El CAS500-3, un satélite coreano de tamaño medio desarrollado por Korea Aerospace Industries Ltd. (KAI), mide 1,92 m de diámetro, 1,76 m de altura y pesa 516 kg. En el último lanzamiento del cohete espacial Nuri, fue montado en un adaptador multisatélite con un dispositivo de separación, mientras que los 12 CubeSats se instalaron en tubos de lanzamiento individuales. | Administración Aeroespacial de Corea
Por Charles Audouin
El cohete coreano de desarrollo nacional Nuri (KSLV-II) no solo ha despegado hacia el espacio, sino que también ha logrado colocar en órbita satélites hechos en Corea.
Su cuarto lanzamiento, realizado en la madrugada del 27 de noviembre, transportó un total de 13 satélites fabricados en el país, la cifra más alta lograda hasta ahora en una sola misión.
El dispositivo principal fue el CAS500-3, un satélite de tamaño medio de nueva generación. El aumento reciente de la actividad solar ha provocado auroras visibles incluso en latitudes bajas y diversas interrupciones en las comunicaciones, por lo que el satélite incorpora equipos diseñados para estudiar y mitigar estas alteraciones: instrumentos para observar auroras y plasma espacial, así como módulos para experimentos con células madre en microgravedad.
El sistema Republic of Korea Imaging Testing System (ROKITS), desarrollado por el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea (KASI), es una cámara de gran campo capaz de capturar de un vistazo un área de 700 km. Su función, en particular, permite captar fenómenos incluso en el lado nocturno, la zona que tradicionalmente resultaba difícil de observar, aportando información clave para predecir el entorno espacial, incluido el análisis de la energía que penetra en la atmósfera terrestre. Esto ofrece datos esenciales para predecir el entorno espacial, incluida la energía que penetra en la atmósfera terrestre.
Los sensores desarrollados por el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST), como el magnetómetro y la sonda de plasma, permiten medir simultáneamente los cambios en el plasma y el campo magnético entre los 100 y 1.000 km de altitud. Con ello se pueden analizar perturbaciones ionosféricas que afectan a las comunicaciones y al GPS, así como los mecanismos de transferencia de energía observando el electrochorro ecuatorial y las anomalías de ionización.
El BioCabinet de la Universidad de Hallym es un sistema automatizado capaz de realizar impresión 3D y cultivo celular en el espacio sin necesidad de la Estación Espacial Internacional. Estudiará la formación tridimensional de tejidos cardiacos y la diferenciación de células madre derivadas de amígdalas en microgravedad, lo que podría sentar bases para la medicina espacial y futuras tecnologías de tratamiento cardiovascular.
Según la Administración Aeroespacial de Corea (KASA), este es “el primer experimento de bioespacio realizado en un satélite coreano”.
Unos investigadores controlan el satélite CAS500-3 el 27 de noviembre en el centro integrado de control de satélites del Instituto Coreano de Investigación Aeroespacial (KARI), en Daejeon. | KARI
Además, el Nuri transportó 12 CubeSats ultrapequeños. Estos satélites, de 10 cm de lado y entre 2 y 20 kg de peso, fueron desarrollados por empresas, universidades e institutos de investigación coreanos.
El Inha RoSAT, de la Universidad de Inha, es el primero en el mundo en llevar un módulo de células solares para microsatélites. El Pausat 01, de la empresa Quaternion, monitoreará los flujos de desechos marinos alrededor de la isla de Jeju y verificará componentes coreanos para CubeSats. El K-Hero, del KAIST, probará propulsores de efecto Hall para microsatélites.
El Nuri también transportó satélites de investigación desarrollados por el KARI, el Instituto de Investigación en Electrónica y Telecomunicaciones (ETRI), la Universidad Sejong, la Universidad Nacional de Seúl (SNU) y cinco empresas coreanas.
caudouin@korea.kr