Unos jóvenes participan en la clase 'Educación para la Ciudadanía Mundial - Vietnam' en el auditorio del Centro Global de Educación Juvenil de Seúl, en el distrito de Yeongdeungpo-gu en Seúl, el 11 de septiembre, preparando sándwich vietnamita banh mi.
Por Margareth Theresia
Fotografías: Lee Jeong Woo
El 11 de septiembre, a la 1:00 p.m., en el auditorio del Centro Global de Educación Juvenil de Seúl, los estudiantes cortaban pan, lo rellenaban y colocaban cilantro y encurtidos de zanahoria encima. Reían cuando a alguien se le caía el relleno y comparaban sus platos para evaluar el sabor.
Así transcurrió la clase Educación para la Ciudadanía Mundial - Vietnam, centrada en la cultura vietnamita y en la preparación del famoso sándwich banh mi. A través de estas expresiones compartidas, unos 20 jóvenes inmigrantes que llegaron a Corea en edad escolar aprendieron sobre una cultura hasta entonces desconocida para ellos.
El grupo incluye a hijos de familias multiculturales, coreanos nacidos en el extranjero, profesionales extranjeros y residentes permanentes que crecieron fuera y llegaron acompañando a sus padres. También abarca a quienes nacieron en un tercer país en familias de desertores norcoreanos o de norcoreanos casados con extranjeros.
Estos jóvenes suelen enfrentar dificultades para acceder a la educación pública en Corea debido a la barrera del idioma, el bajo conocimiento del sistema educativo y los conflictos culturales o de identidad. Incluso tras ingresar a las escuelas, muchos las abandonan por problemas académicos o de adaptación.
Por ello, el Gobierno Metropolitano de Seúl creó el Centro Global de Educación Juvenil de Seúl.
Shin Hye Young, directora del Centro Global de Educación Juvenil de Seúl, explica el papel social de la institución durante una entrevista celebrada el 11 de septiembre en el centro, ubicado en el distrito de Yeongdeungpo-gu en Seúl.
La directora Shin Hye Young describió su centro como "una instalación clave de apoyo para ayudar a los jóvenes inmigrantes a asentarse en la sociedad coreana y acceder a la educación pública", y añadió: "Además de la enseñanza del idioma coreano, ofrecemos diversos programas, como experiencias culturales, orientación profesional y asesoramiento general para facilitar su adaptación".
Lo que distingue al centro de otros son sus clases preparatorias para el examen de equivalencia de secundaria, lo que permite a los jóvenes continuar estudios universitarios tras obtener el diploma.
El centro diseña cuidadosamente todos los programas para ofrecer un espacio seguro y acogedor. El personal suele convertirse en los primeros y más cercanos amigos de estos jóvenes tras su llegada a Corea.
Shin Hye Young, directora del Centro Global de Educación Juvenil de Seúl, muestra los trabajos realizados por los jóvenes en actividades de club en el centro.
El número de jóvenes inmigrantes que llegan al país en edad escolar aumenta cada año. Según el Gobierno municipal de Seúl, la cifra se duplicó en 10 años: de 5.604 en 2014 a 11.987 el año pasado, lo que resalta el papel cada vez más importante del centro.
"Las actividades juveniles en el centro van más allá de simples programas y ofrecen oportunidades para que los estudiantes se reconozcan como parte de la sociedad coreana y recuperen su autoestima", afirmó Shin. "Espero que se conviertan en miembros activos de la sociedad", agregó.
margareth@korea.kr