Los 'Diablos Rojos', la icónica hinchada oficial de la selección nacional de fútbol de Corea, se reúnen el 12 de junio en la plaza de Gwanghwamun, en el distrito de Jongno-gu, en Seúl, para apoyar a la selección en su primer partido contra la República Checa, en la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026. | Park Daejin
Por Angie Hong
"¡Dae~hanminguk!" "¡Dae~hanminguk!" "¡Dae~hanminguk!"
El majestuoso clamor, coreado tres veces por los "Diablos Rojos" —la icónica hinchada oficial de la selección nacional de fútbol de Corea—, volvió a teñir de rojo la plaza de Gwanghwamun, en el distrito de Jongno-gu, Seúl, en la mañana del 12 de junio.
Desde tempranas horas, tanto ciudadanos locales como turistas extranjeros se congregaron en la plaza con gran expectativa ante el crucial encuentro entre Corea y la República Checa, el primer partido de la fase de grupos del Grupo A de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Justo antes del pitido inicial, los Diablos Rojos ondearon banderas nacionales coreanas anhelando la victoria de los "Guerreros Taeguk" en el corazón de la plaza. A medida que avanzaban los primeros minutos del encuentro con un tenso período de análisis mutuo entre ambos equipos, la tensión se hacía evidente en las miradas de los aficionados que observaban fijamente la gran pantalla multimedia en la fachada oeste del edificio KT Gwanghwamun. El entusiasmo de agitar los vitores al unísono al ritmo de los tambores era estremecedor. No habia nada que envidiarle al ambiente del propio estadio. Voces que lanzaban agudos análisis tácticos ante cada mínimo movimiento de los jugadores y que interpretaban el flujo del partido surgían por doquier en la plaza. Era como si los "directores técnicos de sillón" de todo el país hubieran salido en masa hacia Gwanghwamun.
Los miembros del grupo de animación de Arirang, vestidos con trajes tradicionales coreanos, apoyan a la selección nacional antes del partido entre Corea y la República Checa, trasmitido en vivo en pantallas gigantes en la plaza de Gwanghwamun, en el distrito de Jongno-gu, Seúl. | Angie Hong
En la primera mitad, un disparo sorpresa de Corea rozó las manos del portero rival y pasó desviado rozando el poste, lo que provocó un enorme lamento y un grito al unísono de "¡Ah!" en toda la plaza. Corea dominó el juego superando a la República Checa en posesión de balón y número de remates, pero no logró concretar el gol, terminando el primer tiempo 0-0.
Sin embargo, el contraataque checo no se hizo esperar. La República Checa, que intensificó su ofensiva al inicio del segundo tiempo, logró sacudir la red de Corea gracias a Ladislav Krejčí, quien conectó un certero cabezazo tras un preciso pase de Vladimír Coufal. En el instante en que el tablero se puso 0-1 en contra, una profunda decepción y suspiros de lamento se cruzaron en la plaza.
Pero el lamento por el gol en contra duró poco. En el momento en que finalmente estalló el tan esperado contraataque, la plaza de Gwanghwamun vibró como si ocurriera un terremoto. En el minuto 22 de la segunda mitad, se produjo un un milagro cuando Hwang In-beom, recibió en el centro del área penal y sacó un potente derechazo que se coló con precisión en la esquina inferior derecha de la portería, devolviendo el partido al empate 1-1. En ese instante los Diablos Rojos se abrazaron y saltaron de la felicidad.
El 12 de junio, los 'Diablos Rojos', la icónica hinchada oficial de la selección nacional de fútbol de Corea, lanzan vítores para apoyar al equipo mientras se transmite el partido en vivo en pantallas gigantes en la plaza de Gwanghwamun, en el distrito de Jongno-gu, Seúl. | Angie Hong
Sin embargo, hubo un momento de tensión cuando el checo Adam Hložek consiguió un tiro libre desde la banda izquierda. En la jugada posterior, Tomáš Souček logró mandar el balón al fondo de la red; pero, afortunadamente la jugada fue anulada por encontrarse fuera de lugar. Los Diablos Rojos, tras dar un suspiro de alivio, estallaron en vítores aún más potentes.
Aprovechando el impulso, Oh Hyeon-gyu sentenció el partido al anotar un gol adicional con un fantástico remate de zurda desde el centro del área. La plaza se transformó instantáneamente en una pista de baile festiva y llena de entusiasmo. Los ciudadanos se abrazaban sin importar que no se conocieran, mientras otros coreaban los cantos de apoyo a todo pulmón.
Inmersos en la alegría de un debut perfecto con este primer triunfo, los ciudadanos compartían la vibrante euforia de la victoria, sin poder abandonar la plaza fácilmente.
La selección nacional de fútbol de Corea logró un hito histórico al ganar su primer partido en un Mundial después de 16 años, entregando un valioso regalo a los aficionados que la apoyaron fervientemente durante toda la mañana.
Se prevé que la pasión roja de Gwanghwamun se mantenga intacta hasta el próximo encuentro, el 19 de junio, contra México.
El ministro de Cultura, Deportes y Turismo de Corea, Chae Hwi-young, celebra junto a otros ciudadanos la victoria de la selección en su primer partido de la primera fase de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en la plaza de Gwanghwamun, en el distrito de Jongno-gu, Seúl. | Ministro de Cultura, Deportes y Turismo de Corea
shong9412@korea.kr