La 48ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco se celebrará en julio en Busan, Corea. Será la primera vez que dicho encuentro tenga lugar en el país. En este contexto, Korea.net presenta seis de los doce bienes que forman parte de la lista indicativa del Patrimonio Mundial de la Unesco en Corea.

La fortaleza Hanyangdoseong, construida en el siglo XIV para defender la capital de la dinastía Joseon (1392-1910), es hoy un referente histórico de Seúl y una popular atracción para turistas nacionales y extranjeros. La foto muestra a unos visitantes paseando en el tramo de la montaña Naksan.
Hanyangdoseong: el perímetro de la capital
La fortaleza Hanyangdoseong, que delimitaba la capital de Joseon y la protegía de invasiones externas, fue construida por primera vez a finales del siglo XIV y sometida a grandes reformas en el siglo XV. Los muros de tierra iniciales, levantados en terreno llano, fueron posteriormente reconstruidos en piedra, lo que reforzó considerablemente su capacidad defensiva.
Con una longitud total de 18,6 kilómetros, de los cuales 12,8 se conservan en su forma original o restaurada, la fortaleza mantiene en buen estado torres y murallas que permiten apreciar los conocimientos arquitectónicos y la cultura urbana de la antigua capital.
La puerta Daeseomun de la fortaleza Bukhansanseong, en Goyang, provincia de Gyeonggi-do, es la de menor altitud de las 16 que componen la fortaleza Bukhansanseong y era utilizada por los vecinos como vía de paso. Hoy es un punto de referencia turístico frecuentado por visitantes locales y extranjeros, que da acceso a una popular ruta de senderismo.
Bukhansanseong: un bastión de emergencia
Construida en el norte de la capital, la fortaleza Bukhansanseong fue utilizada como bastión estratégico en situaciones de emergencia. Conectando los escarpados picos de la montaña Bukhansan, se extiende a lo largo de 11,6 kilómetros y su área interior abarca 5,3 kilómetros cuadrados.
A medida que la defensa de la capital cobró mayor importancia tras la invasión japonesa de la península, conocoda como la Guerra Imjin (1592-1598), y la invasión de la dinastía Qing, o la Guerra Byeongja (1636-1637), los tramos originales de tierra fueron reconstruidos en piedra a principios del siglo XVIII, confiriendo a la estructura su imponente fisonomía actual.
En su interior se encontraban instalaciones militares como un palacio provisional y un almacén de suministros. La construcción de 99 pozos, 26 pequeños embalses y ocho depósitos de almacenamiento preparaba la estructura para resistir conflictos prolongados, permitiendo al rey y a la población refugiarse y defender la capital en caso de emergencia.
La puerta Hongjimun de la fortaleza Tangchundaeseong, en el distrito de Jongno-gu, Seúl, fue restaurada en 1977 junto con la compuerta de cinco arcos Ogansumun, tras su derrumbe por una inundación en 1921.
Tangchundaeseong: el nexo que completa el sistema defensivo
La fortaleza Tangchundaeseong era una muralla de conexión construida entre Hanyangdoseong y Bukhansanseong, a lo largo de la cresta que une las montañas Inwangsan y Bukhansan. Con una extensión de unos 4 kilómetros, fue diseñada para repeler ataques enemigos y permitir a los habitantes evacuar hacia Bukhansanseong.
Tangchundaeseong reforzó la línea defensiva occidental y sirvió de ruta de suministros militares y de tropas entre Hanyangdoseong y Bukhansanseong. Cuando la defensa de la capital resultaba difícil, era el enlace estratégico que permitía a la corte y al pueblo trasladarse a Bukhansanseong.
Este conjunto completó el sistema defensivo de la capital en el período tardío de Joseon: un sistema de fortificación tridimensional y singular que integró orgánicamente la ciudad llana, las fortalezas de montaña y el eje que las une.
Vista panorámica de Seúl desde la fortaleza Bukhansanseong.
Un patrimonio acumulado a lo largo del tiempo
Las Fortificaciones de Hanyang no son una estructura aislada y concluida en un momento determinado, sino un sistema defensivo construido por etapas desde finales del siglo XIV hasta principios del XVIII. A lo largo de sus murallas se conservan piedras de formas diversas que reflejan las técnicas constructivas y la urgencia de cada época.
El conjunto posee un alto valor por transmitir creativamente la tradición del noreste asiático de aprovechar el terreno montañoso para construir fortalezas en los valles, y refleja la evolución de la defensa de la capital en la península coreana.
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