Por la reportera honoraria Katty Andrea Calahorrano de Ecuador
Fotografías: Katty Andrea Calahorrano
El Seollal o Año Nuevo Lunar en Corea es una de las festividades más significativas del calendario tradicional coreano. Marca el inicio del nuevo año según el calendario lunar y representa un momento de profundo valor cultural: es tiempo de honrar a los ancestros, expresar respeto a los mayores y fortalecer la unión familiar, mientras se comparten deseos de prosperidad y buena fortuna.
Sus raíces históricas se remontan a la antigua Silla (57 a. C. – 935 d. C.), aunque fue durante la Joseon (1392–1897) cuando muchas de las tradiciones que hoy se practican quedaron formalmente establecidas. La celebración se extiende durante tres días: la víspera, el día central del Año Nuevo Lunar y el día posterior, jornadas dedicadas a la familia, la reflexión y la tradición.
Una estudiante y su profesor de coreano posan vestidos con 'hanbok' durante el evento.
En Quito, el Instituto Rey Sejong conmemoró esta importante fecha el jueves 26 de febrero en las instalaciones de la Universidad Central del Ecuador. La acogida superó las expectativas, lo que obligó a organizar dos grupos de asistentes: el primero, de 09:30 a 11:30, y el segundo, de 13:30 a 15:00. Las inscripciones se realizaron previamente mediante un formulario digital, evidenciando el creciente interés por la cultura coreana en la capital ecuatoriana.
La imagen de la izquierda muestra un billete de 10.000 wones y la de la derecha muestra platos con 'pajeon'.
La jornada inició con la experiencia de vestir el tradicional hanbok, seguido de la reverencia ceremonial a los mayores, un gesto cargado de simbolismo que, en Corea, suele ir acompañado de la entrega de dinero como muestra de buenos deseos para el nuevo año. Posteriormente, los asistentes participaron en una degustación de pajeon, el tradicional panqueque coreano, disponible en versión picante y no picante.
Los ganadores de la jornada matutina sonríen con sus premios.
El evento concluyó con una zona dedicada a juegos tradicionales coreanos y la entrega de premios sorpresa, cerrando así una celebración gratuita que permitió a los participantes vivir el Seollal al más puro estilo coreano. Más que una festividad, fue un puente cultural que reafirma cómo las tradiciones pueden cruzar fronteras y encontrar un hogar incluso a miles de kilómetros de distancia.
kimhyelin211@korea.kr
Este artículo fue escrito por unas reporteras honorarias de Korea.net. Nuestro grupo de reporteros honorarios es de todo el mundo y trabaja para compartir su afecto y entusiasmo hacia Corea.