las capacidades de Corea frente a desafíos globales como la inteligencia artificial (IA), el cambio climático y la seguridad energética. Asimismo, expresó la firme voluntad del país de realizar contribuciones tangibles a favor de la paz y la prosperidad compartida de la comunidad internacional.

El presidente Lee propuso que los "países con vocación constructiva" —aquellos con la capacidad y determinación para aportar bienes públicos globales— forjen una alianza sólida destinada a complementar y revitalizar el multilateralismo en torno a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En esa línea, remarcó la urgencia de reformar la organización para transformarla en una estructura eficiente, innovadora y orientada a resultados tangibles en tiempos de crisis.

Al recordar que el ingreso simultáneo de las dos Coreas en la ONU hace 35 años sentó las bases para la coexistencia pacífica, delineó tres pilares estratégicos para consolidar la paz en la península coreana: una "coexistencia inclusiva" basada en el respeto mutuo a los sistemas y diferencias de cada parte, una "coexistencia estable" fundada en el diálogo y la restitución de la confianza, y una "coexistencia responsable" orientada a proyectar la paz peninsular al escenario global.

Por último, el mandatario manifestó su intención de aprovechar una eventual reactivación del diálogo entre Washington y Pionyang para encauzarlo hacia el fin formal de la guerra y la transición hacia un régimen de paz duradero. En ese sentido, confió en que la ONU desempeñe un papel constructivo y responsable en la hoja de ruta para frenar el avance nuclear y balístico de Corea del Norte, reducir progresivamente sus capacidades a mediano plazo y lograr, en última instancia, una península libre de armas atómicas.

innocence@korea.kr