Una tortuga boba (al frente) y dos tortugas verdes rescatadas por la Guardia Costera de Corea y pescadores se dirigen hacia el mar, el 11 de septiembre, en la playa Saekdal de Jungmun, en Seogwipo, isla de Jeju. | Ministerio de Océanos y Pesca)
Por Charles Audouin
El 11 de septiembre, en la playa Saekdal de Jungmun, en Seogwipo, en la isla de Jeju, trece tortugas marinas avanzaron por la arena rumbo al mar azul mientras los asistentes agitaban la mano para despedirlas.
Ese día, el Ministerio de Océanos y Pesca celebró una ceremonia para devolver al mar una tortuga boba, cuatro tortugas verdes y ocho carey juveniles, luego de que completaran un proceso de recuperación tras ser rescatadas. Desde 2017, un total de 175 ejemplares han sido liberados en este mismo lugar.
Las tortugas marinas habitan principalmente en aguas tropicales y subtropicales. Su instinto de retorno les permite recordar el momento en que nacieron en la arena y llegaron al mar, y años después vuelven a la misma playa para desovar.
En aguas de todo el país se han reportado rastros de su presencia: 371 avistamientos en la última década y evidencia de anidación en la playa Saekdal de Jeju, en las cercanías del pueblo Opo-ri en Yeongdeok-gu en la provincia de Gyeongsangbuk-do y en la playa de Haeundae en Busan.
Las tortugas marinas están en peligro de extinción en todo el mundo, pues la destrucción de su hábitat ha reducido drásticamente sus poblaciones. Las siete especies existentes están catalogadas como “en peligro crítico” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, con sede en Suiza.
De las cinco especies presentes en Corea (verde, boba, carey, laúd y golfina) todas son especies marinas protegidas cuya captura, traslado, procesamiento, distribución, almacenamiento o daño están estrictamente prohibidos.
Se muestra la vista de la playa Saekdal de Jungmun en Seogwipo, isla de Jeju, el 11 de septiembre. Las aguas circundantes han sido designadas como zona de liberación de tortugas marinas por su baja actividad pesquera y el fácil acceso al océano Pacífico, su principal hábitat migratorio. | Charles Audouin
El ministerio impulsa diversas políticas para proteger a las tortugas, entre ellas rescatar y tratar a los ejemplares heridos o varados para luego devolverlos a su hábitat.
En cooperación con la Corporación de Gestión del Medio Marino de Corea, el Instituto Nacional de Biodiversidad Marina (MABIK, por sus siglas en inglés) y la cadena de acuarios Aqua Planet, el país ha criado en cautividad tortugas verdes y carey. Tras permanecer entre dos y tres años en acuarios, se liberan cada verano en la playa Jungmun. Hasta este año, un total de 126 tortugas, 99 verdes y 27 carey, han regresado al mar mediante este programa.
Incluso después de su liberación, las tortugas continúan siendo monitoreadas por investigadores marinos. El MABIK coloca dispositivos de rastreo para analizar sus rutas migratorias y su readaptación a la naturaleza.
Estudios han confirmado que algunas de las tortugas liberadas pasan el invierno en aguas cálidas frente a Japón, China y Vietnam, y vuelven a las aguas coreanas en verano y otoño en busca de alimento. Algunas incluso han sido observadas reproduciéndose de manera natural.
“Para 2027 pondremos en marcha un Centro Nacional de Información sobre Vida Marina que supervisará el rescate, tratamiento y promoción de la salud de especies marinas protegidas”, anunció el ministro de Océanos, Chun Jae-soo.
“Convertiremos nuestras costas en un hábitat seguro para que las tortugas marinas vuelvan a desovar de manera natural”, agregó Chun, expresando su esperanza de que las 13 tortugas que regresaron al mar crucen las aguas turbulentas sin peligro y que algún día vuelvan al mismo lugar.
Tres tortugas carey criadas en cautividad en Corea son liberadas el 11 de septiembre en la playa Saekdal de Jungmun en Seogwipo, isla de Jeju. | Ministerio de Océanos y Pesca
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