(De izquierda a derecha) Elena Kubitzki, Elías Molina y Sarah Oqelee posan para una foto el 8 de octubre después de hablar sobre el idioma coreano y el hangeul en el estudio de Korea.net, ubicado en el distrito Jongno-gu en Seúl.
Por Kim Hyelin
Fotografías: Kim Sunjoo
Seúl | 8 de octubre de 2020
Elena: Aunque no sea coreana, siento que el Día del Hangeul es especial cada año. ¿No les pasa lo mismo?
Sarah: Es verdad. Creo que es porque nos hemos familiarizado tanto con los caracteres del Hangeul cuando estudiamos el idioma. Cada Día del Hangeul, siempre le escribo una carta a alguien en coreano. Es mi quinto mes trabajando aquí, así que este año, voy a escribir cartas a mis compañeros en Korea.net para agradecerles.
Elías: Ya llevo diez años aprendiendo coreano. Ahora incluso sueño en coreano (risas). ¡Cómo vuela el tiempo! ¿Ustedes cómo empezaron a aprender coreano?
Elena: En la escuela secundaria, visité por primera vez Corea y sentí una conexión con las personas de aquí y la belleza del país. Como me interesó tanto este país, entré a la universidad en Alemania para especializarme en estudios coreanos y comencé a aprender coreano.
Sarah: Yo no tenía ningún objetivo especial para mi vida en mi adolescencia. A los 14 años vi el drama surcoreano "Otoño en mi corazón (가을동화)" en la televisión, una experiencia que me regaló la meta de vivir en Corea. Tenía curiosidad por el país, ya que su cultura parecía muy diferente a la de Egipto. Me inscribí en la Embajada de Corea en Egipto para las clases de coreano dirigidas por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA, por sus siglas en inglés). Llegué a Corea como estudiante a través de un programa de becas por invitación del Gobierno coreano para estudiantes universitarios.
Elías: Veo que ya habían estudiado mucho el idioma desde antes de venir aquí. En mi caso, empecé a estudiar coreano después de ingresar a la universidad en Corea. Todavía recuerdo cómo sufría cada noche por el dolor de cabeza por tener que memorizar tantas palabras a principios de mis estudios. En aquel tiempo solía sentirme tan orgulloso de mí mismo por saber algunas palabras sencillas como “oi (오이)” para pepino y “podo (포도)” para uva. Pero ahora uso el coreano mientras trabajo, es verdaderamente emocionante.
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Nombre completo |
Sarah Oquelee | Elías Molina | Elena Kubitzki |
Nacionalidad |
Egipto |
Costa Rica |
Alemania |
Tiempo estudiando el idioma coreano (Duración de la estancia en Corea) |
10 años (8 años) |
10 años y 6 meses |
5 años (4 años y 6 meses) |
Equipo de idiomas de Korea.net |
Árabe | Español | Alemán |
Sarah: Jaja, es cierto. Al principio, era difícil distinguir la simple pronunciación de ㅁ y ㅂ. He mejorado bastante desde entonces. ¿Aprendiendo coreano, qué fue lo más impresionante?
Elena: Me encantó su expresividad. Tiene más vocabulario que el alemán para expresar sabores, sentimientos, emociones, colores y clima. Así que fue interesante usar palabras más precisas para expresar lo que sentía, en coreano. Al mismo tiempo, a pesar de sus expresiones tan detalladas, uno puede decir las cosas de manera muy ambigua cuando es necesario, lo cual me pareció interesante.
Sarah: ¡Exactamente! También pensé que el coreano tiene una riqueza de vocabulario para expresar emociones. El idioma árabe también tiene palabras para expresar emociones, pero no son tan precisas ni detalladas para expresiones como "Buen trabajo (수고하셨어요)", o "Estar frustrado (답답하다)". Creo que aprendí a expresar mis emociones y opiniones de nuevo mientras aprendía coreano.
Elías: Otra parte única es la cortesía. En coreano, ciertas palabras cambian según la relación entre las personas en una conversación. Por ejemplo, un hablante diría daek en vez de jip (casa) y saengsin en lugar de saengil (cumpleaños) cuando conversa con alguien mayor o de un rango superior, o desconocido.
Sarah: Creo que el coreano siempre considera a la otra parte y antepone sus sentimientos. Por ejemplo, siempre se usa jondaetmal (lenguaje honorífico) en una conversación entre dos extraños para mostrar respeto. Por otro lado, en el banmal (lenguaje informal), existe un poder para derribar una barrera psicológica invisible entre las personas. Una vez me hice amiga de alguien a quien conocí por primera vez mientras hablaba banmal. De desconocida a amiga en un solo día.
Elías: Conozco ese sentimiento. Te acercas rápidamente. Además, el coreano tiene más onomatopeyas o palabras para imitar sonidos que otros idiomas. Lo noté especialmente cuando leía cómics de temática histórica. Cuando se reúnen esas palabras en una página impresa, incluso parecen parte de la imagen.
Elena: Supongo que eso se debe a que el Hangeul también es hermoso en diseño. Pensé que las letras eran bonitas incluso cuando no entendía su significado. Creo que el Hangeul tiene muchos encantos.
Elías: Correcto. Cuando comencé a estudiar el hangeul, aprendí que las vocales y consonantes tienen la forma de los órganos vocales. Lo encontré lógicamente ordenado.
Elena: Es sorprendente que una vez que aprendes las vocales y consonantes, que no son muchas, puedes combinar estas letras de innumerables formas. De esta manera, se puede escribir en hangeul cualquier idioma extranjero cuya pronunciación sea complicada.
Sarah: Uno de los aspectos más importantes que hacen especial al hangeul es que fue inventado por el entonces rey quien deseaba que más de su gente pudiera acceder a la educación más fácilmente. Gracias a su invención, muchas personas en la era de la dinastía Joseon pudieron aprender y escribir su idioma, y todavía se usa ampliamente en la actualidad.
Los empleados extranjeros de Korea.net escriben sus palabras coreanas favoritas. (De izquierda a derecha) Sara Oqelee escribió gojingamrae, un proverbio chino que significa "Sin dolor no hay ganancia"; Elena Kubitzki escribió kkot (flor); y Elías Molina escribió jeong (cariño).