Por Lim Munyeong
Vicepresidente del Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial
El Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial ha asumido plenamente su función como órgano de control de la política de inteligencia artificial (IA) del país. Desde la elaboración del borrador del Plan de Acción de IA en diciembre del año pasado, el consejo ha estado recopilando opiniones de diversos sectores de la sociedad. Este borrador no es una simple declaración, sino un conjunto concreto de directrices de acción destinadas a eliminar las barreras entre los ministerios y a movilizar a todo el Gobierno como un organismo unificado. Se sustenta en dos principios fundamentales.
El primero es la llamada “estrategia de embudo”. El ministerio responsable de cada política debe consultar con otros ministerios y cerrar un acuerdo dentro de un plazo determinado. Esta estructura concentra las capacidades dispersas de cada ministerio en un único plan de acción, lo que permite agilizar su ejecución. Además, refuerza la acción al asignar con claridad responsabilidades y plazos.
El segundo principio es la “estrategia de enrutador”, orientada a llevar con rapidez los resultados de las políticas públicas y la infraestructura acumulada donde sean requeridos: los entornos industriales, las comunidades regionales e incluso la vida cotidiana de la ciudadanía. El consejo se encarga de coordinar el flujo de datos para extender la transformación basada en la IA a todos los sectores industriales, incluidos la manufactura, la defensa, la atención médica y las finanzas.
Se aproxima un punto de inflexión. La Ley Básica sobre el Desarrollo de la Inteligencia Artificial y la Creación de una Base para la Confianza entrará en vigor el 22 de enero en Corea. Como órgano estatutario con autoridad y responsabilidades garantizadas por ley, el consejo se convertirá, tanto en la práctica como en el nombre, en el eje central de la política de IA. Este marco proporcionará conjuntamente la base jurídica, institucional y de gobernanza necesaria para que Corea dé un paso decisivo hacia su objetivo de situarse entre las tres principales potencias mundiales en IA.
Algunos sectores expresan preocupación por las posibles consecuencias regulatorias derivadas de la entrada en vigor de la ley. Sin embargo, la transición del país hacia la IA se encuentra aún en una fase inicial, con una infraestructura y unos sistemas insuficientes. Por ello, es imprescindible acelerar la innovación en IA para adentrarse en una era que el país nunca ha experimentado antes. Esto implica priorizar el crecimiento frente a la regulación. En consecuencia, el Gobierno suspenderá temporalmente ciertas regulaciones, supervisará la evolución de la situación y responderá de manera adecuada.
La comunidad internacional ha tomado nota del potencial de Corea en materia de IA. Los gigantes tecnológicos mundiales compiten activamente por atraer al país como socio estratégico. La razón es clara: Corea es el único país del mundo con una arquitectura de IA de pila tecnológica completa, que abarca desde la capacidad de fabricación de semiconductores, incluida la memoria de gran ancho de banda (HBM), hasta una sólida base manufacturera y una elevada aceptación social de la IA. Esta competitividad sin parangón fue el principal motor para la adopción de la Iniciativa de IA en la cumbre del Foro de Cooperación Económico Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) en noviembre del año pasado, en Gyeongju, en la provincia de Gyeongsangbuk-do. Asimismo, supuso una oportunidad clave para presentar a Corea como abanderado de la “democracia de la IA”, liderando el establecimiento de normas y estándares en este ámbito.
Hoy nos encontramos ante una nueva encrucijada. Así como el Gobierno del presidente Kim Dae-jung transformó hace 30 años los cimientos del país mediante el impulso simultáneo de la digitalización y la democratización, la actual administración del presidente Lee debe construir una sociedad basada en la IA para sentar las bases que permitan a Corea incorporarse al grupo de las tres principales potencias mundiales en este campo. En el pasado, la autopista Gyeongbu fue considerada la columna vertebral de la industrialización. Hoy, lo que se necesita es la construcción de una “autopista de la IA” que permita a cualquier persona acceder de forma fácil y rápida a los recursos de computación y a los datos.
Solo sobre esta base, y mediante una transformación profunda de los servicios públicos y la industria, Corea podrá entrar verdaderamente en la era de una sociedad basada en la IA. Al igual que la invención del “hangeul” por el rey Sejong el Grande hizo posible la igualdad en el acceso al conocimiento, una sociedad básica de IA aspira a crear un mundo en el que todas las personas puedan beneficiarse del valor intelectual de la IA, mejorar su calidad de vida y evitar que alguien quede excluido o aislado.
El país ya ha puesto en marcha el motor para emerger como potencia en IA y ahora necesita una implementación firme y constante. Corea puede hacer realidad su aspiración mediante un fuerte compromiso gubernamental, una innovación dinámica del sector privado y la confianza de la ciudadanía. El Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial avanzará con determinación en este gran proyecto, tomando como brújula la Ley Básica de IA y el Plan de Acción de IA.
Lim Munyeong es vicepresidente responsable de políticas del Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, presidido por el presidente Lee Jae Myung. Es experto en medios y nuevos medios, y ha sido director del Centro de Medios de iMBC, editor jefe de National Assembly News ON de la Secretaría de la Asamblea Nacional y director de políticas de crecimiento futuro y de informatización del Gobierno Provincial de Gyeonggi-do.