La foto, tomada el 28 de enero, muestra unos paquetes del programa 'Just Dream' en una sucursal el Banco de Alimentos de Yeongdeungpo Sarangnanum, en el distrito de Yeongdeungpo-gu, en Seúl. | Kim Seon Ah
Por Kim Seon Ah
“Identificar a los grupos vulnerables es el eje del proyecto”.
Así lo resumió Choi Jeong Hun, responsable del programa Just Dream, que ofrece apoyo sin requisitos previos, en el Consejo de Bienestar Social del distrito de Yeongdeungpo-gu, una organización corporativa sin fines de lucro en Seúl.
A simple vista, el Banco de Alimentos de Yeongdeungpo Sarangnanum puede parecer un almacén donde cualquiera puede llevarse alimentos y productos de primera necesidad. Sin embargo, su propósito va más allá de la provisión de bienes. El programa parte de la premisa de que la inseguridad alimentaria es una señal de crisis y busca conectar con personas que hasta ahora habían quedado fuera del sistema de bienestar social.
El bienestar público se basa en un sistema de solicitud, en el que los beneficiarios deben verificar sus ingresos y su elegibilidad. No obstante, los hogares en riesgo que se encuentran en puntos ciegos del sistema suelen no superar este obstáculo debido a la falta de información y a la carga psicológica asociada al estigma.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Salud y Bienestar, invierte este proceso al omitir los complejos procedimientos de verificación y certificación. Los beneficiarios solo deben acudir a un centro para recibir alimentos y entre tres y cinco productos de primera necesidad.
Cualquier persona con dificultades económicas puede recibir apoyo inmediato dejando únicamente su nombre y datos de contacto en la primera visita, como resultado de un cambio de enfoque que prioriza la accesibilidad universal frente a la verificación de la pobreza.
El verdadero valor del programa se hace más evidente a partir de la segunda visita. Los usuarios recurrentes completan un formulario sobre sus condiciones básicas de vida, como el nivel de ingresos, el tipo de vivienda y el régimen de propiedad. Esta información permite a la administración identificar quiénes reciben el apoyo y con qué frecuencia, lo que indica la profundidad de la situación de cada hogar.
Cuando se detectan dificultades reales, los beneficiarios son derivados a servicios regulares de los mercados de alimentos o a programas de bienestar personalizados. De este modo, personas que desconocían los sistemas disponibles acceden de forma natural a la red administrativa.
“La accesibilidad ha mejorado considerablemente porque cualquiera puede utilizar el programa sin restricciones. Así hemos creado un canal efectivo para identificar a los grupos vulnerables”, señaló Choi.
Los resultados ya se reflejan en los indicadores. El proyecto piloto, lanzado el 1 de diciembre del año pasado en 56 puntos del país, se amplió a cerca de 70 centros en solo dos semanas. El mes pasado, el ministerio confirmó la eficacia de la iniciativa y concretó los planes para convertirla este año en un programa permanente, ampliando el número de centros a 150 en todo el país.
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