Cultura

28.08.2026

Con motivo de la celebración de la 48ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, Korea.net presentó la serie especial "Lista indicativa de la Unesco". Para poner el broche de oro a este recorrido, la última entrega está dedicada al Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa de Yangju, en la provincia de Gyeonggi-do.



Por Angie Hong 
Video: Canal oficial del Museo del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa de Yangju en YouTube
Fotografías: Park Daejin


Cobijado por el monte Cheonbosan, un amplio paisaje impregnado de aire puro y serenidad —donde apenas se percibe el murmullo de los insectos— ofrece una escapada perfecta frente al bullicio urbano.

Esa sensación de quietud es la que envuelve las ruinas del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa de Yangju —nombrado como sitio histórico n.º 128—, situado en las faldas de la montaña Cheonbosan en la ciudad de Yangju, en la provincia de Gyeonggi-do. Lejos de encontrar imponentes pabellones de madera o coloridas pinturas tradicionales dancheong; solo hay una vasta explanada de césped y antiguos basamentos de piedra que custodian el lugar en silencio.

Al recorrer con calma este espacio despejado, se comprende que el vacío dejado por los antiguos edificios lo colman hoy la naturaleza y el paso del tiempo. Sin embargo, al evocar la grandeza del majestuoso templo que alguna vez se erigió sobre este apacible suelo, el paisaje del sitio adquiere una dimensión totalmente distinta.

Vista panorámica del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa en la ciudad de Yangju, en la provincia de Gyeonggi-do. El área de patrimonio cultural abarca 33.391 metros cuadrados, mientras que la zona de amortiguamiento y protección —que alberga estupas y monumentos conmemorativos dedicados a eminentes monjes budistas— se extiende sobre una superficie de 323.117 metros cuadrados.

Vista panorámica del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa en la ciudad de Yangju, en la provincia de Gyeonggi-do. El área de patrimonio cultural abarca 33.391 metros cuadrados, mientras que la zona de amortiguamiento y protección —que alberga estupas y monumentos conmemorativos dedicados a eminentes monjes budistas— se extiende sobre una superficie de 323.117 metros cuadrados.


Al alcanzar la colina al noreste del solar del templo, destaca la imponente estupa del yacimiento, designada como Tesoro Nacional, con una vista privilegiada sobre el terreno. En su base octogonal se aprecian relieves finamente esculpidos de dragones, nubes y flores de loto, coronados por un remate superior que realza con firmeza su presencia monumental. Considerada la cúspide del arte en piedra de la realeza de comienzos de la dinastía Joseon, esta estupa demuestra de inmediato que Hoeamsa no fue un templo budista cualquiera.

La auténtica dimensión de este vasto sitio histórico se revela por completo en el cercano Museo del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa de Yangju. Al contemplar el modelo a escala exhibido en la primera planta, los vestigios de piedra cobran vida para reconstruir el imponente complejo monástico de hace más de seis siglos, que contaba con 262 estancias.

La foto muestra la Estupa de reliquias budistas del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa de Yangju. Esta pieza ha sido reconocida como Tesoro Nacional No. 2130.

La foto muestra la Estupa de reliquias budistas del Sitio Arqueológico del Templo Hoeamsa de Yangju. Esta pieza ha sido reconocida como Tesoro Nacional No. 2130.


Las excavaciones arqueológicas iniciadas en 1997 han revelado la grandeza del templo Hoeamsa. Entre los hallazgos destacan exclusivas tejas vidriadas de color azul cobalto —reservadas únicamente para la realeza—, así como piezas con rasgos arquitectónicos propios de un palacio, tales como figuras infantiles de porcelana blanca y ornamentos de alero con forma de cabeza de dragón.

Sin embargo, la pieza que mejor define el carácter regio del templo es una campanilla de viento de bronce llamada "Geumtak". Colgada originalmente del alero para emitir su tintineo cristalino, esta pieza sorprende por un tamaño monumental insólito en templos ordinarios. Su superficie lleva grabadas plegarias por el bienestar de la corte, junto a los nombres del monarca fundador de Joseon, el rey Taejo, la reina Seondeok, el príncipe heredero Bangseok y el consejero real, el monje Muhak.

Hong Bo Kyoung, curadora del Equipo de Promoción del Patrimonio Mundial del Ayuntamiento de Yangju, destacó: "Las dimensiones extraordinarias de esta campanilla, sus claras inscripciones reales y los vestigios de arquitectura palaciega demuestran que Hoeamsa no era un simple monasterio. Fue un palacio temporal donde el propio rey se hospedaba para atender los asuntos de Estado, además de un templo de la más alta jerarquía respaldado por la corona".

En la imagen se aprecia la Gran campanilla de viento de bronce descubierta en el sitio del pabellón Bogwangjeon, en las ruinas del templo Hoeamsa. La pieza tiene grabados 134 caracteres que incluyen los nombres del rey Taejo, la reina Sindeok, el príncipe heredero Bangseok y el monje Muhak, lo que demuestra la relevancia de este templo durante los primeros años de la dinastía Joseon. style=

En la imagen se aprecia la Gran campanilla de viento de bronce descubierta en el sitio del pabellón Bogwangjeon, en las ruinas del templo Hoeamsa. La pieza tiene grabados 134 caracteres que incluyen los nombres del rey Taejo, la reina Sindeok, el príncipe heredero Bangseok y el monje Muhak, lo que demuestra la relevancia de este templo durante los primeros años de la dinastía Joseon.


La distribución del sitio arqueológico guarda un notable parecido con la de Manwoldae, el palacio real de la dinastía Goryeo (918-1392) ubicado en Gaeseong, en la actual Corea del Norte. Erigido sobre ocho terrazas escalonadas de piedra a lo largo de la ladera del monte Cheonbosan, el templo Hoeamsa fue el mayor centro religioso de finales de Goryeo y principios de Joseon, albergando cerca de 70 edificaciones y sirviendo además como residencia temporal para el monarca fundador, el rey Taejo.

Sin embargo, su imponente presencia no escapó al paso del tiempo. Tras sucumbir a un incendio en el siglo XVI, el templo quedó en ruinas, aunque sus cimientos subterráneos sobrevivieron al olvido. Destacan especialmente el sistema tradicional de calefacción por suelo radiante, conocido como ondol, y una avanzada red de drenaje, testimonios clave de una proeza arquitectónica diseñada para acoger la vida comunitaria y la práctica espiritual de miles de monjes.

Este sitio constituye un enclave fundamental que da cuenta del auge de la cultura del budismo seon (conocido como zen en otros países) en el este de Asia y de la existencia de espacios de meditación a gran escala a finales de Goryeo y principios de Joseon, en el siglo XIV. En reconocimiento a su excepcional valor histórico y arqueológico, el Servicio de Patrimonio de Corea (KHS, por sus siglas en inglés) lo incluyó de forma independiente en la Lista de Prioridad para la Nominación al Patrimonio Mundial de la Unesco.

Maqueta a escala del templo Hoeamsa exhibida en el Museo del Sitio Arqueológico de Hoeamsa de Yangju. La recreación ilustra la imponente grandeza del recinto en su época de esplendor, con dependencias religiosas, espacios monásticos y amplias áreas residenciales distribuidas simétricamente sobre un eje norte-sur siguiendo un trazado de estilo palaciego.

Maqueta a escala del templo Hoeamsa exhibida en el Museo del Sitio Arqueológico de Hoeamsa de Yangju. La recreación ilustra la imponente grandeza del recinto en su época de esplendor, con dependencias religiosas, espacios monásticos y amplias áreas residenciales distribuidas simétricamente sobre un eje norte-sur siguiendo un trazado de estilo palaciego.



shong9412@korea.kr



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